Gracias por enseñarnos un poquito más de esa colección tan interesante que guardas en tu cofre intracraneal.
Pero la duda me corroe... ¿ le hiciste caso a esa persona que se alejó sonriendo? ¿fuiste feliz? Es algo ambigua la alusión a alguien que se alejó, podría incluso referirse a Nexus seis...
Abrazos y felicitaciones por tu buen hacer.
¡Oye!, eso de mi "buen hacer" me suena a plagio.
Bueno, ahora en serio, gracias por entrar tan rápido porque ello me da la oportunidad de decirte que este poema se debe en gran medida a un comentario tuyo que dejaste en mi poema "Coleccionista" que tuviste a bien rescatar recientemente; tu comentario era este (un extracto) :
"Sirva mi comentario para celebrar una efemérides: tres años desde que comenzaste el coleccionismo, a saber la de cosas nuevas que habrá metidas en el cofre que tienes tras la frente. Y sí, no me importaría fisgar dentro a ver qué más hay, intrigada me quedo..."
y como además el estrambote de aquel soneto es el que se puede leer encabezando estas estrofas alejandrinas en donde pedía a mis lectores que no fueran exigentes (más bien tendría que haber dicho impacientes), ya que acaso seguiría más adelante contando más cosas que colecciono, pues hete aquí el resultado de tu grato comentario de felicitación por la efemérides (tres añitos ya) de la publicación de aquel poema.
Bueno y ahora te despejaré alguna duda que me planteas en el último párrafo, siempre con el buen humor que caracteriza tus comentarios:
1.- Intenté hacerle caso pero la felicidad, estimada, es esquiva y ahora está y ahora no está, al menos en mi caso, aunque yo creo que para nadie es un estado permanente ¿cómo podríamos ser felices si no fuésemos también infelices de vez en cuando? Si no conocemos lo contrario no podemos conocer la cosa.
2,.- No, no; no me refería a Nexus seis en modo alguno; lo que hago en estos serventesios es una enumeración de asuntos que atesoro en mi "cofre craneal", en alguna estrofa incluyo más de una cosa como en la segunda (jirones de cirros y ojos de leopardo) que no tuvieron porqué suceder en el mismo día, y otra estrofa la dedico entera a esas lágrimas bajo la lluvia que citó el replicante Nexus antes de morir en aquel inolvidable discurso de Blade Runner; la última estrofa atesora otra cosa que no tiene que ver con la anterior, y es la que te ofrece la duda sobre la persona a la que me refiero en ella; desde luego que no es a Nexus al que ya dejé aparcado en la estrofa anterior; esta estrofa es un recurso que suelo hacer en algunos poemas recordando a Enrique Banchs que hacía lo mismo de manera magnífica: empezar un poema con generalidades y acabarlo con un lamento íntimo; ese alguien que te intriga, pudo ser un amor que me dijo, ahí te quedas, sé feliz, yo me voy; de ahí la pena y al tiempo el consuelo de haber guardado, al menos, su sonrisa para incluirla en mi colección.
Bueno, espero haberme explicado; quizás haya sido algo extenso, pero tu comentario ,o merecía.
Gracias por tu paso.
Un saludo muy afectuoso.