Azufre, fuego eterno y sin rodeo,
para asfixiar arranque de lujuria.
Asmodeo suplanta a un tal Romeo.
Le alegra el buen pasar de tu penuria.
Sigue dieta viviente y maloliente.
Por tanto exceso en mesa llega gula
con lagartija, sapo y con serpiente.
Belcebú te la ordena y la regula.
Frita en aceite hirviendo y lentamente.
Hasta el hueso acaricia tu avaricia.
Por apego a tu madre, justamente,
es Mammon quien cocina tal delicia.
Con una entrega impune a las pasiones
triste ánimo valida la pereza
descuidando deber y obligaciones.
Con agua Belfegor hará limpieza.
En fila aguarda próximo tormento.
Enorme cóctel de odio, enojo e ira.
Será desmembramiento el escarmiento.
Amon hará de ti jamón en pira.
Un bienestar con mal ajeno sientes.
Por celos y deseo llega envidia.
Arrojada a la fosa de serpientes
Leviatán cobrará por tu perfidia.
Por no pedir jamás perdón adjura
por tu mayor pecado, la soberbia.
Lucifer rueda así final tortura
ganada en buena lid por tu protervia.
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