Geodésicas

Monje Mont

Poeta reconocido en el portal
Mis híbridas especies zozobraban en los miedos,

en las aguas que no te reflejaban.

Los pozos de la ausencia, los húmedos vacíos, sin tu nombre,

desataban el filo de su voz rotunda.

Los puntos de fuga, los índices de ajenas perspectivas al imán inédito del labio,

apuntaban a ciudades en el frío,

a sus calles zurcidas entre sombras resignadas

a la inanición de las distancias infinitas,

codo a codo.


Pero todos los sucesos que engendra tu mirada,

accionan los sueños del opiómano, los colores que el futuro

aún no adivinaba en las semillas.

Y de los mundos imposibles, los moldes de nosotros

traducen los intrínsecos detalles de este hogar,

regazo de la madre donde somos.


Sin habernos conocido, sin habernos pronunciado,

como un silencio voyerista,

tú, lista para un abrazo a mi medida y yo llenando mis abismos de tu nombre,

conmemorábamos el sabor de las frutas conocidas

y de aquel café con galletas por la tarde…,

déjà vu de los cuerpos necesarios, para siempre de las palabras comestibles.


En el territorio de mis ojos, tus designios van dando color a las cosechas,

mientras siembro verbos en los tuyos,

y hago reír tus dudas de las dudas de costumbre.



Y el baño fresco cuando dices “te esperaba”, reinicia en los relojes

después de la jornada, el sueño común de no morir después de muertos.


Y nos creemos renaciendo de diluvios,

como olivos en mundos que aún no nos sabían.


Entonces, el espacio sideral se compone de todas las luces apagadas,

mientras tu voz suave propulsando nuestras naves,

devela los insectos de la luz y sus guaridas;

y las geodésicas de nuestros dedos en el barro,

apuntando a Ararats todos los días,

ensayan cada día, exactamente pronunciarnos.
 
Impresionantes versos de muy alta lírica en su contenido como en sus metáforas. Una muy grata lectura, vaya un saludo para usted.
 
Mis híbridas especies zozobraban en los miedos,

en las aguas que no te reflejaban.

Los pozos de la ausencia, los húmedos vacíos, sin tu nombre,

desataban el filo de su voz rotunda.

Los puntos de fuga, los índices de ajenas perspectivas al imán inédito del labio,

apuntaban a ciudades en el frío,

a sus calles zurcidas entre sombras resignadas

a la inanición de las distancias infinitas,

codo a codo.


Pero todos los sucesos que engendra tu mirada,

accionan los sueños del opiómano, los colores que el futuro

aún no adivinaba en las semillas.

Y de los mundos imposibles, los moldes de nosotros

traducen los intrínsecos detalles de este hogar,

regazo de la madre donde somos.


Sin habernos conocido, sin habernos pronunciado,

como un silencio voyerista,

tú, lista para un abrazo a mi medida y yo llenando mis abismos de tu nombre,

conmemorábamos el sabor de las frutas conocidas

y de aquel café con galletas por la tarde…,

déjà vu de los cuerpos necesarios, para siempre de las palabras comestibles.


En el territorio de mis ojos, tus designios van dando color a las cosechas,

mientras siembro verbos en los tuyos,

y hago reír tus dudas de las dudas de costumbre.



Y el baño fresco cuando dices “te esperaba”, reinicia en los relojes

después de la jornada, el sueño común de no morir después de muertos.


Y nos creemos renaciendo de diluvios,

como olivos en mundos que aún no nos sabían.


Entonces, el espacio sideral se compone de todas las luces apagadas,

mientras tu voz suave propulsando nuestras naves,

devela los insectos de la luz y sus guaridas;

y las geodésicas de nuestros dedos en el barro,

apuntando a Ararats todos los días,

ensayan cada día, exactamente pronunciarnos.
Luces que se quieren abiertas en esos desvelos destilados en desgarro donde los
dias quieren colmarse de una ilusion maxima. el poema se adorna de bellas
imagenes y consigue asi un bordado de enhebrada esencia. excelente.
saludos de luzyabsenta
 
Luces que se quieren abiertas en esos desvelos destilados en desgarro donde los
dias quieren colmarse de una ilusion maxima. el poema se adorna de bellas
imagenes y consigue asi un bordado de enhebrada esencia. excelente.
saludos de luzyabsenta
Mi estimado amigo, un honor contar con tu apoyo. Te agradezco mucho tu inteligente y amable comentario. Espero que estés bien y que el nuevo año traiga sólo cosas buenas para ti y los tuyos. Un abrazo.
 
Mis híbridas especies zozobraban en los miedos,

en las aguas que no te reflejaban.

Los pozos de la ausencia, los húmedos vacíos, sin tu nombre,

desataban el filo de su voz rotunda.

Los puntos de fuga, los índices de ajenas perspectivas al imán inédito del labio,

apuntaban a ciudades en el frío,

a sus calles zurcidas entre sombras resignadas

a la inanición de las distancias infinitas,

codo a codo.


