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¡Que no me hablen los árboles!

libelula

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Inspirado en Árboles hombres
de Juan Ramón Jimenez

Yo también escuché que me hablaban los árboles
rompiendo los silencios que apacientan mis días;
buscando en soledades mis ansiados refugios,
los árboles me hablaron de sus viejas heridas.

Susurrantes contaban los secretos de amores
que guardaban sus troncos, ancianos eremitas,
y un murmullo de hojas se propagó en el viento,
árboles, hojas, fuentes, me hablaron aquél día.

¿Cómo iba a decirles que no deben hablarme

que soy solo una sombra solitaria y vencida?
Hoy que el sol me condena a vivir sin su luz,
se oye un crujir de versos, en mi voz mortecina.

¡Que no me hablen los árboles, ni murmuren las fuentes!
¡devolvedme el silencio para esta muerte mía!


 

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Bellísimo! Me erizó la piel y eso es mucho más de lo que busco cuando leo poesía.
Un abrazo compañera.
Mi muy querida Malena, gracias por tus palabras, tienes esa habilidad decir lo esencial y llegar muy hondo con tus palabras.Gracia mi querida poeta, tus palabras tienen mucho peso para mi.
Un abrazo compañera.
 
Estimado, poeta, gracias por tus generosas palabras, por detenerte a leer, por dejar tu huella en este espacio. Has sido muy amable.
Saludos.
Isabel
Tomando el primer café de la mañana, mientras mis torpes neuronas van desperezando, tu precioso y triste poema les llega...
y deciden que hoy de nuevo escucharán a las gaviotas, a la brisa del mar....
y te dan las gracias, Isabel, por rescatarlas de su apatía.
Un fuerte abrazo.
Javi
 
Inspirado en Árboles hombres
de Juan Ramón Jimenez

Yo también escuché que me hablaban los árboles
rompiendo los silencios que apacientan mis días;
buscando en soledades mis ansiados refugios,
los árboles me hablaron de sus viejas heridas.

Susurrantes contaban los secretos de amores
que guardaban sus troncos, ancianos eremitas,
y un murmullo de hojas se propagó en el viento,
árboles, hojas, fuentes, me hablaron aquél día.

¿Cómo iba a decirles que no deben hablarme

que soy solo una sombra solitaria y vencida?
hoy que el sol me condena a vivir sin su luz,
se oye un crujir de versos, en mi voz mortecina.

¡Que no me hablen los árboles, ni murmuren las fuentes!
¡devolvedme el silencio para esta muerte mía!


Ayyy Isabel, cuánta melancolía rezuman estas melancólicas y sensitivas letras, nuestra savia herida respira emociones negativas, que en la Naturaleza se mimetizan tratando de hallar una respuesta que nos devuelva a la vida... ayyy qué melodía se escucha en tus versos, hace vibrar el sentimiento. Encantada de leerte, mi querida amiga. Besazos llenos de admiración y de cariño auténticos....muááááácksss....
 
Yo también escuché que me hablaban los árboles
rompiendo los silencios que apacientan mis días;
buscando en soledades mis ansiados refugios,
los árboles me hablaron de sus viejas heridas.
Me parece fabuloso buscar inspiración en los grandes poetas y más, cuando el resultado es tan bello como este poema que nos regalas, Isabel.

Enhorabuena.

Un cariñoso abrazo.
 
Inspirado en Árboles hombres
de Juan Ramón Jimenez

Yo también escuché que me hablaban los árboles
rompiendo los silencios que apacientan mis días;
buscando en soledades mis ansiados refugios,
los árboles me hablaron de sus viejas heridas.

Susurrantes contaban los secretos de amores
que guardaban sus troncos, ancianos eremitas,
y un murmullo de hojas se propagó en el viento,
árboles, hojas, fuentes, me hablaron aquél día.

¿Cómo iba a decirles que no deben hablarme

que soy solo una sombra solitaria y vencida?
hoy que el sol me condena a vivir sin su luz,
se oye un crujir de versos, en mi voz mortecina.

