lesmo
Poeta veterano en el portal
dejad que los niños se acerquen a mí
Llantos de niñosLas calles me parecen más vacías
sin el son beatífico del llanto,
más bien lo que remeda el desencanto
resuena poderoso en estos días.
Las pausas silenciosas son impías,
displicente rechazo al tierno canto;
o a las madres, en sitio sacrosanto,
se advierte con adustas homilías.
Los niños, ¿ya no lloran?, y barrunto,
o lloran con sordinas de cristales,
o es de nuestro tiempo su trasunto.
Acaso, ¿no serán angelicales
sus lágrimas?, ¿no son, hasta tal punto
sus músicas, dulzores celestiales?