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penabad57

Poeta veterano en el portal
Domingo, 15 de abril, en el vagón semivacío.
Ella tiene un nombre, pero yo no lo sé.
Solo conozco su cuerpo, su forma de andar,
la mirada insolente y, a la vez, esquiva,
su color favorito, los lugares que acostumbra.
La luz artificial niega su perfil en la ventana.
Treinta años después el tren sigue su camino,
dentro de mí, hacia una estación inexistente.
 
Última edición:
Domingo, 15 de abril, en el vagón semivacío.
Ella tiene un nombre, pero yo no lo sé.
Solo conozco su cuerpo, su forma de andar,
la mirada insolente y, a la vez, esquiva,
su color favorito, los lugares que acostumbra.
La luz artificial niega su perfil en la ventana.
Treinta años después el tren sigue su camino,
dentro de mí, hacia una estación inexistente.
Me pareció un poquito triste la última frase..interesante poema. Un abrazo
 
Domingo, 15 de abril, en el vagón semivacío.
Ella tiene un nombre, pero yo no lo sé.
Solo conozco su cuerpo, su forma de andar,
la mirada insolente y, a la vez, esquiva,
su color favorito, los lugares que acostumbra.
La luz artificial niega su perfil en la ventana.
Treinta años después el tren sigue su camino,
dentro de mí, hacia una estación inexistente.

Parece la intro de una de esas novelas inolvidables que bien podrías escribir.
Te admiro.
Un abrazo :)
 
Domingo, 15 de abril, en el vagón semivacío.
Ella tiene un nombre, pero yo no lo sé.
Solo conozco su cuerpo, su forma de andar,
la mirada insolente y, a la vez, esquiva,
su color favorito, los lugares que acostumbra.
La luz artificial niega su perfil en la ventana.
Treinta años después el tren sigue su camino,
dentro de mí, hacia una estación inexistente.
Muy bonito. Un gusto leerte.
Saludos.
 

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