¡Que no me hablen los árboles, ni murmuren las fuentes!
¡devolvedme el silencio para esta muerte mía!


Cómo entiendo estos versos tuyos cargados de melancolía. Como no sé qué decir, aparte de que tu poema me parece de una altura excepcional, que impresiona y que es de magistral factura, te contesto con unos versos de propio Juan Ramón Jiménez que pueden venir al caso y que dejo a modo de presente. Con mi abrazo.
La soledad sonora

2
Tronco abierto y desnudo que ha estado reflejando
su ceniza y su pena en el agua dormida,
mi corazón de invierno ha tenido, llorando
un agua, una ceniza, una pena, una herida...


...​
 
uf, que melancolía tan bella me ha entrado al leer tus hermosos versos, de verdad Isabel, después de la despedida de niño, te necesitaba,marga
 
Última edición:
Tomando el primer café de la mañana, mientras mis torpes neuronas van desperezando, tu precioso y triste poema les llega...
y deciden que hoy de nuevo escucharán a las gaviotas, a la brisa del mar....
y te dan las gracias, Isabel, por rescatarlas de su apatía.
Un fuerte abrazo.
Javi
Querido Javier, me alegra mucho que mi poema haya acompañado tus primeros momentos de la mañana; saber que tus neuronas hoy de nuevo decidieron que escucharían a las gaviotas, a la brisa del mar ...y me cuentas que estas tristes letras te han sacado de tu apatía...¡qué bello comentario querido Javi! de veras te lo digo, lo que me has dicho aquí, es por lo que de verdad vale la pena escribir poesía. Soy yo la que te da las gracias a ti, amigo mio por tus valiosas palabras.
Un abrazo.
Isabel
 
Ayyy Isabel, cuánta melancolía rezuman estas melancólicas y sensitivas letras, nuestra savia herida respira emociones negativas, que en la Naturaleza se mimetizan tratando de hallar una respuesta que nos devuelva a la vida... ayyy qué melodía se escucha en tus versos, hace vibrar el sentimiento. Encantada de leerte, mi querida amiga. Besazos llenos de admiración y de cariño auténticos....muááááácksss....
Mi querida tocaya, mil gracias. Si, querida amiga, somos parte de esa Naturaleza y sentimos como cada una de sus criaturas el azote de las tormentas y la ausencia del sol... y los árboles tienen una apariencia tan humana que es normal que nos hablen .
Gracias por regalarme tan hermoso comentario y por tu afecto querida amiga.
Isabel
 
Última edición:
Me parece fabuloso buscar inspiración en los grandes poetas y más, cuando el resultado es tan bello como este poema que nos regalas, Isabel.

Enhorabuena.

Un cariñoso abrazo.
Mi querido Luis, cuanta inspiración nos regalan los grandes poetas y la naturaleza cundo se unen a nuestras propias emociones...
Eso que me dices si que que es un regalo, Luis.
Gracias por estar aquí, por tu tiempo por tu mirada generosa.
Un abrazo.
Isabel
 
Cómo entiendo estos versos tuyos cargados de melancolía. Como no sé qué decir, aparte de que tu poema me parece de una altura excepcional, que impresiona y que es de magistral factura, te contesto con unos versos de propio Juan Ramón Jiménez que pueden venir al caso y que dejo a modo de presente. Con mi abrazo.
La soledad sonora

2
Tronco abierto y desnudo que ha estado reflejando
su ceniza y su pena en el agua dormida,
mi corazón de invierno ha tenido, llorando
un agua, una ceniza, una pena, una herida...


...​
Bellos de verdad estos versos que nos dejas de nuestro admirado poeta. Gracias compañero por aportarnos siempre alguna joya poética de nuestros grandes. Gracia también por tu generosas palabras.
Un abrazo, Salvador.
Isabel.
 
