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PC04. Las espadas y el dragòn

Dedicado a mi contador de cuentos favorito: Josè Andrès

340

imagen tomada de la red


Siete guerreros y un viejo;

cada cual lleva su espada,

aguardan a que el vencejo

señale la hora apropiada,

para vencer al dragón

que secuestró a la Justicia,

valiéndose de un bufón

saturado de avaricia.



El vencejo sobrevuela

y los valientes emprenden

el camino con cautela…

Por la montaña descienden

hasta llegar al castillo

donde reside el dragón.

Es el “Valle del Zorrillo”

el “País de Pimentón”



La noche extiende su manto

sobre los hombres valientes

el viejo entona su canto:

“Mantengamos siempre ardiente

de justicia el corazón,

venceremos al malvado

usando fuerza y razón,

será por fin derrotado.”



El bufón que hacía vela

al ver a los valerosos

huyó como una gacela

al “Valle de los Raposos.”

Los valientes parecían

hormigas trepando el fuerte

todos al viejo seguían

confiando en dios y la suerte.



Con mucho sigilo ingresan

donde reside el perverso,

el recorrido sopesan

en esa hora sin reverso.

El dragón percibió a humano

y en cuatro patas se planta,

de pronto mira a un anciano

que frente a él se levanta,



-¿Qué osas hacer en mi casa

pobre gusano infeliz? -

Le dice el dragón con guasa

y tono de mal cariz.

(Aquel no se ha percatado;

que bajo su gran garganta

los hombres se han colocado

con fe que no se quebranta.)



El viejo siente aversión

mas sabe que lograrán

acabar con el dragón.

Sus siete espadas tendrán

que en su corazón juntarse:

Una incrustada por dentro,

las otras deben clavarse

desde fuera y en su centro.



El dragón ante la faz

del anciano se confunde;

éste emana mucha paz

y un cierto temor le infunde.

Nuevamente le pregunta:

(esta vez con más respeto)

—¿Pretendes dejar sin junta

a tu mujer y tus nietos?



Deja tranquila a mi gente

— increpó el viejo, seguro—,

a mí no hay quien me ahuyente

sea dragón o canguro,

solo vine a conocer

tu larga lengua de fuego,

me han dicho que es de temer

y yo a creerlo me niego.



-Eres audaz e ignorante

mas te concedo el deseo-

dijo el dragón-, y no obstante,

después quemarte planeo.

Y luego con ojos fieros

extendió su lengua larga.

(Debajo aquellos guerreros

vivían una hora amarga.)



El viejo trepó y veloz,

caminó con paso agudo

y cuando el dragón feroz

quiso escupirlo no pudo;

atado a la campanilla

estaba el anciano Leo

y la espada cual plumilla

provocaba cosquilleo.



Él siguió como viajero

buscando el camino al pecho,

(afuera sus compañeros

aguardaban al acecho)

Cuando llegó al corazón

clavó con furia la espada;

aquel sintió el aguijón

y su fuerza fue menguada.



Los guerreros al instante

las siete espadas clavaron;

fue un segundo fulminante

¡cuando al gran dragón mataron!

¡La justicia fue salvada!

El bufón con su torpeza

fue a la prisión “Payasada”.



Comentan que esta proeza

no ha servido de gran cosa;

En el “Valle del Zorrillo”

— dice una vieja chismosa—:

Siempre habrá algún dragón pillo.




Ana Cevallos Carrión
Loja, 2013.



Nota 1.- Es un poema muy extenso, así que agradezco anticipadamente a quienes me lean y dejen su comentario, así como sus críticas constructivas.
Nota 2.- Todos las situaciones, personajes, lugares, etc, son producto de la imaginación de José Andrés y mía, por lo que cualquier parecido con la realidad es coincidencia




 
Última edición:
Es un cuento que atrapa, te lleva a "ver" la situación como si fuera una película y al mismo tiempo me hizo recordar los cuentos que contaba mi abuelo, aparte de eso el cierre con su inmenso mensaje, logra que el lector quedé con ganas de volver a releer. Una magnífica historia, felicitaciones compañera
 
Es un cuento que atrapa, te lleva a "ver" la situación como si fuera una película y al mismo tiempo me hizo recordar los cuentos que contaba mi abuelo, aparte de eso el cierre con su inmenso mensaje, logra que el lector quedé con ganas de volver a releer. Una magnífica historia, felicitaciones compañera


Imperfecta humanidad
Agradezco infinitamente tu tiempo, lectura y comentario que valoro al máximo.
Un saludo afectuoso
Ana
 
Así es...atrapa su fuerza y convicción, el tono mágico y épico desplegado querida amiga...
Un gusto leerte...te abrazo con todo mi cariño...
Nancy
Querida Nancy
Qué bueno es volver por los pasillos de este foro que me vio nacer y encontrarme con poetas y poetisas entrañables como tù.
Agradezco desde mi corazòn tu huella en mis letras.
Un abrazo del tamaño de mis alas.
Ana
 
¡Hola, Anita! La verdad es que al final me ha dado piedad el pobre dragón, muerto por su mala fama. Una idea interesante la de que fuera necesario, para matarlo, clavarle una espada por dentro del corazón...; se presta a la metáfora, sobre todo si el viejo en lugar de viejo fuera una doncella, ¿no?
Me gustaron los detalles humorísticos, que contribuyen a crear un ambiente onírico.

