La gula 4

Malena Marquez

Poeta veterana en el Portal


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Con la misma fruición consumía
los días que las frutas y las letras.
La mañana y la noche sostenidas
por un cordón, en un extremo
estaba el sol y en el otro
la noche azul y plata.

Una red de pensamientos
para cazar estrellas
y devorarlas con los ojos abiertos
y la memoria bien alerta,
para guardar para después.

Los colores y sabores eran lo mismo:
a veces se me daba por comer
las sandías así, a manos llenas
y otras, me quedaba sólo
con sus rojos y sus semillas
en los ojos y en la sonrisa.

Y qué decir de las letras, esa niña
que andaba con mi alma a cuestas
no leía no...esa niña que fuí yo
tenía avidez por saber...pero saber
de historias, nada de lo cierto.

Quedarse con el alma llena
hasta el hartazgo de cuentos.
Un había una vez para la niña
de mis adentros, que la vida
ya me devora de a pedacitos,
las horas y el cuerpo.
 
Última edición:
¡Bellísimo poema! devorar fantasía, cuentos, colores, unas veces despacio para que no se acabe, y otras a manos llenas como si no hubiera mañana...Si, creo que capto el alma de esa niña y empatizo con ella,
Hermoso, de veras...me ha encantado detenerme y compartir contigo tus nostalgia.
Un abrazo grande ¡Felicidades querida Malena!
Con cariño, Isabel
 
Última edición:
¡Bellísimo poema! devorar fantasía, cuentos, colores, unas veces despacio para que no se acabe, y otras a manos llenas como si no hubiera mañana...Si, creo que capto el alma de esa niña y empatizo con ella,
Hermoso, de veras...me ha encantado detenerme y compartir contigo tus nostalgia.
Un abrazo grande ¡Felicidades querida Malena!
Con cariño, Isabel
Gracias Isabel y yo empatizo contigo y tu poesía también. Todo un placer que así sea. Aquí he descubierto algunas personas, sobre todo mujeres, en las cuales me veo reflejada algunas veces. Creo en el fondo, que hay un algo imperceptible en las mujeres que escribimos, que nos une de algún modo.
Un abrazo y gracias de nuevo por estar:
Malena.
 
Última edición:


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Con la misma fruición consumía
los días que las frutas y las letras.
La mañana y la noche sostenidas
por un cordón, en un extremo
estaba el sol y en el otro
la noche azul y plata.

Una red de pensamientos
para cazar estrellas
y devorarlas con los ojos abiertos
y la memoria bien alerta,
para guardar para después.

Los colores y sabores eran lo mismo:
a veces se me daba por comer
las sandías así, a manos llenas
y otras, me quedaba sólo
con sus rojos y sus semillas
en los ojos y en la sonrisa.

Y qué decir de las letras, esa niña
que andaba con mi alma a cuestas
no leía no...esa niña que fuí yo
tenía avidez por saber...pero saber
de historias, nada de lo cierto.

Quedarse con el alma llena
hasta el hartazgo de cuentos.
Un había una vez para la niña
de mis adentros, que la vida
ya me devora de a pedacitos,
las horas y el cuerpo.

Es precioso Malena, se nota que conservas el alma de niña golosa de letras , y siguiendo el símil ahora eres una cocinera de letras excelentes.

Ese final un poco duro después de la dulzura deja un regusto agridulce que te hace repetir la lectura.

Estoy de acuerdo en que compartes con Isabel la sensibilidad para crear un tipo de belleza poética más cercana a las mujeres escritoras que a los hombres, ojalá supiera de dónde sale.

Un placer de lectura. Saludos, Oncina.
 
Es precioso Malena, se nota que conservas el alma de niña golosa de letras , y siguiendo el símil ahora eres una cocinera de letras excelentes.

Ese final un poco duro después de la dulzura deja un regusto agridulce que te hace repetir la lectura.

Estoy de acuerdo en que compartes con Isabel la sensibilidad para crear un tipo de belleza poética más cercana a las mujeres escritoras que a los hombres, ojalá supiera de dónde sale.

