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¡Adelante, primavera!... (Serventesios)

lomafresquita

Poeta que no puede vivir sin el portal


Besa el aire la Tierra, a flor de piel,
y la tierra el abrazo no le esconde,
en instantes de flores y de miel,
y en acuosos deshielos, le responde.

Parece que por todos los confines
renacen generosos mil portentos,
en ciudades, en campos y jardines
acarician suavísimos los vientos.

La savia en el ascenso no se pierde,
sin prisa, hacia las hojas, va tranquila,
explota apasionado el color verde
en gotas de turquesa y clorofila.

Sortilegios de Sol y de diamante
se cuajan en los límpidos papeles,
las letras de novísimo brillante
y añiles, se derraman en tropeles.

Es mi sangre que noto cuando bulle
en el pulso azulado de la vena,
es el trino sonoro, cuando mulle
y perfuma mi lecho a yerbabuena.

Tiene un tono de voz mi ser sureño,
tiene un algo -¡no sé!-, como la hiedra,
y mi verso de ayer, quizás isleño,
hoy descubre secretos de la piedra.

¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.
 
Última edición:
¡Serventesios primaverales! De nuevo aparece tu inspiración, querida Isabel, llegando a este foro con un ramo de endecasílabos que evocan las luces y sonidos de la estación, las mismas luces y sonidos que bullían en tus azuladas venas cuando la primavera entró y pobló tu costado. Y leer este poema con los trinos del allegro de Antonio Vivaldi es algo que llena el espíritu. Muchísimas gracias por este regalo que nos dejas, querida amiga.
Abrazos a tu alma con mi admiración y cariño. Siempre tuyo,
Salva.
 


Besa el aire la Tierra, a flor de piel,
y la tierra el abrazo no le esconde,
en instantes de flores y de miel,
y en acuosos deshielos, le responde.

Parece que por todos los confines
renacen generosos mil portentos,
en ciudades, en campos y jardines
acarician suavísimos los vientos.

La savia en el ascenso no se pierde,
sin prisa, hacia las hojas, va tranquila,
explota apasionado el color verde
en gotas de turquesa y clorofila.

Sortilegios de Sol y de diamante
se cuajan en los límpidos papeles,
las letras de novísimo brillante
y añiles, se derraman en tropeles.

Es mi sangre que noto cuando bulle
en el pulso azulado de la vena,
es el trino sonoro, cuando mulle
y perfuma mi lecho a yerbabuena.

Tiene un tono de voz mi ser sureño,
tiene un algo -¡no sé!-, como la hiedra,
y mi verso de ayer, quizás isleño,
hoy descubre secretos de la piedra.

¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.
Belleza, cómo siempre en tus versos, compañera poetisa. Un gusto enorme pasar por tus letras. Saludos. Azalea.
 
Ayy, pero que bonito es lo bonito, estos versos al compás de esa bella música son un deleite. Besos hasta allá mi querida Isa.



Besa el aire la Tierra, a flor de piel,
y la tierra el abrazo no le esconde,
en instantes de flores y de miel,
y en acuosos deshielos, le responde.

Parece que por todos los confines
renacen generosos mil portentos,
en ciudades, en campos y jardines
acarician suavísimos los vientos.

La savia en el ascenso no se pierde,
sin prisa, hacia las hojas, va tranquila,
explota apasionado el color verde
en gotas de turquesa y clorofila.

Sortilegios de Sol y de diamante
se cuajan en los límpidos papeles,
las letras de novísimo brillante
y añiles, se derraman en tropeles.

Es mi sangre que noto cuando bulle
en el pulso azulado de la vena,
es el trino sonoro, cuando mulle
y perfuma mi lecho a yerbabuena.

Tiene un tono de voz mi ser sureño,
tiene un algo -¡no sé!-, como la hiedra,
y mi verso de ayer, quizás isleño,
hoy descubre secretos de la piedra.

¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.
 
