lesmo
Poeta veterano en el portal
La siesta del pueblo
Un ávido cuadrado, curioso y con postigos
abiertos sobre el patio
a los hondos sigilos,
me acerca a mis lugares bostezando,
y a aquel ambiente ameno
de dulce movimiento
donde cruje la honrada mecedora.
Tamizada la luz en la amarilla estera
se devana en las sombras y macetas,
en tanto languidece,
callada y respetuosa, la tarde en la plazuela.
La rumorosa fuente
lanza acuosos sonidos cristalinos
que se enredan y saltan jugando por la casa,
con delicado acento,
llenando los vacíos
con delgados arpegios, en fugas repetidos.
La mano sonrosada,
desmayada, sostiene un abanico,
y una gota salobre por la espalda
en solitario baja la vertiente desnuda
y humedece el vestido
desvelando un secreto escalofrío.
Son los aires de siesta en la casa de pueblo
el crisol del recuerdo entre suaves matices,
amalgama nostálgica
que en la mente después va despacio cayendo.
Última edición: