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Papeles viejos

musador

esperando...
Los papeles con las huellas de mi paso
son cenizas de ese tiempo desvalido
en que estuve entretejiendo mi fracaso
con las luces otoñales de haber sido.

Se desprenden las figuras del ocaso
como hojas de ese sueño que fue aullido
anotado en pentagrama siempre escaso,
pobre río que transcurre hacia el olvido.

Las palabras que los lápices capturan
como señas de la tibia inteligencia
no rescatan el pasado que se hunde.

Esas fórmulas que vuelan y se apuran
al incendio por forjarse en nueva ciencia
son basura en que la perla se confunde.
 
Última edición:
Los papeles con las huellas de mi paso
son cenizas de ese tiempo desvalido
en que fui entretejiendo mi fracaso
con las luces otoñales de haber sido.

Se desprenden las figuras del ocaso
como hojas de ese sueño que fue aullido
anotado en pentagrama siempre escaso,
pobre río que transcurre hacia el olvido.

Las palabras que los lápices capturan
como señas de la tibia inteligencia
no rescatan el pasado que se hunde.

Esas fórmulas que vuelan y se apuran
al incendio por forjarse en nueva ciencia
son basura en que la perla se confunde.
Manuscritos tengo muy pocos, y las viejas cartas de amor que escribí hace más de 30 años las quemé todas «en lo que aún recuerdo / como un ritual de olvido», pero me gustan los papeles viejos. Aún conservo aquellos glosarios de retórica escritos a máquina, todavía no llegaba el 1993 con sus documentos portátiles.
Es un hermoso tema el que has elegido, hermano, expuesto también de hermosa manera en estos armoniosos dodecasílabos ternarios. Destaco la perfecta correspondencia entre sintaxis y estrofa, el sosegado, íntimo y nostálgico discurso, la concisión del lenguaje. Por cierto, me gustaría saber qué representan, metafóricamente, la perla y la basura en el último verso.
El tercer verso lo leo como un endecasílabo melódico, pero, en este contexto rítmico, bien habido me resulta el hiato. ¿De qué otra manera podría leerse?... Bueno, hermanito, te felicito por este gran soneto.
Un abrazo desde esta Venezuela a punto de erupción...
 
Última edición por un moderador:
Este poema, hermanito, resume algunas sensaciones que tuve cuando, a raíz de mi jubilación, debí desocupar mi oficina en la Facultad. Libros, apuntes, exámenes, manuales de software, borradores de artículos, todo mezclado. Les fui echando un vistazo a los papeles sueltos antes de meterlos en una gran bolsa de basura... Claro, entre tanta cosa perimida, seguramente alguna buena idea (la perla) tuvo el mismo destino, no estoy ya para rescatar sutilezas. Son circunstancias que inducen un balance, y sin ser tremendistas te diré que el balance no es muy bueno. Treinta años de trabajo con pocos frutos visibles; claro, están los alumnos y sus inciertos destinos, eso queda...

Ese hiato del tercer verso lo miré cuatro veces: en mi dicción resulta «fu-i en-tre-te-jien-do», como si la presencia de la «e» rompiera el diptongo de «fui». Admito que me gustaría encontrar una alternativa más nítida desde el punto de vista métrico.

abrazote
J.
 
Bellísimo, Musador, con ese infinitivo perfecto que clausura, que cancela el tiempo que fue. Me encanta el léxico que has elegido para acompañar el vuelo lírico: imágenes de otoño y ocaso que, aunque no lo creas, brillan con el ocre y el dorado cobrizo en la perla del recuerdo.
 
Última edición:
Dicen que los buenos poemas atrapan desde el principio, eso es lo que hace tu soneto dodecasílabo, atrapa y conmueve desde los primeros versos; quizás el misterio está en esa autenticidad que no necesita disfrazar su verdad; porque si en el otoño de la vida, en esas cenizas de la cremación de los sueños rotos, de las aspiraciones no cumplidas, no tenemos la fortaleza de espíritu y la valentía de reconocer nuestra verdad, entonces si que habremos fracasado.
El segundo cuarteto sigue siendo un acierto poético, al igual que los tercetos; creo que lo que dices, y como lo dices en tus versos, es la muestra del ser humano que se ha forjado mientras entretejía sus fracasos; esa es la verdadera perla de esa ceniza Jorge.
Felicidades.
Un abrazo
Isabel

Los papeles con las huellas de mi paso
son cenizas de ese tiempo desvalido
en que fui entretejiendo mi fracaso
con las luces otoñales de haber sido.

 
Última edición:
Los papeles con las huellas de mi paso
son cenizas de ese tiempo desvalido
en que fui entretejiendo mi fracaso
con las luces otoñales de haber sido.

Se desprenden las figuras del ocaso
como hojas de ese sueño que fue aullido
anotado en pentagrama siempre escaso,
pobre río que transcurre hacia el olvido.

Las palabras que los lápices capturan
como señas de la tibia inteligencia
no rescatan el pasado que se hunde.

