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La simiente prodigiosa

Rosendo

Poeta adicto al portal
En mis manos mi padre puso un día
la esperanza vertida en la simiente
que al brotar fuera un árbol consistente
cuya sombra abrigara mi estadía.

Que sus frutos me dieran su ambrosía
y las aves llegaran a mi ambiente
emitiendo sus trinos dulcemente
como notas de bella sinfonía.

La sembré con los ecos paternales
y al crecer fue adquiriendo fortaleza
con la savia en sus venas vegetales.

Y por ello fue fiel a la promesa
de brindarme cobijo y los caudales
de los jugos frutales en mi mesa.

Además con presteza,
cuando escucho a las aves en sus nidos,
con sus timbres solazan mis sentidos.
 
En mis manos mi padre puso un día
la esperanza vertida en la simiente
que al brotar fuera un árbol consistente
cuya sombra abrigara mi estadía.

Que sus frutos me dieran su ambrosía
y las aves llegaran a mi ambiente
emitiendo sus trinos dulcemente
como notas de bella sinfonía.

La sembré con los ecos paternales
y al crecer fue adquiriendo fortaleza
con la savia en sus venas vegetales.

Y por ello fue fiel a la promesa
de brindarme cobijo y los caudales
de los jugos frutales en mi mesa.

Además con presteza,
cuando escucho a las aves en sus nidos,
con sus timbres solazan mis sentidos.
Hermoso soneto con estrambote que vuelve a movilizar la metáfora orgánica del árbol.

Un cordial saludo
 
Estimado Liricodetrito, debo decirte que este soneto fue inspirado en un árbol (acerolo) que me regaló mi padre y sembré en el patio de mi casa; aún está ahí y me deleito con sus frutos. Él siempre lo llamó el árbol de la vida que tiene otra connotación. Mi idea fue solamente poner de manifiesto el hecho de ese obsequio y el cuidado que le dí para verlo crecer y florecer, lo cual puedo decirte con satisfacción que lo logré. Te mando un saludo afectuoso.
 
En mis manos mi padre puso un día
la esperanza vertida en la simiente
que al brotar fuera un árbol consistente
cuya sombra abrigara mi estadía.

Que sus frutos me dieran su ambrosía
y las aves llegaran a mi ambiente
emitiendo sus trinos dulcemente
como notas de bella sinfonía.

La sembré con los ecos paternales
y al crecer fue adquiriendo fortaleza
con la savia en sus venas vegetales.

Y por ello fue fiel a la promesa
de brindarme cobijo y los caudales
de los jugos frutales en mi mesa.

Además con presteza,
cuando escucho a las aves en sus nidos,
con sus timbres solazan mis sentidos.

Un soneto con estrambote, muy hermoso, dedicado a ese árbol, cuya semilla te regaló tu padre y por lo que nos cuentas plantaste en tu patio y que tiene para ti un gran valor sentimental.
Un cordial saludo.
Isabel
 
Última edición:
Así es, estimada Isabel, para mí ese árbol tiene un significado especial dado que que en él se cifra el recuerdo de mi padre que emprendió el viaje sin retorno, pero que su recuerdo pervive en los frutos y en el canto de las aves que visitan ese árbol.Te saludo con afecto.
 
Así es, estimada Isabel, para mí ese árbol tiene un significado especial dado que que en él se cifra el recuerdo de mi padre que emprendió el viaje sin retorno, pero que su recuerdo pervive en los frutos y en el canto de las aves que visitan ese árbol.Te saludo con afecto.

Bello lo que dices..."...emprendió el viaje sin retorno, pero que su recuerdo pervive en los frutos y en el canto de las aves que visitan ese árbol". Como me gustaría permanecer así en la memoria de los míos.
 
En mis manos mi padre puso un día
la esperanza vertida en la simiente
que al brotar fuera un árbol consistente
cuya sombra abrigara mi estadía.

Que sus frutos me dieran su ambrosía
y las aves llegaran a mi ambiente
emitiendo sus trinos dulcemente
como notas de bella sinfonía.

La sembré con los ecos paternales
y al crecer fue adquiriendo fortaleza
con la savia en sus venas vegetales.

Y por ello fue fiel a la promesa
de brindarme cobijo y los caudales
de los jugos frutales en mi mesa.

Además con presteza,
cuando escucho a las aves en sus nidos,
con sus timbres solazan mis sentidos.
Que bueno es leerte. Un abrazo, Rosendo.
 
En mis manos mi padre puso un día
la esperanza vertida en la simiente
que al brotar fuera un árbol consistente
cuya sombra abrigara mi estadía.

Que sus frutos me dieran su ambrosía
y las aves llegaran a mi ambiente
emitiendo sus trinos dulcemente
como notas de bella sinfonía.

La sembré con los ecos paternales
y al crecer fue adquiriendo fortaleza
con la savia en sus venas vegetales.

Y por ello fue fiel a la promesa
de brindarme cobijo y los caudales
de los jugos frutales en mi mesa.

Además con presteza,
cuando escucho a las aves en sus nidos,
con sus timbres solazan mis sentidos.
Hermoso soneto, poeta, bello, bello. Saludos
 
Azalea, tus huellas en mis versos motivan mi ánimo para seguir incursionando en el bello arte de la poesía. Mis mejores deseos para ti.
Muchas gracias, por los buenos deseos. Se los devuelvo elevados al cuadrado. Saludos, poeta Rosendo.
 
Bellos versos en sentido metafórico y literal del obsequio que te ha dejado tu padre.

Te saludo con afecto y bienvenido al foro

Saludos

Javier
 
Felicitaciones, amigo Rosendo, por tu lìrico soneto, Recibe un cordial saludo.
 
En mis manos mi padre puso un día
la esperanza vertida en la simiente
que al brotar fuera un árbol consistente
cuya sombra abrigara mi estadía.

Que sus frutos me dieran su ambrosía
y las aves llegaran a mi ambiente
emitiendo sus trinos dulcemente
como notas de bella sinfonía.

La sembré con los ecos paternales
y al crecer fue adquiriendo fortaleza
con la savia en sus venas vegetales.

Y por ello fue fiel a la promesa
de brindarme cobijo y los caudales
de los jugos frutales en mi mesa.

Además con presteza,
cuando escucho a las aves en sus nidos,
con sus timbres solazan mis sentidos.
Muy bueno, Rosendo. Un remembranza que da gusto leer.
Un fuerte abrazo.
 

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