¡Serventesios primaverales! De nuevo aparece tu inspiración, querida Isabel, llegando a este foro con un ramo de endecasílabos que evocan las luces y sonidos de la estación, las mismas luces y sonidos que bullían en tus azuladas venas cuando la primavera entró y pobló tu costado. Y leer este poema con los trinos del allegro de Antonio Vivaldi es algo que llena el espíritu. Muchísimas gracias por este regalo que nos dejas, querida amiga.
Abrazos a tu alma con mi admiración y cariño. Siempre tuyo,
Salva.
Gracias a ti, mi entrañable Salva, mi queridísimo amigo, ya sabes que eres fuente de consulta constante y que te quiero con toda el alma. Me alegras todas las horas de este hermoso día primaveral que saludo junto a ti con todo mi cariño... ayyyy cuánto me gusta la primavera y sentirla bullir en la sangre, por algo dicen que la primavera la sangre altera, ayyyy la Tierra se viste de gala, de fiesta...
Muchísimas gracias mi querido Salva, millones de besos van dirigidos a tus mejillas para explosionar de cariño al igual que la primavera de flores y de colores......muááááááááááackssssssssss......
 


Besa el aire la Tierra, a flor de piel,
y la tierra el abrazo no le esconde,
en instantes de flores y de miel,
y en acuosos deshielos, le responde.

Parece que por todos los confines
renacen generosos mil portentos,
en ciudades, en campos y jardines
acarician suavísimos los vientos.

La savia en el ascenso no se pierde,
sin prisa, hacia las hojas, va tranquila,
explota apasionado el color verde
en gotas de turquesa y clorofila.

Sortilegios de Sol y de diamante
se cuajan en los límpidos papeles,
las letras de novísimo brillante
y añiles, se derraman en tropeles.

Es mi sangre que noto cuando bulle
en el pulso azulado de la vena,
es el trino sonoro, cuando mulle
y perfuma mi lecho a yerbabuena.

Tiene un tono de voz mi ser sureño,
tiene un algo -¡no sé!-, como la hiedra,
y mi verso de ayer, quizás isleño,
hoy descubre secretos de la piedra.

¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.
Preciosos serventesios como un canto a la primavera, y con elevadas imágenes en algunas de sus estrofas. Veo que cada vez más te abrazas a la poesía clásica. Tus romances, con los que creo empezaste este recorrido (junto a algún que otro soneto) son de enorme altura lírica. Ya tienes publicados, romances, sonetos, cuartetos o serventesios; ahora puedes completar el recorrido con alguna lira, o silva, o madrigal, te animo a ello.
Besos, hormiguilla, besos en alas de los vientos.
 


Besa el aire la Tierra, a flor de piel,
y la tierra el abrazo no le esconde,
en instantes de flores y de miel,
y en acuosos deshielos, le responde.

Parece que por todos los confines
renacen generosos mil portentos,
en ciudades, en campos y jardines
acarician suavísimos los vientos.

La savia en el ascenso no se pierde,
sin prisa, hacia las hojas, va tranquila,
explota apasionado el color verde
en gotas de turquesa y clorofila.

Sortilegios de Sol y de diamante
se cuajan en los límpidos papeles,
las letras de novísimo brillante
y añiles, se derraman en tropeles.

Es mi sangre que noto cuando bulle
en el pulso azulado de la vena,
es el trino sonoro, cuando mulle
y perfuma mi lecho a yerbabuena.

Tiene un tono de voz mi ser sureño,
tiene un algo -¡no sé!-, como la hiedra,
y mi verso de ayer, quizás isleño,
hoy descubre secretos de la piedra.

¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.
Indiscutiblemente un poema soberbio, genial en todo su concepto y redacción, exquisitos serventesios, saludos Daniel
 
Preciosos serventesios como un canto a la primavera, y con elevadas imágenes en algunas de sus estrofas. Veo que cada vez más te abrazas a la poesía clásica. Tus romances, con los que creo empezaste este recorrido (junto a algún que otro soneto) son de enorme altura lírica. Ya tienes publicados, romances, sonetos, cuartetos o serventesios; ahora puedes completar el recorrido con alguna lira, o silva, o madrigal, te animo a ello.
Besos, hormiguilla, besos en alas de los vientos.
Muchísimas gracias mi querido Virtus por tus palabras tan bellas y generosas animándome a seguir componiendo en clásica, lo intentaré de veras, aunque me siento mejor en verso libre, y por ahora lo que mejor se me va dando es el romance, pero le estoy cogiendo afición al soneto ... en fín que en esta Casa tengo ayuda de grandes maestr@s y tú te encuentras entre ell@s. Millones de besos, mi entrañable amigo del alma.....muááááááaackssssss...
 