Esas fórmulas que vuelan y se apuran
al incendio por forjarse en nueva ciencia
son basura en que la perla se confunde.
Esos olvidos que parecen estar simbolizados en los papeles de los que te deshiciste, más bien los vería como una clase de desapego al pasado, cosa que no considero desacertada. Como indicas, están tus trabajos entre los que figurarán en lugar destacado tus alumnos. Habría que preguntarle a ellos. Conservo grandes recuerdos de mis profesores de la Universidad, de los anteriores y de los anteriores hasta donde alcanza mi memoria. Incluso conservo algunas clases magistrales de las que apenas hubo que estudiar por lo completas y excelentes que fueron y por la atención que lograron de los que allí estábamos. Me pregunté qué habría sido de tal o cual asignatura sin aquel extraordinario profesor.
Sobre el soneto, ¿qué decir? pues que excelente, como no podía ser de otra manera.
Mis muchos afectos y mi abrazo fuerte.
Salvador.
 
Estimado compañero Musador, la buena semilla se reconoce cuando los nuevos árboles germinan.

Si me perdona sugerir esta idea:
... en que fuera entretejiendo mi fracaso...

Saludos cordiales.
 
Hola. Me ha gustado este poema, a pesar de su tono pesimista, o melancólico, o frustrado... (no sé muy bien cómo calificarlo). Yo creo que en la vida de cada persona (vista como un libro) no sobra ninguna página; incluso las que menos nos gusten son parte de nuestra real y única historia y, por tanto, parte de nosotros. Eso sí, el deshacerse de elementos del pasado (sean documentos, sean recuerdos, sean rencores...) me parece un ejercicio mental muy saludable y muy necesario.

Más en el ámbito poético, yo siempre digo que es mucho más difícil desechar un poema malo que componer uno bueno. A mí, al menos, me cuesta mucho; pero hay que hacerlo con cierta frecuencia.

En cuanto al verso

en que fui entretejiendo mi fracaso

aunque no es obligatorio hacer la sinalefa y obtener once sílabas, a mí sí que me resulta la opción más natural.

Ese hiato del tercer verso lo miré cuatro veces: en mi dicción resulta «fu-i en-tre-te-jien-do», como si la presencia de la «e» rompiera el diptongo de «fui». Admito que me gustaría encontrar una alternativa más nítida desde el punto de vista métrico.

No sé si podrás solucionarlo. Probablemente es el precio que tendrás que pagar por haber elegido un ritmo por cláusulas tan estricto. Si ese verso estuviera en un lugar posterior del poema, podríamos decir que el propio ritmo constante ya asumido nos lleva a evitar la sinalefa de un modo más natural; pero estamos aún en el tercer verso... Arriesgado.

Saludos.
 
Última edición:
Bellísimo, Musador, con ese infinitivo perfecto que clausura, que cancela el tiempo que fue. Me encanta el léxico que has elegido para acompañar el vuelo lírico: imágenes de otoño y ocaso que, aunque no lo creas, brillan con el ocre y el dorado cobrizo en la perla del recuerdo.
Me alegra, estimada Maygemay, que hayas percibido el peso de ese infinitivo perfecto, que en nuestra patria es cita: «la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser». El otoño es una hermosa estación, en el año y en la vida, si se vive con filosofía.

abrazo
J.
 
Los papeles con las huellas de mi paso
son cenizas de ese tiempo desvalido
en que fuera entretejido mi fracaso
con las luces otoñales de haber sido.

Se desprenden las figuras del ocaso
como hojas de ese sueño que fue aullido
anotado en pentagrama siempre escaso,
pobre río que transcurre hacia el olvido.

Las palabras que los lápices capturan
como señas de la tibia inteligencia
no rescatan el pasado que se hunde.

Esas fórmulas que vuelan y se apuran
al incendio por forjarse en nueva ciencia
son basura en que la perla se confunde.

Cierto que como las fotos, los escritos eternizan momentos.
Un buen soneto.
Un cordial saludo.
Castro.
 
Los papeles con las huellas de mi paso
son cenizas de ese tiempo desvalido
en que fuera entretejido mi fracaso
con las luces otoñales de haber sido.

Se desprenden las figuras del ocaso
como hojas de ese sueño que fue aullido
anotado en pentagrama siempre escaso,
pobre río que transcurre hacia el olvido.

Las palabras que los lápices capturan
como señas de la tibia inteligencia
no rescatan el pasado que se hunde.

Esas fórmulas que vuelan y se apuran
al incendio por forjarse en nueva ciencia
son basura en que la perla se confunde.
Emotivo soneto en dodecasílabos, que nos lleva a a tiempos pasados, dejando en él una pincelada de nostalgia aderezada con una pizca de tristeza. Llegas al lector, pues esos pensamientos y sensaciones, los que somos ya veteranos, los hemos padecido en varias ocasiones al echar la vista atrás.
A mi juicio, está perfecto, con una extraordinaria musicalidad, con un fabuloso ritmo.
Un fuerte abrazo, querido Jorge.
 
