Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio pasea
por mi cuarto.
Uno, dos
tres y cuatro,
la tarde canta al día
brillando en los tejados.
Tristes están mis manos.
Su mirada
se opaca en el ocaso.
Afligen sus luceros
los besos del dorado.
Por el río,
ella viene cantando
y su cuerpo lo abraza
el aire sonrosado.
Ya la noche
se acicala de blanco.
¡Ay que cerca la tengo!
¡Qué camino tan largo!
Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio dormita
en mi cuarto.
Tristes están mis manos.
Luis
tres y cuatro,
el silencio pasea
por mi cuarto.
Uno, dos
tres y cuatro,
la tarde canta al día
brillando en los tejados.
Tristes están mis manos.
Su mirada
se opaca en el ocaso.
Afligen sus luceros
los besos del dorado.
Por el río,
ella viene cantando
y su cuerpo lo abraza
el aire sonrosado.
Ya la noche
se acicala de blanco.
¡Ay que cerca la tengo!
¡Qué camino tan largo!
Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio dormita
en mi cuarto.
Tristes están mis manos.
Luis