¿Eran siete los guerreros, como dices en el primer verso, o seis como dices al final?

José Andrés es un niño, imagino: ¿nieto, sobrino?

Te dejo algunas notas en la cita.

abrazote
J.


Dedicado a mi contador de cuentos favorito: Josè Andrès

340

imagen tomada de la red


Siete guerreros y un viejo;

cada cual lleva su espada,

aguardan a que el vencejo

señale la hora apropiada,

para vencer al dragón

que secuestró a la Justicia,

valiéndose de un bufón

saturado de avaricia.



El vencejo sobrevuela

y los valientes emprenden

el camino con cautela…

Por la montaña descienden

hasta llegar al castillo

donde reside el dragón.

Es el “Valle del Zorrillo”

en el “País de Pimentón” (8+1)



La noche extiende su manto

sobre los hombres valientes

el viejo entona su canto:

“Mantengamos siempre ardientes

de justicia el corazón,
(«el corazón» es singular, «ardientes» es plural)

venceremos al malvado

usando fuerza y razón,

será por fin derrotado.”



El bufón que hacía la vela(9)

al vislumbrar a los valerosos (10)

huyó como una gacela

al “Valle de los Raposos.”

Los valientes parecían

hormigas trepando el fuerte

todos al viejo seguían

confiando en dios y la suerte.



Con mucho sigilo ingresan

donde reside el perverso,

el recorrido sopesan

en esa hora sin reverso.

El dragón huele a humano (7)

y en cuatro patas se planta,

de pronto mira un anciano
(¿el dragón mira al anciano o el anciano al dragón?; en el primer caso, te faltaría «a»)

que frente a él se levanta,



-¿Qué osas hacer en mi casa

pobre gusano infeliz? -

Le dice el dragón con guasa

y tono de mal cariz.

(Aquel no se ha percatado;

que bajo su gran garganta

los hombres se han colocado

con su fe que no quebranta.)
(me parece que corresponde «no se quebranta»)



El viejo siente aversión

mas sabe que lograrán

acabar con el dragón.

Sus siete espadas tendrán

que en su corazón juntarse:

Una incrustada por dentro,

las otras deben clavarse

desde fuera y en su centro.



El dragón ante la faz

del anciano se confunde;

éste emana mucha paz

y un cierto temor le infunde.

Nuevamente le pregunta:

(esta vez con más respeto)

—¿Pretendes dejar sin junta

a tu mujer y tus nietos?



Deja tranquila a mi gente

— increpó el viejo, seguro—,

a mí no hay quien me ahuyente

sea dragón o canguro,

solo vine a conocer

tu larga lengua de fuego,

me han dicho que es de temer

y yo a creerlo me niego.



-Eres audaz e ignorante

mas te concedo el deseo-

dijo el dragón-, y no obstante,

después quemarte planeo.

Y luego con ojos fieros

extendió su lengua larga.

(Debajo aquellos guerreros

vivían una hora amarga.)



El viejo trepó y veloz,

caminó con paso agudo

y cuando el dragón feroz

quiso escupirlo no pudo;

atado a la campanilla

estaba el anciano Leo

y la espada cual plumilla

provocaba cosquilleo.



Él siguió como viajero

buscando el camino al pecho,

(afuera sus compañeros

aguardaban al acecho)

Cuando llegó al corazón

clavó con furia la espada;

aquel sintió el aguijón

y su fuerza fue menguada.



Los guerreros al instante

las seis espadas clavaron;

fue un segundo fulminante

¡cuando al gran dragón mataron!

¡La justicia fue salvada!

El bufón con su torpeza

fue a la prisión “Payasada”.



Comentan que esta proeza

no ha servido de gran cosa;

En el “Valle del Zorrillo”

— dice una vieja chismosa—:

Siempre habrá algún dragón pillo.




Ana Cevallos Carrión
Loja, 2013.



Nota 1.- Es un poema muy extenso, así que agradezco anticipadamente a quienes me lean y dejen su comentario, así como sus críticas constructivas.
Nota 2.- Todos las situaciones, personajes, lugares, etc, son producto de la imaginación de José Andrés y mía, por lo que cualquier parecido con la realidad es coincidencia




 
Última edición:
Es un poema muy bonito y es como un cuento y me hizo recordar los cuentos que me contaba mi abuela cuando yo era pequeña. Es largo pero se lee tan bien que se antoja seguir leyendo hasta el final y saber como terminará. Encantada de leerte. Saludos cordiales.
Lourdes
Gracias infinitas por pasarte por este espacio y detenerte a leer este extenso poema y ademàs regalarme tu halagador comentario que valoro.
Un abrazo grande
Ana
 
¡Hola, Anita! La verdad es que al final me ha dado piedad el pobre dragón, muerto por su mala fama. Una idea interesante la de que fuera necesario, para matarlo, clavarle una espada por dentro del corazón...; se presta a la metáfora, sobre todo si el viejo en lugar de viejo fuera una doncella, ¿no?
Me gustaron los detalles humorísticos, que contribuyen a crear un ambiente onírico.

¿Eran siete los guerreros, como dices en el primer verso, o seis como dices al final?

José Andrés es un niño, imagino: ¿nieto, sobrino?

Te dejo algunas notas en la cita.

abrazote
J.


Querido J.
Que grato contar con tu presencia y tu invaluable comentario en mis letras.
Te cuento que me parece muy interesante lo de la doncella asì que veré como la inserto.
por otra parte te cuento que son siete los valientes pero no sè donde se me quedò el otro, jeje. Ya corrijo.
Te comento tambièn que Josè Andrès es mi último hijo que hoy por hoy tiene 19 años, pero este poema lo escribì en el 2013, a partir de una historia que èl escribiò en aquel entonces. Fíjate que todavìa no tengo ningún nieto sniff.
No encuentro la cita, ni las notas.
Por favor disculpa mis tildes al revès, es el teclado de la computadora.
Gracias desde el corazòn, por leerme y comentarme.
Un abrazo del tamaño de mis alas.
Ana
 
Hola , Anita , me da gusto encontrarme con tu magna obra . Abrazos.

Dedicado a mi contador de cuentos favorito: Josè Andrès

340

imagen tomada de la red


Siete guerreros y un viejo;

cada cual lleva su espada,

aguardan a que el vencejo

señale la hora apropiada,

para vencer al dragón

que secuestró a la Justicia,

valiéndose de un bufón

saturado de avaricia.



El vencejo sobrevuela

y los valientes emprenden

el camino con cautela…

Por la montaña descienden

hasta llegar al castillo

donde reside el dragón.

Es el “Valle del Zorrillo”

en el “País de Pimentón”



La noche extiende su manto

sobre los hombres valientes

el viejo entona su canto:

“Mantengamos siempre ardientes

de justicia el corazón,

venceremos al malvado

usando fuerza y razón,

será por fin derrotado.”



El bufón que hacía la vela

al vislumbrar a los valerosos

huyó como una gacela

al “Valle de los Raposos.”

Los valientes parecían

hormigas trepando el fuerte

todos al viejo seguían

confiando en dios y la suerte.



Con mucho sigilo ingresan

donde reside el perverso,

el recorrido sopesan

en esa hora sin reverso.

El dragón huele a humano

y en cuatro patas se planta,

de pronto mira un anciano

que frente a él se levanta,



-¿Qué osas hacer en mi casa

pobre gusano infeliz? -

Le dice el dragón con guasa

y tono de mal cariz.

(Aquel no se ha percatado;

que bajo su gran garganta

los hombres se han colocado

con su fe que no quebranta.)



El viejo siente aversión

mas sabe que lograrán

acabar con el dragón.

Sus siete espadas tendrán

que en su corazón juntarse:

Una incrustada por dentro,

las otras deben clavarse

desde fuera y en su centro.



El dragón ante la faz

del anciano se confunde;

éste emana mucha paz

y un cierto temor le infunde.

Nuevamente le pregunta:

(esta vez con más respeto)

—¿Pretendes dejar sin junta

a tu mujer y tus nietos?



Deja tranquila a mi gente

— increpó el viejo, seguro—,

a mí no hay quien me ahuyente

sea dragón o canguro,

solo vine a conocer

tu larga lengua de fuego,

me han dicho que es de temer

y yo a creerlo me niego.



-Eres audaz e ignorante

mas te concedo el deseo-

dijo el dragón-, y no obstante,

después quemarte planeo.

Y luego con ojos fieros

extendió su lengua larga.

(Debajo aquellos guerreros

vivían una hora amarga.)



El viejo trepó y veloz,

caminó con paso agudo

y cuando el dragón feroz

quiso escupirlo no pudo;

atado a la campanilla

estaba el anciano Leo

y la espada cual plumilla

provocaba cosquilleo.



Él siguió como viajero

buscando el camino al pecho,

(afuera sus compañeros

aguardaban al acecho)

Cuando llegó al corazón

clavó con furia la espada;

aquel sintió el aguijón

y su fuerza fue menguada.



Los guerreros al instante

las seis espadas clavaron;

fue un segundo fulminante

¡cuando al gran dragón mataron!

¡La justicia fue salvada!

El bufón con su torpeza

fue a la prisión “Payasada”.



Comentan que esta proeza

no ha servido de gran cosa;

En el “Valle del Zorrillo”

— dice una vieja chismosa—:

Siempre habrá algún dragón pillo.




Ana Cevallos Carrión
Loja, 2013.



Nota 1.- Es un poema muy extenso, así que agradezco anticipadamente a quienes me lean y dejen su comentario, así como sus críticas constructivas.
Nota 2.- Todos las situaciones, personajes, lugares, etc, son producto de la imaginación de José Andrés y mía, por lo que cualquier parecido con la realidad es coincidencia




 
Querido J.
Que grato contar con tu presencia y tu invaluable comentario en mis letras.
Te cuento que me parece muy interesante lo de la doncella asì que veré como la inserto.
por otra parte te cuento que son siete los valientes pero no sè donde se me quedò el otro, jeje. Ya corrijo.
Te comento tambièn que Josè Andrès es mi último hijo que hoy por hoy tiene 19 años, pero este poema lo escribì en el 2013, a partir de una historia que èl escribiò en aquel entonces. Fíjate que todavìa no tengo ningún nieto sniff.
No encuentro la cita, ni las notas.
Por favor disculpa mis tildes al revès, es el teclado de la computadora.
Gracias desde el corazòn, por leerme y comentarme.
Un abrazo del tamaño de mis alas.
Ana
Debajo de mi comentario, en un recuadro, se ve la figura de tu poema, que comienza la cita: si le das ahí con el mouse, verás la cita completa y en ella mis notas.
Ah... La verdad es que no recordaba que tuvieras un hijo, que por lo que leo ya no es tan niño... Ya habrá leído a Tölkien...

abrazo
J.
 
Última edición:
Debajo de mi comentario, en un recuadro, se ve la figura de tu poema, que comienza la cita: si le das ahí con el mouse, verás la cita completa y en ella mis notas.
Ah... La verdad es que no recordaba que tuvieras un hijo, que por lo que leo ya no es tan niño... Ya habrá leído a Tölkien...

abrazo
J.


Querido J.
Por fin he dado con tu cita y las notas que agradezco, esta noche al regresar de mi trabajo tengo la intensión de corregir.
Si, mi hijo si ha leìdo algunas obras de Tölkien. Ha realizado algunos trabajos en cortometrajes, me ha salido artista jeje.
Te agradezco muchisimo las observaciones que me haces y que me ayudan a mejorar.
Un abrazo infinito.
Ana

Pd.- ya he corregido. Muchas gracias nuevamente, querido J.
 
Última edición:
Dedicado a mi contador de cuentos favorito: Josè Andrès

340

imagen tomada de la red


Siete guerreros y un viejo;

cada cual lleva su espada,

aguardan a que el vencejo

señale la hora apropiada,

para vencer al dragón

que secuestró a la Justicia,

valiéndose de un bufón

saturado de avaricia.



El vencejo sobrevuela

y los valientes emprenden

el camino con cautela…

Por la montaña descienden

hasta llegar al castillo

donde reside el dragón.

Es el “Valle del Zorrillo”

en el “País de Pimentón”



La noche extiende su manto

sobre los hombres valientes

el viejo entona su canto:

“Mantengamos siempre ardientes

de justicia el corazón,

venceremos al malvado

usando fuerza y razón,

será por fin derrotado.”



El bufón que hacía la vela

al vislumbrar a los valerosos

huyó como una gacela

al “Valle de los Raposos.”

Los valientes parecían

hormigas trepando el fuerte

todos al viejo seguían

confiando en dios y la suerte.



Con mucho sigilo ingresan

donde reside el perverso,

el recorrido sopesan

en esa hora sin reverso.

El dragón huele a humano

y en cuatro patas se planta,

de pronto mira un anciano

que frente a él se levanta,



-¿Qué osas hacer en mi casa

pobre gusano infeliz? -

Le dice el dragón con guasa

y tono de mal cariz.

(Aquel no se ha percatado;

que bajo su gran garganta

los hombres se han colocado

con su fe que no quebranta.)



El viejo siente aversión

mas sabe que lograrán

acabar con el dragón.

Sus siete espadas tendrán

que en su corazón juntarse:

Una incrustada por dentro,

las otras deben clavarse

desde fuera y en su centro.



El dragón ante la faz

del anciano se confunde;

éste emana mucha paz

y un cierto temor le infunde.

Nuevamente le pregunta:

(esta vez con más respeto)

—¿Pretendes dejar sin junta

a tu mujer y tus nietos?



Deja tranquila a mi gente

— increpó el viejo, seguro—,

a mí no hay quien me ahuyente

sea dragón o canguro,

solo vine a conocer

tu larga lengua de fuego,

me han dicho que es de temer

y yo a creerlo me niego.



-Eres audaz e ignorante

mas te concedo el deseo-

dijo el dragón-, y no obstante,

después quemarte planeo.

Y luego con ojos fieros

extendió su lengua larga.

(Debajo aquellos guerreros

vivían una hora amarga.)



El viejo trepó y veloz,

caminó con paso agudo

y cuando el dragón feroz

quiso escupirlo no pudo;

atado a la campanilla

estaba el anciano Leo

y la espada cual plumilla

provocaba cosquilleo.



Él siguió como viajero

buscando el camino al pecho,

(afuera sus compañeros

aguardaban al acecho)

Cuando llegó al corazón

clavó con furia la espada;

aquel sintió el aguijón

y su fuerza fue menguada.



Los guerreros al instante

las siete espadas clavaron;

fue un segundo fulminante

¡cuando al gran dragón mataron!

¡La justicia fue salvada!

El bufón con su torpeza

fue a la prisión “Payasada”.



Comentan que esta proeza

no ha servido de gran cosa;

En el “Valle del Zorrillo”

— dice una vieja chismosa—:

Siempre habrá algún dragón pillo.




Ana Cevallos Carrión
Loja, 2013.



Nota 1.- Es un poema muy extenso, así que agradezco anticipadamente a quienes me lean y dejen su comentario, así como sus críticas constructivas.
Nota 2.- Todos las situaciones, personajes, lugares, etc, son producto de la imaginación de José Andrés y mía, por lo que cualquier parecido con la realidad es coincidencia




No tengo críticas solo admiración por tu arte. Me ha gustado el cuento Ana, es apasionante al leerlo y sí, es lago como todos los cuentos, y doblemente bueno al plasmarlo en poesía, un abrazo poetisa.-
 
No tengo críticas solo admiración por tu arte. Me ha gustado el cuento Ana, es apasionante al leerlo y sí, es lago como todos los cuentos, y doblemente bueno al plasmarlo en poesía, un abrazo poetisa.-

Catia Love
Gracias totales por tu presencia y bello comentario en mis humildes letras.
Un abrazo con cariño
Ana
 
Dedicado a mi contador de cuentos favorito: Josè Andrès

340

imagen tomada de la red


Siete guerreros y un viejo;

cada cual lleva su espada,

aguardan a que el vencejo

señale la hora apropiada,

para vencer al dragón

que secuestró a la Justicia,

valiéndose de un bufón

saturado de avaricia.



El vencejo sobrevuela

y los valientes emprenden

el camino con cautela…

Por la montaña descienden

hasta llegar al castillo

donde reside el dragón.

Es el “Valle del Zorrillo”

el “País de Pimentón”



La noche extiende su manto

sobre los hombres valientes

el viejo entona su canto:

“Mantengamos siempre ardiente

de justicia el corazón,

venceremos al malvado

usando fuerza y razón,

será por fin derrotado.”



El bufón que hacía vela

al ver a los valerosos

huyó como una gacela

al “Valle de los Raposos.”

Los valientes parecían

hormigas trepando el fuerte

todos al viejo seguían

confiando en dios y la suerte.



Con mucho sigilo ingresan

donde reside el perverso,

el recorrido sopesan

en esa hora sin reverso.

El dragón percibió a humano

y en cuatro patas se planta,

de pronto mira a un anciano

que frente a él se levanta,



-¿Qué osas hacer en mi casa

pobre gusano infeliz? -

Le dice el dragón con guasa

y tono de mal cariz.

(Aquel no se ha percatado;

que bajo su gran garganta

los hombres se han colocado

con fe que no quebranta.)



El viejo siente aversión

mas sabe que lograrán

acabar con el dragón.

Sus siete espadas tendrán

que en su corazón juntarse:

Una incrustada por dentro,

las otras deben clavarse

desde fuera y en su centro.



El dragón ante la faz

del anciano se confunde;

éste emana mucha paz

y un cierto temor le infunde.

Nuevamente le pregunta:

(esta vez con más respeto)

—¿Pretendes dejar sin junta

a tu mujer y tus nietos?



Deja tranquila a mi gente

— increpó el viejo, seguro—,

a mí no hay quien me ahuyente

sea dragón o canguro,

solo vine a conocer

tu larga lengua de fuego,

me han dicho que es de temer

y yo a creerlo me niego.



-Eres audaz e ignorante

mas te concedo el deseo-

dijo el dragón-, y no obstante,

después quemarte planeo.

Y luego con ojos fieros

extendió su lengua larga.

(Debajo aquellos guerreros

vivían una hora amarga.)



El viejo trepó y veloz,

caminó con paso agudo

y cuando el dragón feroz

quiso escupirlo no pudo;

atado a la campanilla

estaba el anciano Leo

y la espada cual plumilla

provocaba cosquilleo.



Él siguió como viajero

buscando el camino al pecho,

(afuera sus compañeros

aguardaban al acecho)

Cuando llegó al corazón

clavó con furia la espada;

aquel sintió el aguijón

y su fuerza fue menguada.



Los guerreros al instante

las siete espadas clavaron;

fue un segundo fulminante

¡cuando al gran dragón mataron!

¡La justicia fue salvada!

El bufón con su torpeza

fue a la prisión “Payasada”.



Comentan que esta proeza

no ha servido de gran cosa;

En el “Valle del Zorrillo”

— dice una vieja chismosa—:

Siempre habrá algún dragón pillo.




Ana Cevallos Carrión
Loja, 2013.



Nota 1.- Es un poema muy extenso, así que agradezco anticipadamente a quienes me lean y dejen su comentario, así como sus críticas constructivas.
Nota 2.- Todos las situaciones, personajes, lugares, etc, son producto de la imaginación de José Andrés y mía, por lo que cualquier parecido con la realidad es coincidencia




Dedicado a mi contador de cuentos favorito: Josè Andrès

340

imagen tomada de la red


Siete guerreros y un viejo;

cada cual lleva su espada,

aguardan a que el vencejo

señale la hora apropiada,

para vencer al dragón

que secuestró a la Justicia,

valiéndose de un bufón

saturado de avaricia.



El vencejo sobrevuela

y los valientes emprenden

el camino con cautela…

Por la montaña descienden

hasta llegar al castillo

donde reside el dragón.

Es el “Valle del Zorrillo”

el “País de Pimentón”



La noche extiende su manto

sobre los hombres valientes

el viejo entona su canto:

“Mantengamos siempre ardiente

de justicia el corazón,

venceremos al malvado

usando fuerza y razón,

será por fin derrotado.”



El bufón que hacía vela

al ver a los valerosos

huyó como una gacela

al “Valle de los Raposos.”

Los valientes parecían

hormigas trepando el fuerte

todos al viejo seguían

confiando en dios y la suerte.



Con mucho sigilo ingresan

donde reside el perverso,

el recorrido sopesan

en esa hora sin reverso.

El dragón percibió a humano

y en cuatro patas se planta,

de pronto mira a un anciano

que frente a él se levanta,



-¿Qué osas hacer en mi casa

pobre gusano infeliz? -

Le dice el dragón con guasa

y tono de mal cariz.

(Aquel no se ha percatado;

que bajo su gran garganta

los hombres se han colocado

con fe que no quebranta.)



El viejo siente aversión

mas sabe que lograrán

acabar con el dragón.

Sus siete espadas tendrán

que en su corazón juntarse:

Una incrustada por dentro,

las otras deben clavarse

desde fuera y en su centro.



El dragón ante la faz

del anciano se confunde;

éste emana mucha paz

y un cierto temor le infunde.

Nuevamente le pregunta:

(esta vez con más respeto)

—¿Pretendes dejar sin junta

a tu mujer y tus nietos?



Deja tranquila a mi gente

— increpó el viejo, seguro—,

a mí no hay quien me ahuyente

sea dragón o canguro,

solo vine a conocer

tu larga lengua de fuego,

me han dicho que es de temer

y yo a creerlo me niego.



-Eres audaz e ignorante

mas te concedo el deseo-

dijo el dragón-, y no obstante,

después quemarte planeo.

Y luego con ojos fieros

extendió su lengua larga.

(Debajo aquellos guerreros

vivían una hora amarga.)



El viejo trepó y veloz,

caminó con paso agudo

y cuando el dragón feroz

quiso escupirlo no pudo;

atado a la campanilla

estaba el anciano Leo

y la espada cual plumilla

provocaba cosquilleo.



Él siguió como viajero

buscando el camino al pecho,

(afuera sus compañeros

aguardaban al acecho)

Cuando llegó al corazón

clavó con furia la espada;

aquel sintió el aguijón

y su fuerza fue menguada.



Los guerreros al instante

las siete espadas clavaron;

fue un segundo fulminante

¡cuando al gran dragón mataron!

¡La justicia fue salvada!

El bufón con su torpeza

fue a la prisión “Payasada”.



Comentan que esta proeza

no ha servido de gran cosa;

En el “Valle del Zorrillo”

— dice una vieja chismosa—:

Siempre habrá algún dragón pillo.




Ana Cevallos Carrión
Loja, 2013.



Nota 1.- Es un poema muy extenso, así que agradezco anticipadamente a quienes me lean y dejen su comentario, así como sus críticas constructivas.
Nota 2.- Todos las situaciones, personajes, lugares, etc, son producto de la imaginación de José Andrés y mía, por lo que cualquier parecido con la realidad es coincidencia




Escribís precioso, Ana. Un placer leerte.
Saludos.
 
Hoka Ana,

un interesante trabajo en versos de arte menor.
Una vez solventadas las notas de Jorge te comento que vi una rima respeto / nietos que no es consonante como el resto y un verso de 7 sílabas, con fe que no quebranta.

Saludos

Javier
 
Hoka Ana,

un interesante trabajo en versos de arte menor.
Una vez solventadas las notas de Jorge te comento que vi una rima respeto / nietos que no es consonante como el resto y un verso de 7 sílabas, con fe que no quebranta.

Saludos

Javier

Javier
Si, la rima respeto/ nietos, no es perfecta, pues es eto/etos, pero por el momento no encontrè la soluciòn sin sacrificar el mensaje narrativo. En cuanto al verso de la fe, fue un error de transcripciòn que parece se borrò, el verso es: "con fe que no se quebranta".
Gracias por leer y la crìtica constructiva.
Saludos.
Ana
 
Dedicado a mi contador de cuentos favorito: Josè Andrès

340

imagen tomada de la red


Siete guerreros y un viejo;

cada cual lleva su espada,

aguardan a que el vencejo

señale la hora apropiada,

para vencer al dragón

que secuestró a la Justicia,

valiéndose de un bufón

saturado de avaricia.



El vencejo sobrevuela

y los valientes emprenden

el camino con cautela…

Por la montaña descienden

hasta llegar al castillo

donde reside el dragón.

Es el “Valle del Zorrillo”

el “País de Pimentón”



La noche extiende su manto

sobre los hombres valientes

el viejo entona su canto:

“Mantengamos siempre ardiente

de justicia el corazón,

venceremos al malvado

usando fuerza y razón,

será por fin derrotado.”



El bufón que hacía vela

al ver a los valerosos

huyó como una gacela

al “Valle de los Raposos.”

Los valientes parecían

hormigas trepando el fuerte

todos al viejo seguían

confiando en dios y la suerte.



Con mucho sigilo ingresan

donde reside el perverso,

el recorrido sopesan

en esa hora sin reverso.

El dragón percibió a humano

y en cuatro patas se planta,

de pronto mira a un anciano

que frente a él se levanta,



-¿Qué osas hacer en mi casa

pobre gusano infeliz? -

Le dice el dragón con guasa

y tono de mal cariz.

(Aquel no se ha percatado;

que bajo su gran garganta

los hombres se han colocado

con fe que no se quebranta.)



El viejo siente aversión

mas sabe que lograrán

acabar con el dragón.

Sus siete espadas tendrán

que en su corazón juntarse:

Una incrustada por dentro,

las otras deben clavarse

desde fuera y en su centro.



El dragón ante la faz

del anciano se confunde;

éste emana mucha paz

y un cierto temor le infunde.

Nuevamente le pregunta:

(esta vez con más respeto)

—¿Pretendes dejar sin junta

a tu mujer y tus nietos?



Deja tranquila a mi gente

— increpó el viejo, seguro—,

a mí no hay quien me ahuyente

sea dragón o canguro,

solo vine a conocer

tu larga lengua de fuego,

me han dicho que es de temer

y yo a creerlo me niego.



-Eres audaz e ignorante

mas te concedo el deseo-

dijo el dragón-, y no obstante,

después quemarte planeo.

Y luego con ojos fieros

extendió su lengua larga.

(Debajo aquellos guerreros

vivían una hora amarga.)



El viejo trepó y veloz,

caminó con paso agudo

y cuando el dragón feroz

quiso escupirlo no pudo;

atado a la campanilla

estaba el anciano Leo

y la espada cual plumilla

provocaba cosquilleo.



Él siguió como viajero

buscando el camino al pecho,

(afuera sus compañeros

aguardaban al acecho)

Cuando llegó al corazón

clavó con furia la espada;

aquel sintió el aguijón

y su fuerza fue menguada.



Los guerreros al instante

las siete espadas clavaron;

fue un segundo fulminante

¡cuando al gran dragón mataron!

¡La justicia fue salvada!

El bufón con su torpeza

fue a la prisión “Payasada”.



Comentan que esta proeza

no ha servido de gran cosa;

En el “Valle del Zorrillo”

— dice una vieja chismosa—:

Siempre habrá algún dragón pillo.




Ana Cevallos Carrión
Loja, 2013.



Nota 1.- Es un poema muy extenso, así que agradezco anticipadamente a quienes me lean y dejen su comentario, así como sus críticas constructivas.
Nota 2.- Todos las situaciones, personajes, lugares, etc, son producto de la imaginación de José Andrés y mía, por lo que cualquier parecido con la realidad es coincidencia





Saludos, Ana bella, qué gusto volver a verte
y qué grato leerte en este cuento poema
mágico y entretenido
que se gestó
en complicidad con tu hijo
cariños linda,

ligiA
 
Dedicado a mi contador de cuentos favorito: Josè Andrès

340

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Siete guerreros y un viejo;

cada cual lleva su espada,

aguardan a que el vencejo

señale la hora apropiada,

para vencer al dragón

que secuestró a la Justicia,

valiéndose de un bufón

saturado de avaricia.



El vencejo sobrevuela

y los valientes emprenden

el camino con cautela…

Por la montaña descienden

hasta llegar al castillo

donde reside el dragón.

Es el “Valle del Zorrillo”

el “País de Pimentón”



La noche extiende su manto

sobre los hombres valientes

el viejo entona su canto:

“Mantengamos siempre ardiente

de justicia el corazón,

venceremos al malvado

usando fuerza y razón,

será por fin derrotado.”



El bufón que hacía vela

al ver a los valerosos

huyó como una gacela

al “Valle de los Raposos.”

Los valientes parecían

hormigas trepando el fuerte

todos al viejo seguían

confiando en dios y la suerte.



Con mucho sigilo ingresan

donde reside el perverso,

el recorrido sopesan

en esa hora sin reverso.

El dragón percibió a humano

y en cuatro patas se planta,

de pronto mira a un anciano

que frente a él se levanta,



-¿Qué osas hacer en mi casa

pobre gusano infeliz? -

Le dice el dragón con guasa

y tono de mal cariz.

(Aquel no se ha percatado;

que bajo su gran garganta

los hombres se han colocado

con fe que no se quebranta.)



El viejo siente aversión

mas sabe que lograrán

acabar con el dragón.

Sus siete espadas tendrán

que en su corazón juntarse:

Una incrustada por dentro,

las otras deben clavarse

desde fuera y en su centro.



El dragón ante la faz

del anciano se confunde;

éste emana mucha paz

y un cierto temor le infunde.

Nuevamente le pregunta:

(esta vez con más respeto)

—¿Pretendes dejar sin junta

a tu mujer y tus nietos?



Deja tranquila a mi gente

— increpó el viejo, seguro—,

a mí no hay quien me ahuyente

sea dragón o canguro,

solo vine a conocer

tu larga lengua de fuego,

me han dicho que es de temer

y yo a creerlo me niego.



-Eres audaz e ignorante

mas te concedo el deseo-

dijo el dragón-, y no obstante,

después quemarte planeo.

Y luego con ojos fieros

extendió su lengua larga.

(Debajo aquellos guerreros

vivían una hora amarga.)