Última edición:
uf, que melancolía tan bella me ha entrado al leer tus hermosos versos, de verdad Isabel, después de la despedida de niño, te necesitaba,marga
Querida Marga, he estado ocupada y casi no he entrado hasta esta noche; discúlpame no sabía que el niño al final os había dejado. Para ti era tu familia, por tanto, lo siento mucho porque lo echarás de menos; pero creo que ningún anciano por muy humano que sea, ha sido tan bien tratado, ni tan bien atendido.
Recibe el mas fuerte de mis abrazos con todo cariño.
Isabel
 
Inspirado en Árboles hombres
de Juan Ramón Jimenez

Yo también escuché que me hablaban los árboles
rompiendo los silencios que apacientan mis días;
buscando en soledades mis ansiados refugios,
los árboles me hablaron de sus viejas heridas.

Susurrantes contaban los secretos de amores
que guardaban sus troncos, ancianos eremitas,
y un murmullo de hojas se propagó en el viento,
árboles, hojas, fuentes, me hablaron aquél día.

¿Cómo iba a decirles que no deben hablarme

que soy solo una sombra solitaria y vencida?
hoy que el sol me condena a vivir sin su luz,
se oye un crujir de versos, en mi voz mortecina.

¡Que no me hablen los árboles, ni murmuren las fuentes!
¡devolvedme el silencio para esta muerte mía!


Saludos, bella Isabel!

Haremos silencio para no perturbar
el santuario de versos
que nos regalas
profundo sentir
rematado con ese excelente final
que cala hasta la médula
Sin duda guarda tu espacio
las tristezas más bellas.
encantada de volver a encontrar tus versos,
abrazo en la distancia y siempre mi admiración,

ligiA
 
Saludos, bella Isabel!

Haremos silencio para no perturbar
el santuario de versos
que nos regalas
profundo sentir
rematado con ese excelente final
que cala hasta la médula
Sin duda guarda tu espacio
las tristezas más bellas.
encantada de volver a encontrar tus versos,
abrazo en la distancia y siempre mi admiración,

ligiA
Mi querida Ligia, te he echado de menos, me siento tan afortunada con tus entrañables comentarios,me confortas tanto, que cuando faltas noto muchísimo tu ausencia querida Ligia, hay tanta energía positiva en ellos, que tu ausencia la nota mucho.
Mil gracias amiga,de veras, mil gracias.
Recibe un fuerte abrazo y mis mejores deseos para ti.
Isabel
 
Inspirado en Árboles hombres
de Juan Ramón Jimenez

Yo también escuché que me hablaban los árboles
rompiendo los silencios que apacientan mis días;
buscando en soledades mis ansiados refugios,
los árboles me hablaron de sus viejas heridas.

Susurrantes contaban los secretos de amores
que guardaban sus troncos, ancianos eremitas,
y un murmullo de hojas se propagó en el viento,
árboles, hojas, fuentes, me hablaron aquél día.

¿Cómo iba a decirles que no deben hablarme

que soy solo una sombra solitaria y vencida?
hoy que el sol me condena a vivir sin su luz,
se oye un crujir de versos, en mi voz mortecina.

¡Que no me hablen los árboles, ni murmuren las fuentes!
¡devolvedme el silencio para esta muerte mía!



Es un trabajo finísimo el tuyo, querida libélula. Realmente lo he disfrutado mucho. Mis felicitaciones inmensas a tu Arte. Un beso.
 
Es un trabajo finísimo el tuyo, querida libélula. Realmente lo he disfrutado mucho. Mis felicitaciones inmensas a tu Arte. Un beso.
Gracias mi querida Gavina, es para mi una inmensa alegría que estés aquí, y cuando digo aquí, hablo, no solo de mi pequeño espacio, sino de Mundo Poesía, porque la calidad de tus versos, unido al carácter humilde que lleva tu deseo de aprender, ya predice que será un verdadero placer leer cada uno de tus trabajos, que con toda seguridad brillaran con luz propia para nuestro deleite.
Un abrazo grande, gracias por tu mirada generosa.
Isabel
 
Inspirado en Árboles hombres
de Juan Ramón Jimenez

Yo también escuché que me hablaban los árboles
rompiendo los silencios que apacientan mis días;
buscando en soledades mis ansiados refugios,
los árboles me hablaron de sus viejas heridas.

