E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oleo de Merchi Brianes Lemos
Qué triste es mi caminar
y que largo mi camino;
de las cosas del destino
yo no me puedo librar.
Desde que empecé a andar
mis pasos no se agrandaron,
más bien se movilizaron
al mirar tanta fiereza
del que con pies y cabeza,
de animales abusaron.
Por animal empezando,
cerdo para más ejemplo,
al que siempre lo contemplo
en su pocilga morando.
Con el hocico va hozando,
su única diversión,
con la fiera condición
del día de San Martín,
que le ponemos su fin
clavando su corazón.
Con nuestro perro el amigo,
hacemos lo que nos place,
a partir de cuando nace
lo tenemos al abrigo
del despiadado castigo
de la mayor castidad,
a él que tiene voluntad
de ser el mejor amante,
le dejamos el garante
de nuestra imbecilidad.
Las gallinas, todo el día,
vegetando por su harén,
con huevos, que no hay quien,
para su fisonomía.
Y yo mucho más diría
de los dinosaurios fieros,
que son sus huevos caseros,
las mejores menstruaciones,
que por día los glotones,
van llenando los pucheros.
Lo más cierto y la verdad,
que también es un ser vivo
y aunque yo me lo cultivo
no tengo la potestad
de tener tanta crueldad
cuando los arranco o corto,
y en seguida lo deporto
al puchero inquisidor,
y disfruto del sabor
del vegetal al que aborto.
Los frugívoros ancestros
eran menos sanguinarios,
porque por sus culinarios
no pendían de cabestros,
inspirados por los estros
de su madre la Natura,
no comían las verduras
ni hortalizas de cultivos,
puesto que son seres vivos
y no la fruta madura.
Lo más humano es comer
únicamente las frutas
y a mí no me lo discutas,
porque así no puede ser;
además de gran placer,
esparcimos la semilla,
la envolvemos en arcilla
de desagradable olor,
y le hacemos un favor
al árbol y alcantarilla.
Corregido por Salvador (Lesmo) y Callegero 60, a los cuales estoy muy agradecido.
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