lesmo
Poeta veterano en el portal
Aquella noche clara y decisiva
éramos dos, dos solos en la almena,
del relente al resguardo en una ojiva,
y una pulsión nocturna y sucesiva
nos sorprendió, como la Luna llena.
Aquella noche fuera el vino tinto
del dulzor de tus dulces ademanes,
y anduvimos, de pronto, por instinto
a través de un oscuro laberinto
aromado por setos de arrayanes.
Aquella noche estaba todo cerca,
los parterres, las rosas y el jazmín,
y vimos dando saltos en la alberca
una sombra tras otra sombra terca,
alargadas y unánimes al fin.
Aquella noche, solos, frente a frente,
a Granada tuvimos en las almas,
y unas coplas flamencas, de repente,
con gozo devanaron el ambiente
al vibrar de guitarras entre palmas.
Aquella noche fuimos solo eso,
expectantes furtivos de una zambra,
tus abrazos, por fin, me hicieron preso,
con un beso calmamos a otro beso
y el alba vino a vernos a la Alhambra.
éramos dos, dos solos en la almena,
del relente al resguardo en una ojiva,
y una pulsión nocturna y sucesiva
nos sorprendió, como la Luna llena.
Aquella noche fuera el vino tinto
del dulzor de tus dulces ademanes,
y anduvimos, de pronto, por instinto
a través de un oscuro laberinto
aromado por setos de arrayanes.
Aquella noche estaba todo cerca,
los parterres, las rosas y el jazmín,
y vimos dando saltos en la alberca
una sombra tras otra sombra terca,
alargadas y unánimes al fin.
Aquella noche, solos, frente a frente,
a Granada tuvimos en las almas,
y unas coplas flamencas, de repente,
con gozo devanaron el ambiente
al vibrar de guitarras entre palmas.
Aquella noche fuimos solo eso,
expectantes furtivos de una zambra,
tus abrazos, por fin, me hicieron preso,
con un beso calmamos a otro beso
y el alba vino a vernos a la Alhambra.
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