Rosendo
Poeta adicto al portal
En mis manos mi padre puso un día
la esperanza vertida en la simiente
que al brotar fuera un árbol consistente
cuya sombra abrigara mi estadía.
Que sus frutos me dieran su ambrosía
y las aves llegaran a mi ambiente
emitiendo sus trinos dulcemente
como notas de bella sinfonía.
La sembré con los ecos paternales
y al crecer fue adquiriendo fortaleza
con la savia en sus venas vegetales.
Y por ello fue fiel a la promesa
de brindarme cobijo y los caudales
de los jugos frutales en mi mesa.
Además con presteza,
cuando escucho a las aves en sus nidos,
con sus timbres solazan mis sentidos.
la esperanza vertida en la simiente
que al brotar fuera un árbol consistente
cuya sombra abrigara mi estadía.
Que sus frutos me dieran su ambrosía
y las aves llegaran a mi ambiente
emitiendo sus trinos dulcemente
como notas de bella sinfonía.
La sembré con los ecos paternales
y al crecer fue adquiriendo fortaleza
con la savia en sus venas vegetales.
Y por ello fue fiel a la promesa
de brindarme cobijo y los caudales
de los jugos frutales en mi mesa.
Además con presteza,
cuando escucho a las aves en sus nidos,
con sus timbres solazan mis sentidos.