Sabes que se me da mal comentar Jorge y el comentario es tan importante como el tema que se presenta, así que lo haré como pueda aunque en lo sucesivo hasta que no me encuentre capacitada para ello daré al "me gusta" .Has sensibilizado mi alma con este tema en el cual resalta la añoranza, así lo veo yo, con unos espléndidos versos, sin fallo alguno en su técnica y buen recitado además de su culta y elevada lírica. Hablando del fruto ,30 años de trabajo y fruto repito, poco visible, será para tu propio balance que seguramente estás muy equivocado al recordarlo ante una bolsa de basura .Este néctar que no fruto, lo intuyo, ya se lo llevaron tus alumnos y en ellos permanecerá y no solo tu enseñanza si no también tu personalidad, porque pasados tantos años siento en mí, el carácter de mis profesores y su forma de ser que han quedado reflejados en el mío de tal modo que a veces me comporto de igual manera que ellos, me refiero a muchas cosas, modales, aptitud ante los problemas ,el saber superarse día a día de las desavenencias de esta vida, amor al trabajo y constancia etc, un beso marga p.d: serán para ellos cenizas pero cenizas de oro.
Los papeles con las huellas de mi paso
son cenizas de ese tiempo desvalido
en que fuera entretejido mi fracaso
con las luces otoñales de haber sido.

Se desprenden las figuras del ocaso
como hojas de ese sueño que fue aullido
anotado en pentagrama siempre escaso,
pobre río que transcurre hacia el olvido.

Las palabras que los lápices capturan
como señas de la tibia inteligencia
no rescatan el pasado que se hunde.

Esas fórmulas que vuelan y se apuran
al incendio por forjarse en nueva ciencia
son basura en que la perla se confunde.
 
Dicen que los buenos poemas atrapan desde el principio, eso es lo que hace tu soneto dodecasílabo, atrapa y conmueve desde los primeros versos; quizás el misterio está en esa autenticidad que no necesita disfrazar su verdad; porque si en el otoño de la vida, en esas cenizas de la cremación de los sueños rotos, de las aspiraciones no cumplidas, no tenemos la fortaleza de espíritu y la valentía de reconocer nuestra verdad, entonces si que habremos fracasado.
El segundo cuarteto sigue siendo un acierto poético, al igual que los tercetos; creo que lo que dices, y como lo dices en tus versos, es la muestra del ser humano que se ha forjado mientras entretejía sus fracasos; esa es la verdadera perla de esa ceniza Jorge.
Felicidades.
Un abrazo
Isabel

Los papeles con las huellas de mi paso
son cenizas de ese tiempo desvalido
en que fui entretejiendo mi fracaso
con las luces otoñales de haber sido.

Gracias, querida Isabel. La verdad es que me envanezco un poco de saber, con bastante precisión, quien soy. Siempre las ilusiones habidas dejan su rastro, claro, pero creo que saber valorarse con cierto realismo es importante en la vida. Escribimos casi siempre en papel, casi nunca en la piedra: y hay los incendios.

abrazo
J.
 
Esos olvidos que parecen estar simbolizados en los papeles de los que te deshiciste, más bien los vería como una clase de desapego al pasado, cosa que no considero desacertada. Como indicas, están tus trabajos entre los que figurarán en lugar destacado tus alumnos. Habría que preguntarle a ellos. Conservo grandes recuerdos de mis profesores de la Universidad, de los anteriores y de los anteriores hasta donde alcanza mi memoria. Incluso conservo algunas clases magistrales de las que apenas hubo que estudiar por lo completas y excelentes que fueron y por la atención que lograron de los que allí estábamos. Me pregunté qué habría sido de tal o cual asignatura sin aquel extraordinario profesor.
Sobre el soneto, ¿qué decir? pues que excelente, como no podía ser de otra manera.
Mis muchos afectos y mi abrazo fuerte.
Salvador.
Gracias, estimado Salvador. Yo támbién tengo buenos recuerdos de algunos profesores, y con varios alumnos tuve encuentros humanamente enriquecedores. Dejar atrás cosas es bueno, el problema es que con los años cada vez cuesta más emprender cosas nuevas. Por decirlo con una metáfora que no lo es tanto, es a veces duro plantar un árbol preguntándote si llegarás a ver sus frutos.

abrazo
J.
 
Estimado compañero Musador, la buena semilla se reconoce cuando los nuevos árboles germinan.

Si me perdona sugerir esta idea:
... en que fuera entretejiendo mi fracaso...

Saludos cordiales.
Hola, dragon. Esto de las semillas se presta a la metáfora, le diré. En la familia de las leguminosas (Fabaceae) hay muchos árboles cuyas semillas no germinan si no son sometidas a un proceso de escarificación. Tengo oportunidad de comprobarlo en mi pago: las costas del Río de la Plata del lado argentino son barrosas, del lado uruguayo arenosas, lo que trae como consecuencia que estas plantas, cuyas semillas traen las aguas, germinen en las orillas uruguayas mucho más que en las argentinas.

Acerca de ese verso: su sugerencia es buena, la verdad, incluso probé un tiempo una semejante, pero finalmente opté por confiar en mi oído y dejé el verso en su forma inicial.

abrazo
J.
 