Susurrantes contaban los secretos de amores
que guardaban sus troncos, ancianos eremitas,
y un murmullo de hojas se propagó en el viento,
árboles, hojas, fuentes, me hablaron aquél día.

¿Cómo iba a decirles que no deben hablarme

que soy solo una sombra solitaria y vencida?
hoy que el sol me condena a vivir sin su luz,
se oye un crujir de versos, en mi voz mortecina.

¡Que no me hablen los árboles, ni murmuren las fuentes!
¡devolvedme el silencio para esta muerte mía!


Apreciada poeta y amiga, Lib:
Es un hermoso reencuentro con tu poesía, leí el poema "Árboles hombres" al cual haces referencia y es precioso, tu has hecho igualmente un bello aporte. Lo que logras transmitir cala profundamente. Reverencias a los árboles al pedir solemnemente silencio para que no perturben ese ya tan profundo descanso. Me ha gustado mucho la forma. Gracias por compartir. Recibe mi saludo afectuoso. Enhorabuena!
 
Inspirado en Árboles hombres
de Juan Ramón Jimenez

Yo también escuché que me hablaban los árboles
rompiendo los silencios que apacientan mis días;
buscando en soledades mis ansiados refugios,
los árboles me hablaron de sus viejas heridas.

Susurrantes contaban los secretos de amores
que guardaban sus troncos, ancianos eremitas,
y un murmullo de hojas se propagó en el viento,
árboles, hojas, fuentes, me hablaron aquél día.

¿Cómo iba a decirles que no deben hablarme

que soy solo una sombra solitaria y vencida?
Hoy que el sol me condena a vivir sin su luz,
se oye un crujir de versos, en mi voz mortecina.

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Qué no me hablen los árboles, ni murmuren las fuentes!
¡devolvedme el silencio para esta muerte mía!


Qué preciosidad de Alejandrinos con esas rimas asonantadas en los versos pares. Lo leí en voz alta y suena espectacular. Me he permitido señalarte en rojo sobre tu poema un par de correcciones, que en mi modesta opinión creo necesarias. Felicidades por este grato instante de buena poesía, mi apreciada y admirada amiga poetisa.
Un fuerte abrazo, Isabel.
 
O sea, que te hablan los árboles... Mientras no te manden hacer cosas raras, no pasa nada. pero yo de ti no les contestaría, por si las moscas.
;).
Bromas a un lado, para que veas que no me ha decaído el sentido del humor, tu poema es precioso, esa imagen del crujir de versos en la voz mortecina es casi espeluznante, diría yo. Tienes una altura poética de muchos metros, querida amiga. Que no decaiga.
Un abrazo.
 
Qué preciosidad de Alejandrinos con esas rimas asonantadas en los versos pares. Lo leí en voz alta y suena espectacular. Me he permitido señalarte en rojo sobre tu poema un par de correcciones, que en mi modesta opinión creo necesarias. Felicidades por este grato instante de buena poesía, mi apreciada y admirada amiga poetisa.
Un fuerte abrazo, Isabel.
Mi estimado Luis, he leído tus correcciones al poema de Isabel y si bien estoy de acuerdo contigo en que el párrafo del Hoy está mejor con mayúscula, el que de "que no me hablen" no lleva tilde.
Y si no, prueba a leerlo con tilde, haciendo un qué tónico, y verás qué mal que suena...
Un abrazo para ti también, que me he tomado vacaciones poéticas.
 
