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  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

A un reloj de pared

lesmo

Poeta veterano en el portal
A un reloj de pared

Impávido aparato maquinante,
que vas marcando el ritmo de las horas,
inexorables siempre, y cumplidoras
con la marcha sin pausa hacia adelante.

Tus brazos, de manera lacerante
acuchillan el tiempo que devoras
y señalan, de idénticas demoras,
a las vidas los rumbos cada instante.

Pero es tu carrillón, de voz templada,
y de salva fugaz y acompasada,
vocero de la casa cuando advierte

de que a pasos constantes día a día,
noche a noche, con una igual porfía,
se recorre el camino de la Muerte;

mas, si he de padecerte
con tu arcano sonido acostumbrado,
¿por qué duermo al oírte descuidado?
 
A un reloj de pared

Impávido aparato maquinante,
que vas marcando el ritmo de las horas,
inexorables siempre, y cumplidoras
con la marcha sin pausa hacia adelante.

Tus brazos, de manera lacerante
acuchillan el tiempo que devoras
y señalan, de idénticas demoras,
a las vidas los rumbos cada instante.

Pero es tu carrillón, de voz templada,
y de salva fugaz y acompasada,
vocero de la casa cuando advierte

de que a pasos constantes día a día,
noche a noche, con una igual porfía,
se recorre el camino de la Muerte;

mas, si he de padecerte
con tu arcano sonido acostumbrado,
¿por qué duermo al oírte descuidado?
Ayyy Salva, el ritmo acompasado de las horas, ese sonido que suena incesantemente en nuestro fluir cotidiano y que nos va acercando paulatinamente a ese destino final que no sabemos a ciencia cierta si será un nuevo comienzo, porque si nos fijamos todo es cíclico, todo es una espiral sin principio ni final, sea como fuere, este soneto que nos compartes, tan bello y profundo, nos invita a reflexionar y a pensar en como utilizar nuestro tiempo para darle sentido y vida a nuestras horas. Encantada de leerte, un millón de besos que te voy a dar de aquí a un rato jejeje....muáááááaacksssssss....
 
Excelente soneto con estrambote, donde el reloj cuenta los días que pasan y que nos llevan inexorablemente a la muerte. Pero lo mejor es no tenerlo en cuenta y vivir despreocupados. Un abrazo maestro y con todo mi afecto.
Miguel.
 
Última edición:
Ayyy Salva, el ritmo acompasado de las horas, ese sonido que suena incesantemente en nuestro fluir cotidiano y que nos va acercando paulatinamente a ese destino final que no sabemos a ciencia cierta si será un nuevo comienzo, porque si nos fijamos todo es cíclico, todo es una espiral sin principio ni final, sea como fuere, este soneto que nos compartes, tan bello y profundo, nos invita a reflexionar y a pensar en como utilizar nuestro tiempo para darle sentido y vida a nuestras horas. Encantada de leerte, un millón de besos que te voy a dar de aquí a un rato jejeje....muáááááaacksssssss....
Muchísimas gracias, querida Isabel, por asomarte de nuevo a mis letras dejando tu comentario amable, lleno de certeza en tus apreciaciones.
Celebro que haya sido de tu agrado esta propuesta mía.
Con todo cariño te dejo aquí un abrazo fuerte y fraterno.
Salva.
 
Excelente soneto con estrambote, donde el reloj cuenta los días que pasan y que nos llevan inexorablemente a la muerte. Pero lo mejor es no tenerlo en cuenta y vivir despreocupados. Un abrazo maestro y con todo mi afecto.
Miguel.
Muchas gracias, querido Miguel, por dejar aquí la amable huella de tu paso. Celebro te haya resultado agradable esta propuesta mía.
Gran abrazo, amigo mío, esta vez desde la querida Granada.
Salvador.
 
A un reloj de pared

Impávido aparato maquinante,
que vas marcando el ritmo de las horas,
inexorables siempre, y cumplidoras
con la marcha sin pausa hacia adelante.

Tus brazos, de manera lacerante
acuchillan el tiempo que devoras
y señalan, de idénticas demoras,
a las vidas los rumbos cada instante.

Pero es tu carrillón, de voz templada,
y de salva fugaz y acompasada,
vocero de la casa cuando advierte

de que a pasos constantes día a día,
noche a noche, con una igual porfía,
se recorre el camino de la Muerte;

mas, si he de padecerte
con tu arcano sonido acostumbrado,
¿por qué duermo al oírte descuidado?
Excelente soneto, Salvador ! Y el estrambote es el broche de oro, una maravilla.
Un fortísimo abrazo.
 
Bella composición llena de lirismo y sentimiento. Alguna vez leí en algún lugar que los relojes se inventaron para mantenernos controlados y recordarnos que un día se nos acabará el tiempo.
 
A un reloj de pared

Impávido aparato maquinante,
que vas marcando el ritmo de las horas,
inexorables siempre, y cumplidoras
con la marcha sin pausa hacia adelante.

Tus brazos, de manera lacerante
acuchillan el tiempo que devoras
y señalan, de idénticas demoras,
a las vidas los rumbos cada instante.

Pero es tu carrillón, de voz templada,
y de salva fugaz y acompasada,
vocero de la casa cuando advierte

de que a pasos constantes día a día,
noche a noche, con una igual porfía,
se recorre el camino de la Muerte;

mas, si he de padecerte
con tu arcano sonido acostumbrado,
¿por qué duermo al oírte descuidado?
Encantado con tu soneto y su tic-tac.
Mil gracias, saludos ;)
 
Bella composición llena de lirismo y sentimiento. Alguna vez leí en algún lugar que los relojes se inventaron para mantenernos controlados y recordarnos que un día se nos acabará el tiempo.
Muchas gracias, estimada Guadalupe, por siempre acudir a mis letras con la mirada amable y dejar la huella de su paso. Efectivamente los relojes que producen sentimientos ambivalentes.
Saludos muy cordiales y afectuosos.
Salvador.
 
A un reloj de pared

Impávido aparato maquinante,
que vas marcando el ritmo de las horas,
inexorables siempre, y cumplidoras
con la marcha sin pausa hacia adelante.

Tus brazos, de manera lacerante
acuchillan el tiempo que devoras
y señalan, de idénticas demoras,
a las vidas los rumbos cada instante.

Pero es tu carrillón, de voz templada,
y de salva fugaz y acompasada,
vocero de la casa cuando advierte

de que a pasos constantes día a día,
noche a noche, con una igual porfía,
se recorre el camino de la Muerte;

mas, si he de padecerte
con tu arcano sonido acostumbrado,
¿por qué duermo al oírte descuidado?

Todo es relativo, Salvador.
Yo, en mi locura, vivo en un presente eterno.
Un abrazo y muy buen soneto para reflexionar.
Castro
 
A un reloj de pared

Impávido aparato maquinante,
que vas marcando el ritmo de las horas,
inexorables siempre, y cumplidoras
con la marcha sin pausa hacia adelante.

Tus brazos, de manera lacerante
acuchillan el tiempo que devoras
y señalan, de idénticas demoras,
a las vidas los rumbos cada instante.

Pero es tu carrillón, de voz templada,
y de salva fugaz y acompasada,
vocero de la casa cuando advierte

de que a pasos constantes día a día,
noche a noche, con una igual porfía,
se recorre el camino de la Muerte;

mas, si he de padecerte
con tu arcano sonido acostumbrado,
¿por qué duermo al oírte descuidado?
Bravooo!! Maestría total, poeta Lesmo. Mis aplausos a tu excelente escrito. Saludos con respeto.
Azalea.
 

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