Gracias, Pablo. Al final opté por dejar ese verso tal cual, con hiato dudoso aunque bueno a mi oído. En cuanto a esta versificación por claúsulas, te diré que es una de las que me resultan más naturales: primero los octosílabos trocaicos, luego estos dodecasílabos.

abrazo
J.

Hola. Me ha gustado este poema, a pesar de su tono pesimista, o melancólico, o frustrado... (no sé muy bien cómo calificarlo). Yo creo que en la vida de cada persona (vista como un libro) no sobra ninguna página; incluso las que menos nos gusten son parte de nuestra real y única historia y, por tanto, parte de nosotros. Eso sí, el deshacerse de elementos del pasado (sean documentos, sean recuerdos, sean rencores...) me parece un ejercicio mental muy saludable y muy necesario.

Más en el ámbito poético, yo siempre digo que es mucho más difícil desechar un poema malo que componer uno bueno. A mí, al menos, me cuesta mucho; pero hay que hacerlo con cierta frecuencia.

En cuanto al verso



aunque no es obligatorio hacer la sinalefa y obtener once sílabas, a mí sí que me resulta la opción más natural.



No sé si podrás solucionarlo. Probablemente es el precio que tendrás que pagar por haber elegido un ritmo por cláusulas tan estricto. Si ese verso estuviera en un lugar posterior del poema, podríamos decir que el propio ritmo constante ya asumido nos lleva a evitar la sinalefa de un modo más natural; pero estamos aún en el tercer verso... Arriesgado.

Saludos.
 
Un poema que es toda una experiencia literaria...es hermoso...púlcramente logrado...de exquisita inspiración....y uno de mis temas favoritos en la poesía...enhorabuena...
 
En el tercer verso no puede haber diptongo triple, por lo tanto no podría ser un endecasílabo en ningún caso.
Para que haya triptongo es necesario que la vocal más abierta ocupe la posición central.
Entre fui y la palabra siguiente, que empieza por 'e', no puede haber triptongo, que sí lo habría si empezara por 'u'.
en que fui entretejiendo mi fracaso
Me resulta sumamente extraño, y me disculpas, Luis, que a estas alturas de la vida analices estos encuentros de vocales con esa reglita y defiendas tu punto de vista con esas afirmaciones tan rotundas. Poetas hay que en idéntico caso optaron por la sinalefa ternaria. Te dejo solo algunos ejemplos:

yo fui el espectador de tu hermosura
(BORGES)

Soy el que fui en el alba, entre la tribu.
(BORGES)

Primero fui el notario *
polvoriento y sin prisa,
que inventó el inventario.
Hoy hago de otra guisa:
soy el diario que a diario
te previene, te avisa
numeroso y gregario.
¿Vendes una sonrisa?
¿Compras un dromedario?
Mi gran stock es vario.
Doquier mi planta pisa
brota lo extraordinario.
(NICOLÁS GUILLÉN)

Yo encuentro que ese tercer verso del soneto es endecasílabo, y así se lo hice saber a Jorge. Entiendo también, y lo respeto, que él quiera ejecutar ese encuentro de vocales a su manera, pero de allí a decir que esto o aquello es improcedente hay un trecho largo. Confío en el buen oído de ambos, pero no puedo estar de acuerdo con ninguno de los dos.
Un abrazo.
 
Última edición por un moderador:
Este es un ejemplo de versificación por cláusulas.
Todo el poema puede reducirse a la sucesión de tres cláusulas por verso.
La cláusula es del tipo OOÓO, es decir, cuaternaria.
En el tercer verso no puede haber diptongo triple, por lo tanto no podría ser un endecasílabo en ningún caso.
Para que haya triptongo es necesario que la vocal más abierta ocupe la posición central.
Entre fui y la palabra siguiente, que empieza por 'e', no puede haber triptongo, que sí lo habría si empezara por 'u'.
Si no fuera por la rima, que indica la frontera del verso, el poema sonaría igual distribuido de distinto modo, por ejemplo:

Los papeles con las huellas
de mi paso son cenizas
de ese tiempo desvalido
en que fui entretejiendo
mi fracaso
con las luces
otoñales de haber sido.

Se desprenden
las figuras del ocaso
como hojas
de ese sueño que fue aullido
anotado en pentagrama
siempre escaso,
pobre río
que transcurre hacia el olvido.

Las palabras
que los lápices capturan
como señas
de la tibia inteligencia
no rescatan el pasado que se hunde.

Esas fórmulas
que vuelan y se apuran
al incendio
por forjarse en nueva ciencia
son basura en que la perla
se confunde.

