Camy
Camelia Miranda
Fueron destellos bajo párpados sedientos,
arpegios ondulando frazadas,
besos levantando sin falta las mañanas
y mágicas notas orquestadas en una dulce canción.
Fueron el acierto en la mesa servida,
la viva llama moldeando el soplo de cada vela,
la oportuna luz ante el olvido
y sonrisas con el recuerdo.
Fueron calma en el dolor,
sostén después de la caída,
fuerza sin tregua
y delirio en el ocaso.
Fueron caricias,
abrazos,
silencios…
Un pergamino de historia
Tus ojos moros que no olvido
El escenario de tus prisas,
de lágrimas ante la ausencia,
de la emoción de bailar,
de caminantes alegrías,
de los relatos de tus viajes
y especialmente,
ese amor que no tiene explicación…
¡Ay Madre!
Cómo duele la noche en tus ojos
en cada uno de los míos
y como de manera milagrosa,
me habitan con sus banderas de vida
PD: Porque aún puedes escuchar, me traigo una de tus preferidas.
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