Un placer de lectura. Saludos, Oncina.
Gracias Oncina por tu mensaje. Es verdad que en estos tiempos cuando tengo ese tiempo libre para las letras es más lo que escribo que lo que leo, pero la lectura siempre está allí como una alternartiva de asomarse a otros mundos alternos. Además ahora leo mucho aquí...es realmente precioso leer a los pares...gente que como nosotros, le apasiona esto de escribir.
Un abrazo y felicidades para este año que está por comenzar:
Malena.
 
A veces la vida parece que llega con ganas de devorarnos, pero lo bueno que tiene la literatura es que nos invita a vivir aunque sea de cuentos, historias y versos.
Seguimos con el niño o la niña que nos saca a flote.
Excelente poema, Malena.
Un abrazo y muy feliz fin y principio de año por esas latitudes... y mucha poesía.
Gracias Alonso, es muy bueno siempre contar con tu presencia generosa.
Lo mejor para ti y los tuyos en este año que comienza.
Abrazo:
Malena.
 
Me recuerdan a estos textos que salen en ''El libro de los abrazos'' de Galeano, los que tratan de una niña traviesa.
Creo que comienzan con los Sueños de Helena y son como 3 o 4 mini cuentos.
Me agradan los textos que llevan ternura, es algo que no se ve mucho entre los textos.

Podrías ponerle alguna metrica, para que suene como una canción de niños o un juego de avioncito. Cada estrofa tiene diferentes juegos con las pausas y los sonidos, pero todos van en diferentes direcciones. Es divertido, porque me imagino a una niña saltando, pero cuando los niños saltan y juegan tienden a ponerse reglas para darle mas dificultad.

Hay partes, como la estrofa de la sandía y la estrofa donde juegas con los puntos suspensivos, donde me recuerda un poco el estilo de Francisco Pino. Si aún no lo topas ahí me cuentas tus impresiones.

Bonito texto, saludos c:
 


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Con la misma fruición consumía
los días que las frutas y las letras.
La mañana y la noche sostenidas
por un cordón, en un extremo
estaba el sol y en el otro
la noche azul y plata.

Una red de pensamientos
para cazar estrellas
y devorarlas con los ojos abiertos
y la memoria bien alerta,
para guardar para después.

Los colores y sabores eran lo mismo:
a veces se me daba por comer
las sandías así, a manos llenas
y otras, me quedaba sólo
con sus rojos y sus semillas
en los ojos y en la sonrisa.

Y qué decir de las letras, esa niña
que andaba con mi alma a cuestas
no leía no...esa niña que fuí yo
tenía avidez por saber...pero saber
de historias, nada de lo cierto.

Quedarse con el alma llena
hasta el hartazgo de cuentos.
Un había una vez para la niña
de mis adentros, que la vida
ya me devora de a pedacitos,
las horas y el cuerpo.
Hermosa remembranza de esa niña que creo aún guardas dentro de ti, ávida de poesía y encuentros como refugio permanente de tus sentires, bordadas además de exquisitas imágenes, cariños.
 


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Con la misma fruición consumía
los días que las frutas y las letras.
La mañana y la noche sostenidas
por un cordón, en un extremo
estaba el sol y en el otro
la noche azul y plata.

Una red de pensamientos
para cazar estrellas
y devorarlas con los ojos abiertos
y la memoria bien alerta,
para guardar para después.

Los colores y sabores eran lo mismo:
a veces se me daba por comer
las sandías así, a manos llenas
y otras, me quedaba sólo
con sus rojos y sus semillas
en los ojos y en la sonrisa.

Y qué decir de las letras, esa niña
que andaba con mi alma a cuestas
no leía no...esa niña que fuí yo
tenía avidez por saber...pero saber
de historias, nada de lo cierto.

Quedarse con el alma llena
hasta el hartazgo de cuentos.
Un había una vez para la niña
de mis adentros, que la vida
ya me devora de a pedacitos,
las horas y el cuerpo.

Mi madre le decía a eso ser glotona de vida ,tu poema me ha recordado esa frase Un placer pasar por tus letras
Un abrazo Carmen
 

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