Y si luego le quitas las rimas, te sale un poema falsamente libre con mucho rimo. Estupendo soneto. Un saludo

Dos aspectos técnicos interesantes me trae tu comentario, querido Luis. El más novedoso es este asunto de la posibilidad de disponer un poema en diversas formas, cambiando su organización en versos. Al discutir Miguel Ángel Márquez (filólogo que tiene la simpática costumbre de tomar a los toros por las astas) (http://www.uhu.es/miguel.marquez/wa_files/versiculo.pdf) cuál es la diferencia entre un poema en alejandrinos y el mismo texto organizado en heptasílabos, dado que pareciera que la pausa entre hemistiquios es, a los efectos métricos, equivalente a la pausa entre versos, nos dice (apelando a una noción musical) que además del ritmo, existe el tempo. Si la métrica determina en buena medida el ritmo, la subdivisión en versos determina el tempo. Apelando a la semántica, el texto organizado en alejandrinos tiene una gravedad que le es ajena a la ligereza de los heptasílabos. Es un concepto sutil, sin duda, pero resulta atendible, ¿qué opinas?

El caso de los dodecasílabos ternarios me parece más complejo, sin embargo, porque creo que muchas veces, si la sintaxis ayuda, la unidad entre un octosílabo y un quebrado que le sigue es más estrecha que la que hay habitualmente entre versos distintos (caso paradigmático de esto, a mi juicio, es lo que pasa en las Coplas de Manrique). Es cierto, como bien dices, que en el caso de mis versos la geometría está sostenida también por la rima. Sutil asunto, en fin, este de la diversidad en la disposición en versos.

Respecto al hiato del tercer verso, antes que discutirlo en particular aportando mis propios ejemplos (que los hay en uno u otro sentido) prefiero remitirme a algunas consideraciones un poco más generales: este asunto de las sinalefas y hiatos ha sido tratado, sobre todo en el siglo XIX (Benot, Robles Dégano), por algunos lingüistas con un curioso apetito de lo absoluto: su objetivo fundamental parece haber sido establecer reglas de validez universal, deducidas de curiosos razonamientos apelando a la fonética que, en esa época, estaba en pañales. Benot, de una admirable cientificidad, advierte que sus deducciones se dan de patadas con la práctica poética de siglos, y opta por formular una regla basada en esta práctica (el famoso caso de las sinalefas en encuentros de vocales entre distintas palabras de tipo óo). Hablando de Boscán, Menéndez Pelayo comenta que este escribía en un tiempo en que aún no había un consenso definitivo entre los poetas acerca de este tema. ¿Existe ese consenso? No parece haber sido, en todo caso, escrito, aunque miles de versos dan testimonio abundante de él. Por supuesto que este consenso es fruto, si lo hay, del oído de los poetas, y no del análisis fonético. A mi criterio, habiendo leído bastante sobre el asunto, este consenso en buena parte de los casos aún no encuentra su explicación analítica. Es decir que el fenómeno es de una complejidad tal que no pudo aún ser abordado de manera exhaustiva por el análisis lingüístico. Por eso me he remitido, en mis escritos sobre el tema, a un enfoque estadístico.

Acerca de la clasificación de las vocales por su abertura, una cosa tengo clara; se dividen en tres grupos: el de la «a», el de «o,e», el de «i,u». Pretender a su vez ordenar internamente cada uno de estos grupos me parece un exceso, fruto de ese apetito de lo absoluto que comentaba. Debe tenerse en cuenta que cada vocal representa al mapa de sus alófonos, lo que hace la cosa más delicada.

Si se trata de describir, a partir de la observación, ese consenso del que hablaba, me inclino a creer que hay diversos resultados: hay sinalefas forzosas (las que hay entre vocales no acentuadas, por ejemplo), hay hiatos forzosos (el del último acento del verso, salvo que una elisión pueda justificar la sinalefa), pero también hay sinalefas «flojas», e incluso diptongos «flojos» (de estos últimos por ejemplo el de «ruina»). ¿Qué es, en la práctica, una sinalefa floja? Una sinalefa que puede ser rota por la dicción, por el énfasis. Muchas de las sinalefas de tipo oó, muy frecuentes en la práctica poética, son de este tipo: si el acento es rítimico y por lo tanto enfático, la sinalefa se rompe con facilidad. Esto tiene cierta explicación: el acento se manifiesta por diversos parámetros físicos, uno es la intensidad y otro la cantidad (duración). Cuando el énfasis hace que el acento se manifieste en duración (al final de un grupo fónico, en general) las vocales se separan. Pero sería soberbia de mi parte deducir de estos hechos físicos reglas generales.

Yendo a lo particular ahora: los dodecasílabos ternarios me resultan versos naturales, la versificación por claúsulas le viene bien a mi oído, y si bien los reviso en su métrica una vez compuestos, las correcciones son infrecuentes. Mucho menos naturales, en este sentido, me resultan los endecasílabos: mi oído aún no los domina suficientemente. En mi revisión de ese tercer verso vi que había un hiato dudoso, pero lo dejé a mi oído. Luego Elhi y Pablo lo cuestionaron (he encontrado varios ejemplos, además de los que Elhi pone de Borges, que abonan su opinión. Borges es un caso especial, su criterio parece haber sido «en la duda, sinalefa»), busqué una alternativa, reescribí el verso y así, reescrito, estuvo un par de días. Finalmente opté por volver a mi versión original. Me remito para explicar esto a otro criterio que no he mencionado: el de la benevolencia. En el análisis métrico de la poesía me he acostumbrado a ser benevolente, a tener en cuenta la diversidad de pronunciaciones y de influencias que pueden afectar la métrica, a admitir por ejemplo que Góngora haga diéresis en «violeta», etcétera. Pocas veces apelo a esta benevolencia con mis propios versos, pero no me parece injusto hacerlo: mi oído también está afectado por el mar de la lengua y sus olas. Prefiero la nitidez en la métrica, quizás por vicio profesional, pero este vicio debo combatirlo: extrapolar el rigor de las matemáticas a la poesía no me parece sano, por decirlo suavemente.

Bueno, como ves, una vez más he tomado un comentario como pretexto para confesarme, disculpa si me he excedido.

abrazo
Jorge
 
Última edición:
Me había parecido oportuno señalar las condiciones de una sinalefa triple. Pero está claro que si uno quiere hacer sinalefa en ese caso, puede hacerla (es licencia), pero no hacerlo no es una licencia, sino la escansión que más se ajusta al canon. En el verso objeto de la controversia no se puede decir que sea un endecasílabo porque no nos hayamos tomado la licencia de hacer una sinalefa triple. El ejemplo que puse de la descomposición en cláusulas era solo para ilustrar que cuando se utiliza no tiene por que haber isometría, como en el poema de Darío que empieza con lo de 'Ya viene el cortejo', etc, que aún habiendo polimetría hay una única cláusula. Un saludo.
No sé a qué te refieres con «canon». Por lo que he visto en mi revisión histórica, parece más canónica la sinalefa que el hiato en este caso. En cuanto a las condiciones de la sinalefa triple, creo que no las formulaste bien, puede ser también creciente o decreciente en abertura (aunque estas condiciones las tomaría con pinzas).

abrazo
J.
 
Sí, es probable que sea eso. Pensaba que la vocal más abierta tiene que ir en el centro, pero puede que no sea así. De todos modos, seguiré los consejos de la persona de quien aprendí esta regla. Os dejo el enlace.
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/39-sinalefas-hiatos-normas.253584/
Pues esa regla (la final de ese escrito que citas) sí que es decididamente incorrecta, estimado. Ya Andrés Bello las formuló mejores. Se lo hice notar a Eduardo en su oportunidad, no quiso cambiarlo.

abrazo

PS. Finalmente, cambié ese verso.
 
Última edición:
Los papeles con las huellas de mi paso
son cenizas de ese tiempo desvalido
en que estuve entretejiendo mi fracaso
con las luces otoñales de haber sido.

Se desprenden las figuras del ocaso
como hojas de ese sueño que fue aullido
anotado en pentagrama siempre escaso,
pobre río que transcurre hacia el olvido.

Las palabras que los lápices capturan
como señas de la tibia inteligencia
no rescatan el pasado que se hunde.

Esas fórmulas que vuelan y se apuran
al incendio por forjarse en nueva ciencia
son basura en que la perla se confunde.

Jorge, he disfrutado tu soneto dodecasílabo. Después del cambio, el soneto es técnicamente inmaculado, en mi modesta opinión.
Antes del cambio, no sabría qué decir. No soy un experto, pero creo que hay que dar protagonismo al oído en estos casos tan complejos. En cuanto al fondo, a mí me ha transmitido una honda tristeza y un resignado pesimismo. Es un poema profundo, muy de mi gusto. El último terceto, no acierto a encontrarle un sentido, lo que no quiere decir que no lo tenga, por supuesto. En conjunto, a mi parecer, has hecho un magnífico trabajo.
Abrazo
 
Bueno, menos mal que hemos tenido este debate, porque tienes razón, así que voy a formular la norma según Rafael Lapesa, recogida en el Diccionario de Métrica Española de José Domínguez Caparrós: Reunión, en una sílaba métrica de dos o más vocales contiguas....·y grupos de tres, cuatro y hasta cinco o seis vocales, con tal de que estén dispuestas en orden de progresiva abertura, de progresiva estrechez, o con las más abiertas en el centro", de modo que este no sería un caso de progresiva abertura ni de progresiva estrechez, ni llevaría la vocal más abierta en medio, porque por lo visto en español la mayor abertura corresponde a la vocal a, mientras que la mínima a la i. La palabra Fui, seguida de otra empezada por 'e' no observa ninguna de estas clasificaciones y no podría llamarse sinalefa triple. Un saludo
Dos problemas ofrece esta regla: el primero es que, como te comenté antes, el orden de abertura de las vocales no es lo que los matemáticos llamamos un orden total, es decir que entre la «o» y la «e», o entre la «u» y la «i», es difícil comparar (en «uie», «u» no es claramente más abierta que «i»); el segundo, es que no comenta nada acerca del papel del acento en estas uniones, que es importante.

Su formulación, por otra parte, puede simplificarse en forma equivalente: no debe haber en la secuencia una vocal intermedia que tenga a su lado (antes y después) en la secuencia dos vocales más abiertas que ella.

abrazo
J.