Indiscutiblemente un poema soberbio, genial en todo su concepto y redacción, exquisitos serventesios, saludos Daniel
Gracias amigo Daniel, tus palabras son generosas y muy bellas y me colman de cariño y de gratitud y me alegra que te gustasen estos queridos versos míos. Millones de besos mi querido amigo.....muáááááááacksssssss....
 


Besa el aire la Tierra, a flor de piel,
y la tierra el abrazo no le esconde,
en instantes de flores y de miel,
y en acuosos deshielos, le responde.

Parece que por todos los confines
renacen generosos mil portentos,
en ciudades, en campos y jardines
acarician suavísimos los vientos.

La savia en el ascenso no se pierde,
sin prisa, hacia las hojas, va tranquila,
explota apasionado el color verde
en gotas de turquesa y clorofila.

Sortilegios de Sol y de diamante
se cuajan en los límpidos papeles,
las letras de novísimo brillante
y añiles, se derraman en tropeles.

Es mi sangre que noto cuando bulle
en el pulso azulado de la vena,
es el trino sonoro, cuando mulle
y perfuma mi lecho a yerbabuena.

Tiene un tono de voz mi ser sureño,
tiene un algo -¡no sé!-, como la hiedra,
y mi verso de ayer, quizás isleño,
hoy descubre secretos de la piedra.

¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.

Te superas cada día en cada entrega, me encanta la primavera, me encanta Vivaldi, y tu poema es música para mis oídos,
Gracias por compartir tan bello poema. Te abrazo Isabela.-
 
Hola Lomafresquita: De frescor aromático, tus versos primaverales han perfumado este foro. Un placer leerte. Amadeo.
 


Besa el aire la Tierra, a flor de piel,
y la tierra el abrazo no le esconde,
en instantes de flores y de miel,
y en acuosos deshielos, le responde.

Parece que por todos los confines
renacen generosos mil portentos,
en ciudades, en campos y jardines
acarician suavísimos los vientos.

La savia en el ascenso no se pierde,
sin prisa, hacia las hojas, va tranquila,
explota apasionado el color verde
en gotas de turquesa y clorofila.

Sortilegios de Sol y de diamante
se cuajan en los límpidos papeles,
las letras de novísimo brillante
y añiles, se derraman en tropeles.

Es mi sangre que noto cuando bulle
en el pulso azulado de la vena,
es el trino sonoro, cuando mulle
y perfuma mi lecho a yerbabuena.

Tiene un tono de voz mi ser sureño,
tiene un algo -¡no sé!-, como la hiedra,
y mi verso de ayer, quizás isleño,
hoy descubre secretos de la piedra.

¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.


Qué versos tan primaverales llenos de nuevas fragancias y colores que hacen volar la imaginación con el dulce cantar de los pájaros. Y es que mi dulce amiga esta poesía rebosa música celestial en cada verso...qué maravilla mi Dulcinea, cómo he disfrutado cada estrofa...ay cómo te felicito ¡Guapa!
muchos besos y abrazos en esta colorida primavera pa' que te sobren
 


Besa el aire la Tierra, a flor de piel,
y la tierra el abrazo no le esconde,
en instantes de flores y de miel,
y en acuosos deshielos, le responde.

Parece que por todos los confines
renacen generosos mil portentos,
en ciudades, en campos y jardines
acarician suavísimos los vientos.

La savia en el ascenso no se pierde,
sin prisa, hacia las hojas, va tranquila,
explota apasionado el color verde
en gotas de turquesa y clorofila.

Sortilegios de Sol y de diamante
se cuajan en los límpidos papeles,
las letras de novísimo brillante
y añiles, se derraman en tropeles.

Es mi sangre que noto cuando bulle
en el pulso azulado de la vena,
es el trino sonoro, cuando mulle
y perfuma mi lecho a yerbabuena.

