Balada de luna

Luis Prieto

Moderador Global
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Moderador Global
Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio pasea
por mi cuarto.

Uno, dos
tres y cuatro,
la tarde canta al día
brillando en los tejados.

Tristes están mis manos.

Su mirada
se opaca en el ocaso.
Afligen sus luceros
los besos del dorado.

Por el río,
ella viene cantando
y su cuerpo lo abraza
el aire sonrosado.

Ya la noche
se acicala de blanco.
¡Ay que cerca la tengo!
¡Qué camino tan largo!

Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio dormita
en mi cuarto.

Tristes están mis manos.

Luis
 
Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio pasea
por mi cuarto.

Uno, dos
tres y cuatro,
la tarde canta al día
brillando en los tejados.

Tristes están mis manos.

Su mirada
se opaca en el ocaso.
Afligen sus luceros
los besos del dorado.

Por el río,
ella viene cantando
y su cuerpo lo abraza
el aire sonrosado.

Ya la noche
se acicala de blanco.
¡Ay que cerca la tengo!
¡Qué camino tan largo!

Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio dormita
en mi cuarto.

Tristes están mis manos.

Luis
Muy bonito poema
 
Tristes están tus manos, pero ¿ Cómo están tus pies ?
¿ Y tus orejas ?
¿ Y tus ojos ?


Mis ojos están felices, porque los lavo con mi propia orina.


Pero entiendo que tú calibras el mérito, de acuerdo a un canon de melancolía y tristeza.
O simplemente, de Temor reverencial.
Superstición pura y dura, para andar temblando, cada vez que das un paseo, lejos de casa.




La tristeza de tus manos, ¿ De qué te sirve ?
O crees que siempre hay seres malvados, en tu entorno geográfico, dispuestos a pedirte una limosna, que darás a la fuerza, quieras o no...
La Caridad, bien entendida, empieza por uno mismo.
Digan lo que digan, y piensen lo que piensen.


Primero, tú. Luego, otros muchos. Pero no te maltrates, en el nombre de la mayoría.
 
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Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio pasea
por mi cuarto.

Uno, dos
tres y cuatro,
la tarde canta al día
brillando en los tejados.

Tristes están mis manos.

Su mirada
se opaca en el ocaso.
Afligen sus luceros
los besos del dorado.

Por el río,
ella viene cantando
y su cuerpo lo abraza
el aire sonrosado.

Ya la noche
se acicala de blanco.
¡Ay que cerca la tengo!
¡Qué camino tan largo!

Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio dormita
en mi cuarto.

Tristes están mis manos.

Luis
Excelentes letras Luis, como siempre nos tienes acostumbrados con tu quehacer poético.
Un abrazo, querido amigo.
 
Pero seguro que llegará, para este poeta tan inspirado... que nos obsequia
tan delicioso poema. mis fraternos saludos estimado Luis.

Muchas gracias estimado poeta por tu siempre grata presencia.
Vayan mis saludos cordiales con fraternal abrazo Ivan.

Por cierto, gran nombramiento como jurado a tan noble pluma. Felicidades querido amigo.
 
Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio pasea
por mi cuarto.

Uno, dos
tres y cuatro,
la tarde canta al día
brillando en los tejados.

Tristes están mis manos.

Su mirada
se opaca en el ocaso.
Afligen sus luceros
los besos del dorado.

Por el río,
ella viene cantando
y su cuerpo lo abraza
el aire sonrosado.

Ya la noche
se acicala de blanco.
¡Ay que cerca la tengo!
¡Qué camino tan largo!

Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio dormita
en mi cuarto.

Tristes están mis manos.

Luis
Bonitos versos, poeta Luis, me recordó un poema que escribí donde utilicé los números. Un gusto pasar, saludos
Azalea.
 
Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio pasea
por mi cuarto.

Uno, dos
tres y cuatro,
la tarde canta al día
brillando en los tejados.

Tristes están mis manos.

Su mirada
se opaca en el ocaso.
Afligen sus luceros
los besos del dorado.

Por el río,
ella viene cantando
y su cuerpo lo abraza
el aire sonrosado.

Ya la noche
se acicala de blanco.
¡Ay que cerca la tengo!
¡Qué camino tan largo!

Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio dormita
en mi cuarto.

Tristes están mis manos.

Luis
Ayyyyyyyyyyy mi querido Luís qué balada más bonita le dedicas a esa Luna que cada tarde noche nos acompaña envolviéndonos en su fría plata y nos hace sentir de cerca la soledad en unas manos sin caricias y llenas de lágrimas...Encantada de leerte mi entrañable y admirado amigo, mi insigne Escudero, mil besazos llenos de mucho cariño vuelan hacia tu precioso corazón de poeta.....muááááackssssss....
 
Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio pasea
por mi cuarto.

Uno, dos
tres y cuatro,
la tarde canta al día
brillando en los tejados.

Tristes están mis manos.

Su mirada
se opaca en el ocaso.
Afligen sus luceros
los besos del dorado.

Por el río,
ella viene cantando
y su cuerpo lo abraza
el aire sonrosado.

Ya la noche
se acicala de blanco.
¡Ay que cerca la tengo!
¡Qué camino tan largo!

Uno, dos
tres y cuatro,
el silencio dormita
en mi cuarto.

Tristes están mis manos.

Luis
sentido poema, un pedido de amor que toca tu puerta

mil besos
 

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