Dejo acá algunos ejemplos de encuentros de tres vocales en las que las dos primeras son «ui», valgan para justificar mis «pinzas» ante la regla de Lapesa si se aplicara creyendo que «u» es más abierta que «i».

Góngora
Entre las violetas fui herido 11 (hiato, h con étimo f)
¿Veis mejor? Siempre fui un lince. 8 (sinalefa)
Quevedo
De los buenos : fui bueno , fui oprimido 11 (sinalefa)
Fui haya , y de mis hojas adornada: 11 (hiato, a tónica)
fui á Consuegra , y me trató 8 (sinalefa)
Francisco Sánchez Barbero
Cuando yo fui en Roma, 7 (hiato)
Martínez de la Rosa
Voto á Dios que fui á vella, 8 (hiato)
A mi me culpan de que fui el primero 11 (sinalefa)
Borges
yo fui el espectador de tu hermosura (sinalefa)
Yo, que fui un rabadán de la llanura, 11 (sinalefa)
Con el matiz preciso, fui acercándome. 11 (sinalefa)
Soy el que fui en el alba, entre la tribu. 11 (sinalefa)
Darío
Fui a cortar la estrella mía 8 (sinalefa)
fui a la estrella y la corté 8 (sinalefa)
 
Última edición:
Gracias a ti, Luis, por suscitar esta charla en la que, más que esclarecer, se ha mostrado gris lo que es gris.
Tu reflexión acerca de la rima de Benidorm creo que guarda relación con un hecho de la historia de nuestra lengua: la desaparición de la «e» paragógica (o, para poner un ejemplo, de la rima asonante entre «padre» y «mar»).
saludo
 
Última edición:
Cierto que como las fotos, los escritos eternizan momentos.
Un buen soneto.
Un cordial saludo.
Castro.
Gracias, estimado. En esa recorrida por papeles viejos a veces encontré páginas con una única anotación en lápiz, que me llevaron con dificultad a su contexto de actividad... Son interesantes los recursos de la memoria.

abrazo
J.
 
Los papeles con las huellas de mi paso
son cenizas de ese tiempo desvalido
en que estuve entretejiendo mi fracaso
con las luces otoñales de haber sido.

Se desprenden las figuras del ocaso
como hojas de ese sueño que fue aullido
anotado en pentagrama siempre escaso,
pobre río que transcurre hacia el olvido.

Las palabras que los lápices capturan
como señas de la tibia inteligencia
no rescatan el pasado que se hunde.

Esas fórmulas que vuelan y se apuran
al incendio por forjarse en nueva ciencia
son basura en que la perla se confunde.

Considerar un fracaso la que queda atrás y decir además que has ido "entretejiendo ese fracaso", supone un acto de valor que yo no sé si estaría dispuesto a hacer, sobre todo porque considero que lo que he guardado de ese camino recorrido no merece la quema, forma parte de mí con sus aciertos y errores. Yo soy muy de guardar, Jorge. Conservo, en lo laboral, hasta trocitos de papel con apuntes de mis trabajos de campo de tiempos bastantes remotos, y en lo poético hasta servilletas en la que escribí, en un bar, un verso que me vino entre sorbo y sorbo de cerveza y que más tarde daría origen a un poema. Me gusta guardar esas semillas como testigos de cómo fue la génesis de la obra terminada. Pero bueno, lo cierto es que esta especie de sídrome de Diógenes que tengo está haciendo que casi no tenga ya dónde meter tanto papel y alguna vez tendré que hacer una limpia que seguramente me costará mucho llevar a cabo.

De otros aspectos técnicos que se han debatido aquí ya hemos hablado en otro hilo y no me quiero repetir.

Saludos y felicitaciones.
 
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Los papeles con las huellas de mi paso
son cenizas de ese tiempo desvalido
en que estuve entretejiendo mi fracaso
con las luces otoñales de haber sido.

Se desprenden las figuras del ocaso
como hojas de ese sueño que fue aullido
anotado en pentagrama siempre escaso,
pobre río que transcurre hacia el olvido.

Las palabras que los lápices capturan
como señas de la tibia inteligencia
no rescatan el pasado que se hunde.

Esas fórmulas que vuelan y se apuran
al incendio por forjarse en nueva ciencia
son basura en que la perla se confunde.

Admirable el trabajo que te has tomado con este soneto, sobre todo por lo exigente de ese ritmo ternario, que se siente tan bien al oído, he disfrutado enormemente su recitado, ¿pero que decir del contenido? Realmente lo siento profundamente reflexivo, sobre todo por lo natural que nos resulta sumergirnos en esa situación, esa mirada introspectiva al pasado, como buscando las "perlas" o cuestionando si en realidad lo fueron, resulta que lo que antes fue importante ya no lo es tanto, es la historia de la vida, esa que nos hace mortales, en la definición de Borges: "somos mortales porque vivimos en el pasado y el futuro: porque recordamos un tiempo en el que no existíamos y prevemos un tiempo en el que estaremos muertos", así que el único remedio es vivir el presente con intensidad porque no regresará, las perlas son perlas del momento vivido, nunca lo serán del tiempo por vivir, saludos amigo, un abrazo.
 
