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La siesta del pueblo

lesmo

Poeta veterano en el portal


La siesta del pueblo


Un ávido cuadrado, curioso y con postigos
abiertos sobre el patio
a los hondos sigilos,
me acerca a mis lugares bostezando,
y a aquel ambiente ameno
de dulce movimiento
donde cruje la honrada mecedora.
Tamizada la luz en la amarilla estera
se devana en las sombras y macetas,
en tanto languidece,
callada y respetuosa, la tarde en la plazuela.
La rumorosa fuente
lanza acuosos sonidos cristalinos
que se enredan y saltan jugando por la casa,
con delicado acento,
llenando los vacíos
con delgados arpegios, en fugas repetidos.
La mano sonrosada,
desmayada, sostiene un abanico,
y una gota salobre por la espalda
en solitario baja la vertiente desnuda
y humedece el vestido
desvelando un secreto escalofrío.
Son los aires de siesta en la casa de pueblo
el crisol del recuerdo entre suaves matices,
amalgama nostálgica
que en la mente después va despacio cayendo.
 
Última edición:
Hermoso poema, estilo y cadencia. Además reedita otras siestas empapadas de magia, mis aplausos.
Celebro, estimada Ludmila, que estas letras hayan resultado ser evocadoras.
Muy agradecido por la amabilidad del comentario en el que vierte palabras tan generosas.
Con un saludo muy cordial y afectuoso.
Salvador.
 
Última edición:
No solo me gusta, me encantaaaaaa todo, la música que acaricia y acompaña a estos versos de ensueño y de fuente, de nostalgia y de recuerdo, a estos versos que mecen al alma y a su ensueño... en fin que he disfrutado de estos momentos en que te escucho y te leo, y te escucho porque en esta preciosa música flota ingrávida tu dulce y grave voz. Encantada de leerte mi entrañable y admirado Salva, miles de besos llenos de mucho cariño para ti, ea....muáááááackssssss....
 
No solo me gusta, me encantaaaaaa todo, la música que acaricia y acompaña a estos versos de ensueño y de fuente, de nostalgia y de recuerdo, a estos versos que mecen al alma y a su ensueño... en fin que he disfrutado de estos momentos en que te escucho y te leo, y te escucho porque en esta preciosa música flota ingrávida tu dulce y grave voz. Encantada de leerte mi entrañable y admirado Salva, miles de besos llenos de mucho cariño para ti, ea....muáááááackssssss....
¡Ay querida amiga! Siempre regalando tu palabra y tu cariño. Me alegra mucho que estas letras hayan sido de tu gusto.
Desde el profundo cariño que te profeso, te mando un abrazo fuerte.
Salva.
 


La siesta del pueblo


Un ávido cuadrado, curioso y con postigos
abiertos sobre el patio
a los hondos sigilos,
me acerca a mis lugares bostezando,
y a aquel ambiente ameno
de dulce movimiento
donde cruje la honrada mecedora.
Tamizada la luz en la amarilla estera
se devana en las sombras y macetas,
en tanto languidece
callada y respetuosa, la tarde en la plazuela.
La rumorosa fuente
lanza acuosos sonidos cristalinos
que se enredan y saltan jugando por la casa
con delicado acento
llenando los vacíos
con delgados arpegios repetidos.
La mano sonrosada,
desmayada sostiene un abanico,
y una gota salobre por la espalda
en solitario baja la vertiente desnuda
y humedece el vestido
desvelando un secreto escalofrío.
Son los aires de siesta en la casa de pueblo
el crisol del recuerdo entre suaves matices,
amalgama nostálgica
que en la mente después va despacio cayendo.
Maravilloso poema, Salvador. Sos una fuente inagotable de belleza que, simplemente, emana.
Un fortísimo abrazo, amigo, y gracias por compartir siempre tu talento.
Ángel.
 
Al recitarlo conseguiste que me durmiera!!!!o_Oo_Oo_O o se que sobran las palabras, jajaja. Bromas aparte... felicidades Salvador, otra entrega d esas tuyas diferentes y sonoras, quiero entender que es una silva libre, es así?
Un abrazo por tan grata lectura y otro para Granada
Sí efectivamente, es una silva pero con asonantes que me estoy dando cuenta que a veces son poco perceptibles. Muchas gracias por acudir a dejarme tu generosa huella.
Gran abrazo, amigo mío.
Salva.
 
Querido amigo Salvatierra, sal y vida,
te pareces a Cassius Marcellus Clay
"tutu" no boxeas con la métrica y la rima
tú nos bailas en los limites de la poesía,
dejando a tus contrincantes sonados,
los demás nos arreglamos a calzón quitado
mientras nos bailas con punta de puntillas
con tutu, medias, maillot y zapatillas,
nosotros somos amateur y box olímpico.
Los dioses del Olimpo, Zeus, Hera, Poseidón,
Hermes, Hefesto, Afrodita, te tendrán envidia.

Como verás nos tenías engañados, tú mejor golpe no es <El brillo de tu lanza> para mí es <La siesta del pueblo>
por su lenguaje, por su concreción semántica, por asonante, ni métrica ni acento, por su golpe de voz en movimiento.
Pura onomatopeya y prosopopeya de los patios, nada animal sin mas, pero muy propia del lenguaje "castie-llano". ¡Jomio! mea en cantarado.

Esperamos tu mejor y certero golpe de derecha, está la "mano de Dios" y tú "golpe fantasma".
Recibe con este fraterno abrazo mimax profundo y sincero barrigazo, ¡Choca esas barrigas!.
 
Última edición:


La siesta del pueblo


Un ávido cuadrado, curioso y con postigos
abiertos sobre el patio
a los hondos sigilos,
me acerca a mis lugares bostezando,
y a aquel ambiente ameno
de dulce movimiento
donde cruje la honrada mecedora.
Tamizada la luz en la amarilla estera
se devana en las sombras y macetas,
en tanto languidece,
callada y respetuosa, la tarde en la plazuela.
La rumorosa fuente
lanza acuosos sonidos cristalinos
que se enredan y saltan jugando por la casa,
con delicado acento,
llenando los vacíos
con delgados arpegios, en fugas repetidos.
La mano sonrosada,
desmayada, sostiene un abanico,
y una gota salobre por la espalda
en solitario baja la vertiente desnuda
y humedece el vestido
desvelando un secreto escalofrío.
Son los aires de siesta en la casa de pueblo
el crisol del recuerdo entre suaves matices,
amalgama nostálgica
que en la mente después va despacio cayendo.


Esas son la mejores siestas, compañero, las del campo.
Sin duda, un poema impresionante.

Mi abrazo, siempre.
 

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