El viejo trepó y veloz,

caminó con paso agudo

y cuando el dragón feroz

quiso escupirlo no pudo;

atado a la campanilla

estaba el anciano Leo

y la espada cual plumilla

provocaba cosquilleo.



Él siguió como viajero

buscando el camino al pecho,

(afuera sus compañeros

aguardaban al acecho)

Cuando llegó al corazón

clavó con furia la espada;

aquel sintió el aguijón

y su fuerza fue menguada.



Los guerreros al instante

las siete espadas clavaron;

fue un segundo fulminante

¡cuando al gran dragón mataron!

¡La justicia fue salvada!

El bufón con su torpeza

fue a la prisión “Payasada”.



Comentan que esta proeza

no ha servido de gran cosa;

En el “Valle del Zorrillo”

— dice una vieja chismosa—:

Siempre habrá algún dragón pillo.




Ana Cevallos Carrión
Loja, 2013.



Nota 1.- Es un poema muy extenso, así que agradezco anticipadamente a quienes me lean y dejen su comentario, así como sus críticas constructivas.
Nota 2.- Todos las situaciones, personajes, lugares, etc, son producto de la imaginación de José Andrés y mía, por lo que cualquier parecido con la realidad es coincidencia




Muy bueno el poema-cuento, poeta Ana. Excelente !! Un gusto leerte.
Saludos cordiales, Azalea.
 
Dedicado a mi contador de cuentos favorito: Josè Andrès

340

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Siete guerreros y un viejo;

cada cual lleva su espada,

aguardan a que el vencejo

señale la hora apropiada,

para vencer al dragón

que secuestró a la Justicia,

valiéndose de un bufón

saturado de avaricia.



El vencejo sobrevuela

y los valientes emprenden

el camino con cautela…

Por la montaña descienden

hasta llegar al castillo

donde reside el dragón.

Es el “Valle del Zorrillo”

el “País de Pimentón”



La noche extiende su manto

sobre los hombres valientes

el viejo entona su canto:

“Mantengamos siempre ardiente

de justicia el corazón,

venceremos al malvado

usando fuerza y razón,

será por fin derrotado.”



El bufón que hacía vela

al ver a los valerosos

huyó como una gacela

al “Valle de los Raposos.”

Los valientes parecían

hormigas trepando el fuerte

todos al viejo seguían

confiando en dios y la suerte.



Con mucho sigilo ingresan

donde reside el perverso,

el recorrido sopesan

en esa hora sin reverso.

El dragón percibió a humano

y en cuatro patas se planta,

de pronto mira a un anciano

que frente a él se levanta,



-¿Qué osas hacer en mi casa

pobre gusano infeliz? -

Le dice el dragón con guasa

y tono de mal cariz.

(Aquel no se ha percatado;

que bajo su gran garganta

los hombres se han colocado

con fe que no se quebranta.)



El viejo siente aversión

mas sabe que lograrán

acabar con el dragón.

Sus siete espadas tendrán

que en su corazón juntarse:

Una incrustada por dentro,

las otras deben clavarse

desde fuera y en su centro.



El dragón ante la faz

del anciano se confunde;

éste emana mucha paz

y un cierto temor le infunde.

Nuevamente le pregunta:

(esta vez con más respeto)

—¿Pretendes dejar sin junta

a tu mujer y tus nietos?



Deja tranquila a mi gente

— increpó el viejo, seguro—,

a mí no hay quien me ahuyente

sea dragón o canguro,

solo vine a conocer

tu larga lengua de fuego,

me han dicho que es de temer

y yo a creerlo me niego.



-Eres audaz e ignorante

mas te concedo el deseo-

dijo el dragón-, y no obstante,

después quemarte planeo.

Y luego con ojos fieros

extendió su lengua larga.

(Debajo aquellos guerreros

vivían una hora amarga.)



El viejo trepó y veloz,

caminó con paso agudo

y cuando el dragón feroz

quiso escupirlo no pudo;

atado a la campanilla

estaba el anciano Leo

y la espada cual plumilla

provocaba cosquilleo.



Él siguió como viajero

buscando el camino al pecho,

(afuera sus compañeros

aguardaban al acecho)

Cuando llegó al corazón

clavó con furia la espada;

aquel sintió el aguijón

y su fuerza fue menguada.



Los guerreros al instante

las siete espadas clavaron;

fue un segundo fulminante

¡cuando al gran dragón mataron!

¡La justicia fue salvada!

El bufón con su torpeza

fue a la prisión “Payasada”.



Comentan que esta proeza

no ha servido de gran cosa;

En el “Valle del Zorrillo”

— dice una vieja chismosa—:

Siempre habrá algún dragón pillo.




Ana Cevallos Carrión
Loja, 2013.



Nota 1.- Es un poema muy extenso, así que agradezco anticipadamente a quienes me lean y dejen su comentario, así como sus críticas constructivas.
Nota 2.- Todos las situaciones, personajes, lugares, etc, son producto de la imaginación de José Andrés y mía, por lo que cualquier parecido con la realidad es coincidencia




Hola Cisne
No recuerdo haberte leído algo tan épico y fantástico como esta entrega. Tiene mucho sentido "narrativo" a pesar de las buenas rimas. Supongo que ambos formatos funcionan en este caso.
Un beso.
 

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