Llantos de niños

lesmo

Poeta veterano en el portal
dejad que los niños se acerquen a mí
Llantos de niños

Las calles me parecen más vacías
sin el son beatífico del llanto,
más bien lo que remeda el desencanto
resuena poderoso en estos días.

Las pausas silenciosas son impías,
displicente rechazo al tierno canto;
o a las madres, en sitio sacrosanto,
se advierte con adustas homilías.

Los niños, ¿ya no lloran?, y barrunto,
o lloran con sordinas de cristales,
o es de nuestro tiempo su trasunto.

Acaso, ¿no serán angelicales
sus lágrimas?, ¿no son, hasta tal punto
sus músicas, dulzores celestiales?

 
dejad que los niños se acerquen a mí
Llantos de niños

Las calles me parecen más vacías
sin el son beatífico del llanto,
más bien lo que remeda el desencanto
resuena poderoso en estos días.

Las pausas silenciosas son impías,
displicente rechazo al tierno canto;
o a las madres, en sitio sacrosanto,
se advierte con adustas homilías.

Los niños, ¿ya no lloran?, y barrunto,
o lloran con sordinas de cristales,
o es de nuestro tiempo su trasunto.

Acaso, ¿no serán angelicales
sus lágrimas?, ¿no son, hasta tal punto
sus músicas, dulzores celestiales?

Un mundo sin pequeñas sonrisas,aquellas sonrisas que le dan color a lo gris del momento, simplemente sería un mundo sin sentido... Hermoso poema que su pluma nos regala y en el escritas quedan todas las palabras.
Desde mi Prado le envío un cordial saludo hasta el rincón de sus obras!!!
Fue un placer visitar su espacio.
 
De las dos versiones que publicas me quedo con la galaico-portuguesa. Tal vez porque el idioma es más próximo y capaz del sentimiento que quieres expresar: la falta de llanto, aparente, en los niños es desde luego un mal síntoma de la dureza e impasibilidad de la sociedad actual. Magníficos versos que aplaudo sinceramente. Un abrazo, querido Salvador.
 
dejad que los niños se acerquen a mí
Llantos de niños

Las calles me parecen más vacías
sin el son beatífico del llanto,
más bien lo que remeda el desencanto
resuena poderoso en estos días.

Las pausas silenciosas son impías,
displicente rechazo al tierno canto;
o a las madres, en sitio sacrosanto,
se advierte con adustas homilías.

Los niños, ¿ya no lloran?, y barrunto,
o lloran con sordinas de cristales,
o es de nuestro tiempo su trasunto.

Acaso, ¿no serán angelicales
sus lágrimas?, ¿no son, hasta tal punto
sus músicas, dulzores celestiales?
Muy buenas letras acerca de las calles vacías sin llanto...la sociedad está cambiando indudablemente… grato leerle, un abrazo
 
dejad que los niños se acerquen a mí
Llantos de niños

Las calles me parecen más vacías
sin el son beatífico del llanto,
más bien lo que remeda el desencanto
resuena poderoso en estos días.

Las pausas silenciosas son impías,
displicente rechazo al tierno canto;
o a las madres, en sitio sacrosanto,
se advierte con adustas homilías.

Los niños, ¿ya no lloran?, y barrunto,
o lloran con sordinas de cristales,
o es de nuestro tiempo su trasunto.

Acaso, ¿no serán angelicales
sus lágrimas?, ¿no son, hasta tal punto
sus músicas, dulzores celestiales?

Excelente soneto, amigo Salvador, con un tema muy de acorde a estos tiempos, los llantos y risas de los niños quedan reservados al hogar y la escuela, las calles ya no son propicias a ellos.

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dejad que los niños se acerquen a mí
Llantos de niños

Las calles me parecen más vacías
sin el son beatífico del llanto,
más bien lo que remeda el desencanto
resuena poderoso en estos días.

Las pausas silenciosas son impías,
displicente rechazo al tierno canto;
o a las madres, en sitio sacrosanto,
se advierte con adustas homilías.

Los niños, ¿ya no lloran?, y barrunto,
o lloran con sordinas de cristales,
o es de nuestro tiempo su trasunto.

Acaso, ¿no serán angelicales
sus lágrimas?, ¿no son, hasta tal punto
sus músicas, dulzores celestiales?

Realidad inocultable, la que describes en tu magnifico soneto Salva, en mis tiempos de niño/adolescente, viví cercano a una plaza y era nuestro patio de juegos, eramos de todas las edades jugando cada cual con sus contemporáneos, por otra parte la mayoría de esos juegos muy poco se hacen, los juegos informáticos los han ido desplazando, lástima, ambos tendrían cabida en esas edades, otros factores sociales/económicos, también han contribuido , bueno, son los tiempos.

Recibe Salva, un grande abrazo y mis afectos de siempre.
 
Un mundo sin pequeñas sonrisas,aquellas sonrisas que le dan color a lo gris del momento, simplemente sería un mundo sin sentido... Hermoso poema que su pluma nos regala y en el escritas quedan todas las palabras.
Desde mi Prado le envío un cordial saludo hasta el rincón de sus obras!!!
Fue un placer visitar su espacio.
El placer es mío de recibir esos aromas de sus palabras, estimada compañera. Muchas gracias por esta amable visita y por la huella que deja.
Con un muy cordial y afectuoso saludo.
Salvador.
 
De las dos versiones que publicas me quedo con la galaico-portuguesa. Tal vez porque el idioma es más próximo y capaz del sentimiento que quieres expresar: la falta de llanto, aparente, en los niños es desde luego un mal síntoma de la dureza e impasibilidad de la sociedad actual. Magníficos versos que aplaudo sinceramente. Un abrazo, querido Salvador.
Celebro, querido amigo, que estas letras hayan resultado ser de tu agrado. Ciertamente es como dices, un llanto de un niño que escuché me llevó a estas reflexiones por la cierta sorpresa con que lo escuché.
Muchas gracias, amigo mío por acercarte a este espacio.
Con un abrazo fuerte van mis afectos.
Salvador.
 
Excelente soneto, amigo Salvador, con un tema muy de acorde a estos tiempos, los llantos y risas de los niños quedan reservados al hogar y la escuela, las calles ya no son propicias a ellos.

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Le comentaba al compañero Pessoa que este tema surgió de la sorpresa que tuve al escuchar a un niño llorar en la calle. Como dices no son propicias para los niños ahora, demasiados peligros les acechan allí.
Con admiración, un fuerte abrazo, querido maestro.
Salvador.
 
Realidad inocultable, la que describes en tu magnifico soneto Salva, en mis tiempos de niño/adolescente, viví cercano a una plaza y era nuestro patio de juegos, eramos de todas las edades jugando cada cual con sus contemporáneos, por otra parte la mayoría de esos juegos muy poco se hacen, los juegos informáticos los han ido desplazando, lástima, ambos tendrían cabida en esas edades, otros factores sociales/económicos, también han contribuido , bueno, son los tiempos.

Recibe Salva, un grande abrazo y mis afectos de siempre.
Mil gracias , querido Manuel, por acercarte y dejar tu hermosa impronta en estas letras mías. Efectivamente es como dices en tu comentario, aquí sucede de igual manera. Pero, qué juegos tan deliciosos eran aquellos.
Grandísimo abrazo, queridísimo Manuel, con mis afectos y mis mejores deseos.
Salva.
 

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