Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se corona
La oscuridad silente se corona,
en plenitud asciende sin medida.
Es un puñal. Congela con su herida
al corazón. Su filo no perdona.
A nuestro cuerpo el frío le aprisiona
en una cárcel triste y concurrida,
en donde el tiempo sufre la caída
al padecer lo incierto que pregona.
Con ansiedad carnívora desata
el sortilegio agudo de sus manos,
la maldición se expande en el invierno.
Al esconderse oscuro en los humanos,
cuando germina, el rostro le delata.
Su condición nos guía hacia el infierno.
Dvaldés
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