Tiene un tono de voz mi ser sureño,
tiene un algo -¡no sé!-, como la hiedra,
y mi verso de ayer, quizás isleño,
hoy descubre secretos de la piedra.

¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.
Hermoso poema! Un gusto leerte.
Saludos.
 
¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.


La primavera es lo que tiene, Lomita. Y aquí en el sur profundo tal vez se note más su efecto estimulante de la melatonina y la serotonina.
Me ha encantado tu poema, que lo sepas.

Un abrazo.
 
Una verdadera maravilla de serventesios son estos que nos has dejado para celebrar la entrada de la Primavera, Isabel. Ha sido una lectura verdaderamente gozosa, amiga mía. Realmente estás en un momento estelar.

Gracias por tan buena poesía.

Un abrazo.


Besa el aire la Tierra, a flor de piel,
y la tierra el abrazo no le esconde,
en instantes de flores y de miel,
y en acuosos deshielos, le responde.

Parece que por todos los confines
renacen generosos mil portentos,
en ciudades, en campos y jardines
acarician suavísimos los vientos.

La savia en el ascenso no se pierde,
sin prisa, hacia las hojas, va tranquila,
explota apasionado el color verde
en gotas de turquesa y clorofila.

Sortilegios de Sol y de diamante
se cuajan en los límpidos papeles,
las letras de novísimo brillante
y añiles, se derraman en tropeles.

Es mi sangre que noto cuando bulle
en el pulso azulado de la vena,
es el trino sonoro, cuando mulle
y perfuma mi lecho a yerbabuena.

Tiene un tono de voz mi ser sureño,
tiene un algo -¡no sé!-, como la hiedra,
y mi verso de ayer, quizás isleño,
hoy descubre secretos de la piedra.

¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.
 


Besa el aire la Tierra, a flor de piel,
y la tierra el abrazo no le esconde,
en instantes de flores y de miel,
y en acuosos deshielos, le responde.

Parece que por todos los confines
renacen generosos mil portentos,
en ciudades, en campos y jardines
acarician suavísimos los vientos.

La savia en el ascenso no se pierde,
sin prisa, hacia las hojas, va tranquila,
explota apasionado el color verde
en gotas de turquesa y clorofila.

Sortilegios de Sol y de diamante
se cuajan en los límpidos papeles,
las letras de novísimo brillante
y añiles, se derraman en tropeles.

Es mi sangre que noto cuando bulle
en el pulso azulado de la vena,
es el trino sonoro, cuando mulle
y perfuma mi lecho a yerbabuena.

Tiene un tono de voz mi ser sureño,
tiene un algo -¡no sé!-, como la hiedra,
y mi verso de ayer, quizás isleño,
hoy descubre secretos de la piedra.

¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.

Hermosocanto del alma a la primavera, Loma de Granada, POETA!!! Hermoso azul y cuartetos cruzados (serventesios) que honran a una estación tan bella. Si aguzas el oído tal vez alcances a escuchar mis aplausos, que te van desde este lado del mundo.
 
Te superas cada día en cada entrega, me encanta la primavera, me encanta Vivaldi, y tu poema es música para mis oídos,
Gracias por compartir tan bello poema. Te abrazo Isabela.-
Gracias mi entrañable Catia, cómo disfruto con tu dulce compañía y con tus bellas y generosas palabras, me alegra mucho que estos versos a la primavera te hayan gustado . Muchos besos para ti llenos de mi gratitud y mi cariño.....muáááááackssssss....
 
Qué versos tan primaverales llenos de nuevas fragancias y colores que hacen volar la imaginación con el dulce cantar de los pájaros. Y es que mi dulce amiga esta poesía rebosa música celestial en cada verso...qué maravilla mi Dulcinea, cómo he disfrutado cada estrofa...ay cómo te felicito ¡Guapa!
muchos besos y abrazos en esta colorida primavera pa' que te sobren
Muchas gracias mi querido Luís por tus siempre cálidas y hermosas palabras que me acarician el alma con su bondad y con su cariño. Me alegra el alma que te hayan gustado estos versos, pero que mucho. Mil besazos mi querido Escudero, mi entrañable amigo, llenos de mucho cariño y de infinita gratitud....muáááackssss...
 