Emotivo soneto en dodecasílabos, que nos lleva a a tiempos pasados, dejando en él una pincelada de nostalgia aderezada con una pizca de tristeza. Llegas al lector, pues esos pensamientos y sensaciones, los que somos ya veteranos, los hemos padecido en varias ocasiones al echar la vista atrás.
A mi juicio, está perfecto, con una extraordinaria musicalidad, con un fabuloso ritmo.
Un fuerte abrazo, querido Jorge.
Gracias, estimado José. Creo que después de los cincuenta, que yo pasé hace rato, empiezan a recrudecer estos momentos de balance que pueden quitarnos el sueño...
abrazo
J.
 
Gracias, estimado José. Creo que después de los cincuenta, que yo pasé hace rato, empiezan a recrudecer estos momentos de balance que pueden quitarnos el sueño...
abrazo
J.
Jajajajajajaja, ¡¡Ayyy!! amigo mío, si solo has pasado los cincuenta....¡¡eres un chaval!!, jajajajajajajaja.
Yo pasé los sesenta, y estoy rozando los setenta, jajajajajaja.
Pero sí, sí, es cierto, empezamos a partir de los cincuenta a hacer balance, eso es cierto, pero, repito....¡¡te quedan aún muuuuuuchos años para hacer balance!!, jajajajajaja. Te lo digo yo, que soy experto en """contabilidad"", jajajajajajajajaja.
Un fuerte abrazo, querido amigo, y admirado poeta y maestro ( y síiiiiiiiiiiiii, síiiiiiiiiiii, ya sé que te pone incómodo que te diga ""maestro"", jajajaja, pero te lo digo de todas formas, pues así lo siento, jajajaja)
 
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Jajajajajajaja, ¡¡Ayyy!! amigo mío, si solo has pasado los cincuenta....¡¡eres un chaval!!, jajajajajajajaja.
Yo pasé los sesenta, y estoy rozando los setenta, jajajajajaja.
Pero sí, sí, es cierto, empezamos a partir de los cincuenta a hacer balance, eso es cierto, pero, repito....¡¡te quedan aún muuuuuuchos años para hacer balance!!, jajajajajaja. Te lo digo yo, que soy experto en """contabilidad"", jajajajajajajajaja.
Un fuerte abrazo, querido amigo, y admirado poeta y maestro ( y síiiiiiiiiiiiii, síiiiiiiiiiii, ya sé que te pone incómodo que te diga ""maestro"", jajajaja, pero te lo digo de todas formas, pues así lo siento, jajajaja)
Dije cincuenta para no entrar en detalles, estimado, en verdad estoy llegando a los 67, así que andamos parejos.

Prefiero dejar lo de «maestro» para los que gustan de la vida sobre un pedestal: no es mi caso. Ni «sobre», ni «bajo», claro.

abrazo
j.
 
Dije cincuenta para no entrar en detalles, estimado, en verdad estoy llegando a los 67, así que andamos parejos.

Prefiero dejar lo de «maestro» para los que gustan de la vida sobre un pedestal: no es mi caso. Ni «sobre», ni «bajo», claro.

abrazo
j.
Jajajajaja, así que ya has recorrido casi tanto camino como yo, solo te quedan dos años para alcanzarme, jajajajajajaja.
Y bueno, eso de ""sobre"" o ""bajo"", a mí, ya entrando en mis ""últimas oportunidades antes de que la savia se me seque, jajajajajajajajajajajaja", me da lo mismo estar ""sobre" o estar "bajo"" siempre que la "Musa" sea benévola, entregada, y muuuuuy inspiradora, JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
 
Sabes que se me da mal comentar Jorge y el comentario es tan importante como el tema que se presenta, así que lo haré como pueda aunque en lo sucesivo hasta que no me encuentre capacitada para ello daré al "me gusta" .Has sensibilizado mi alma con este tema en el cual resalta la añoranza, así lo veo yo, con unos espléndidos versos, sin fallo alguno en su técnica y buen recitado además de su culta y elevada lírica. Hablando del fruto ,30 años de trabajo y fruto repito, poco visible, será para tu propio balance que seguramente estás muy equivocado al recordarlo ante una bolsa de basura .Este néctar que no fruto, lo intuyo, ya se lo llevaron tus alumnos y en ellos permanecerá y no solo tu enseñanza si no también tu personalidad, porque pasados tantos años siento en mí, el carácter de mis profesores y su forma de ser que han quedado reflejados en el mío de tal modo que a veces me comporto de igual manera que ellos, me refiero a muchas cosas, modales, aptitud ante los problemas ,el saber superarse día a día de las desavenencias de esta vida, amor al trabajo y constancia etc, un beso marga p.d: serán para ellos cenizas pero cenizas de oro.
Gracias, estimada Marga. No creo ser exagerado en mi balance, sinceramente. Sé lo que he dado, que no es poco, pero también sé todas las oportunidades que he perdido. De a ratos, hay cosas que me llevan a tener muy patente este pasado...
abrazo
J.
 
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