Mi estimado Luis, he leído tus correcciones al poema de Isabel y si bien estoy de acuerdo contigo en que el párrafo del Hoy está mejor con mayúscula, el que de "que no me hablen" no lleva tilde.
Y si no, prueba a leerlo con tilde, haciendo un qué tónico, y verás qué mal que suena...
Un abrazo para ti también, que me he tomado vacaciones poéticas.
Pues después de volver a leerlo creo que tienes toda la razón, querida amiga.
Disculpas a Isabel
Un fuerte abrazo, sabia amiga
 
Última edición:
Apreciada poeta y amiga, Lib:
Es un hermoso reencuentro con tu poesía, leí el poema "Árboles hombres" al cual haces referencia y es precioso, tu has hecho igualmente un bello aporte. Lo que logras transmitir cala profundamente. Reverencias a los árboles al pedir solemnemente silencio para que no perturben ese ya tan profundo descanso. Me ha gustado mucho la forma. Gracias por compartir. Recibe mi saludo afectuoso. Enhorabuena!
¡Grace1, ¡qué alegría! una suerte encontrarme con tus letras de nuevo amiga, y el saber que mis verso te han llevado a leer ese precioso poema de Juan Ramón que me impactó al punto de inspirarme, aunque de otra manera, claro; tal como me sentía en ese momento y me vino muy bien.
Gracias por cada una de tus palabras Grace , un placer tu visita. Un fuerte abrazo.
Isabel.
 
Última edición:
Qué preciosidad de Alejandrinos con esas rimas asonantadas en los versos pares. Lo leí en voz alta y suena espectacular. Me he permitido señalarte en rojo sobre tu poema un par de correcciones, que en mi modesta opinión creo necesarias. Felicidades por este grato instante de buena poesía, mi apreciada y admirada amiga poetisa.
Un fuerte abrazo, Isabel.
Gracias por tu siempre generosa palabras, por tu afecto y por ese apunte que me haces, donde estoy de acuerdo, a medias por lo mismo que ya veo que te ha dicho mas abajo Eratalia.
Un abrazo con el cariño de siempre.
Isabel
 
Última edición:
Gracias por tu siempre generosa palabras, por tu afecto y por ese apunte que me haces, donde estoy de acuerdo, a medias por lo mismo que ya veo que te ha dicho mas abajo Eratalia.
Un abrazo con el cariño de siempre.
Isabel

Sí, el error es mío, perdona. Ese que es correcto sin acento, , clarísimamente. Mil disculpas, Isabel.
En cualquier caso conoces de sobra mi admiración a tu poesía, amiga mía.
Un fuerte abrazo, ya me doy yo una colleja, ja ja ja ....
 
Última edición:
O sea, que te hablan los árboles... Mientras no te manden hacer cosas raras, no pasa nada. pero yo de ti no les contestaría, por si las moscas.
;).
Bromas a un lado, para que veas que no me ha decaído el sentido del humor, tu poema es precioso, esa imagen del crujir de versos en la voz mortecina es casi espeluznante, diría yo. Tienes una altura poética de muchos metros, querida amiga. Que no decaiga.
Un abrazo.
jajaja Si, es que tal y como está la cosa, siempre metida en casa, me van a hablar hasta las paredes, ya veras ... hombre, lo árboles tienen sus cosas, son misteriosos y las hojas susurran con el viento; los bosque siempre encierran misterios; pero como me empiecen a hablarme las cosas, mal asuntillo jajaja.
Tú si que tienes altura de muchas clases, pero te descalzas para ir a la par, porque de amiga, ay, de amiga eres gigante.
Un abrazo
 
Última edición:
Sí, el error es mío, perdona. Ese que es correcto sin acento, , clarísimamente. Mil disculpas, Isabel.
En cualquier caso conoces de sobra mi admiración a tu poesía, amiga mía.
Un fuerte abrazo, ya me doy yo una colleja, ja ja ja ....
Mi querid Luis Adolfo eso nunca lo he dudado, en tus inicios me dejaste claras pruebas de ello; pero a mi me basta con tu aprecio, con la calidez de tus palabras y la admiración, en tal caso, sería mutua.
Todos aprendemos así , tú y yo, que me fui a buscarlo para aclarar mis dudas, seguro que ya no se nos olvida a ninguno de los dos; luego está nuestra Eratalia, que le resta importancia a su saber diciendo, que es "su pan del día a día con sus alumnos". ¿Ves Luis Adolfo? Esas son las maestras que nos dejan huella.
Un abrazo poeta.
 
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