La primavera es lo que tiene, Lomita. Y aquí en el sur profundo tal vez se note más su efecto estimulante de la melatonina y la serotonina.
Me ha encantado tu poema, que lo sepas.

Un abrazo.
Muchas gracias querido Vicente, así es querido amigo, aquí en el sur la luz se derrama a raudales y con ella la alegría y el buen ánimo. Encantada con tu presencia y agradecida con tus bellas y generosas palabras. Millones de besos llenos de cariño y gratitud...muáááckssss...
 
Una verdadera maravilla de serventesios son estos que nos has dejado para celebrar la entrada de la Primavera, Isabel. Ha sido una lectura verdaderamente gozosa, amiga mía. Realmente estás en un momento estelar.

Gracias por tan buena poesía.

Un abrazo.
Gracias a ti, querido Juan Ramón por tus estimulantes palabras que me llenan el alma de gratitud y que me ayudan a mejorar en este dulce empeño de las letras. Me alegra que te hayan gustado estos versos, muchos besos para ti llenos de cariño y de gratitud....muááááackssss...
 
Hermosocanto del alma a la primavera, Loma de Granada, POETA!!! Hermoso azul y cuartetos cruzados (serventesios) que honran a una estación tan bella. Si aguzas el oído tal vez alcances a escuchar mis aplausos, que te van desde este lado del mundo.
Jajaja qué encanto eres amigo César y cuán generoso y daditativo es tu bello corazón...Claro que escucho esos aplausos llenos de cariño y de bondad, pues muchísimas gracias por ser tan maravilloso, miles de besos para ti, entrañable amigo....muááááácksssssss...
 


Besa el aire la Tierra, a flor de piel,
y la tierra el abrazo no le esconde,
en instantes de flores y de miel,
y en acuosos deshielos, le responde.

Parece que por todos los confines
renacen generosos mil portentos,
en ciudades, en campos y jardines
acarician suavísimos los vientos.

La savia en el ascenso no se pierde,
sin prisa, hacia las hojas, va tranquila,
explota apasionado el color verde
en gotas de turquesa y clorofila.

Sortilegios de Sol y de diamante
se cuajan en los límpidos papeles,
las letras de novísimo brillante
y añiles, se derraman en tropeles.

Es mi sangre que noto cuando bulle
en el pulso azulado de la vena,
es el trino sonoro, cuando mulle
y perfuma mi lecho a yerbabuena.

Tiene un tono de voz mi ser sureño,
tiene un algo -¡no sé!-, como la hiedra,
y mi verso de ayer, quizás isleño,
hoy descubre secretos de la piedra.

¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.
Has creado unos endecasílabos muy hermosos con ese toque de amor por la vida, que solo tú puedes escribir,

Saludes bella
 


Besa el aire la Tierra, a flor de piel,
y la tierra el abrazo no le esconde,
en instantes de flores y de miel,
y en acuosos deshielos, le responde.

Parece que por todos los confines
renacen generosos mil portentos,
en ciudades, en campos y jardines
acarician suavísimos los vientos.

La savia en el ascenso no se pierde,
sin prisa, hacia las hojas, va tranquila,
explota apasionado el color verde
en gotas de turquesa y clorofila.

Sortilegios de Sol y de diamante
se cuajan en los límpidos papeles,
las letras de novísimo brillante
y añiles, se derraman en tropeles.

Es mi sangre que noto cuando bulle
en el pulso azulado de la vena,
es el trino sonoro, cuando mulle
y perfuma mi lecho a yerbabuena.

Tiene un tono de voz mi ser sureño,
tiene un algo -¡no sé!-, como la hiedra,
y mi verso de ayer, quizás isleño,
hoy descubre secretos de la piedra.

¡Adelante!, relanza mis pasiones,
emerge de las brumas del pasado,
y puebla con sonrisas y canciones
de nuevo, ¡primavera!, mi costado.




¡Qué bello renacer de primavera! Es una belleza, como ver los árboles,
las flores y sentir el aroma de la tierra...
La música es una de mis preferidas; se nota tu sensibilidad en cada verso.
Es un encanto leerte, Isabel.
Mis felicitaciones.
Un abrazo cordial desde mi bosque.
Matilde
 

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