Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al caer la nochecita,
a la luz de una farola,
puedo verla hablando sola,
con amargura infinita
cargando una muñequita.
Loca, le dice la gente,
ignorando que ella siente
desgarrada su existencia
por un vendaval de ausencia
que la asfixia lentamente.
El síndrome del lactante,
los médicos concluyeron,
muerte súbita, dijeron
a la madre debutante.
La muñeca es lacerante
timonel de la memoria
y en febril invocatoria,
entre punzantes resabios,
baila un nombre entre sus labios
como una jaculatoria.