Pero todos los sucesos que engendra tu mirada,

accionan los sueños del opiómano, los colores que el futuro

aún no adivinaba en las semillas.

Y de los mundos imposibles, los moldes de nosotros

traducen los intrínsecos detalles de este hogar,

regazo de la madre donde somos.


Sin habernos conocido, sin habernos pronunciado,

como un silencio voyerista,

tú, lista para un abrazo a mi medida y yo llenando mis abismos de tu nombre,

conmemorábamos el sabor de las frutas conocidas

y de aquel café con galletas por la tarde…,

déjà vu de los cuerpos necesarios, para siempre de las palabras comestibles.


En el territorio de mis ojos, tus designios van dando color a las cosechas,

mientras siembro verbos en los tuyos,

y hago reír tus dudas de las dudas de costumbre.



Y el baño fresco cuando dices “te esperaba”, reinicia en los relojes

después de la jornada, el sueño común de no morir después de muertos.


Y nos creemos renaciendo de diluvios,

como olivos en mundos que aún no nos sabían.


Entonces, el espacio sideral se compone de todas las luces apagadas,

mientras tu voz suave propulsando nuestras naves,

devela los insectos de la luz y sus guaridas;

y las geodésicas de nuestros dedos en el barro,

apuntando a Ararats todos los días,

ensayan cada día, exactamente pronunciarnos.
Es un poema precioso, Monje. ¡Leerte es un gran disfrute! Me llevo tu poema a La Tertulia.
Un gusto pasar. Abrazos enormes. Azalea.
 
Mis híbridas especies zozobraban en los miedos,

en las aguas que no te reflejaban.

Los pozos de la ausencia, los húmedos vacíos, sin tu nombre,

desataban el filo de su voz rotunda.

Los puntos de fuga, los índices de ajenas perspectivas al imán inédito del labio,

apuntaban a ciudades en el frío,

a sus calles zurcidas entre sombras resignadas

a la inanición de las distancias infinitas,

codo a codo.


Pero todos los sucesos que engendra tu mirada,

accionan los sueños del opiómano, los colores que el futuro

aún no adivinaba en las semillas.

Y de los mundos imposibles, los moldes de nosotros

traducen los intrínsecos detalles de este hogar,

regazo de la madre donde somos.


Sin habernos conocido, sin habernos pronunciado,

como un silencio voyerista,

tú, lista para un abrazo a mi medida y yo llenando mis abismos de tu nombre,

conmemorábamos el sabor de las frutas conocidas

y de aquel café con galletas por la tarde…,

déjà vu de los cuerpos necesarios, para siempre de las palabras comestibles.


En el territorio de mis ojos, tus designios van dando color a las cosechas,

mientras siembro verbos en los tuyos,

y hago reír tus dudas de las dudas de costumbre.



Y el baño fresco cuando dices “te esperaba”, reinicia en los relojes

después de la jornada, el sueño común de no morir después de muertos.


Y nos creemos renaciendo de diluvios,

como olivos en mundos que aún no nos sabían.


Entonces, el espacio sideral se compone de todas las luces apagadas,

mientras tu voz suave propulsando nuestras naves,

devela los insectos de la luz y sus guaridas;

y las geodésicas de nuestros dedos en el barro,

apuntando a Ararats todos los días,

ensayan cada día, exactamente pronunciarnos.
ME gusto mucho la originalidad de Tu poema, aunque creo que es más una prosa poética, muy bien creada, grato leerte
 
ME gusto mucho la originalidad de Tu poema, aunque creo que es más una prosa poética, muy bien creada, grato leerte
Agradezco mucho tu visita y tu amable comentario. Un lujo contar con tu apoyo, estimada amiga. Respecto a lo de prosa, desde mi perspectiva existe la prosa poética, en la cual los elementos metonímicos son más abundantes que los metafóricos. También creo que existe la poesía en prosa, que es poesía sin la pausa versal, pues surge de una revalorización total del mensaje por el principio de semejanza. En mi caso hago uso de dicha pausa y aplico una revalorización del mensaje, por lo que solamente es un poema. Al respecto acabo de dejar un mensaje en el salón de poetas y en la tertulia con el título: "¿Qué es poesía? Respuesta de los lingüistas modernos".
Un abrazo sincero y agradecido.
 
tú, lista para un abrazo a mi medida y yo llenando mis abismos de tu nombre,

conmemorábamos el sabor de las frutas conocidas

y de aquel café con galletas por la tarde

Tus letras intercalan elevadas metáforas con la simpleza amorosa de las imágenes cotidianas que son aquellas más cercanas al corazón.
Es muy agradable tener este tiempo para leerte, ya que tus temas elaborados requieren relectura.
Admirable.
Un abrazo.
 
Mis híbridas especies zozobraban en los miedos,

en las aguas que no te reflejaban.

Los pozos de la ausencia, los húmedos vacíos, sin tu nombre,

desataban el filo de su voz rotunda.

Los puntos de fuga, los índices de ajenas perspectivas al imán inédito del labio,

apuntaban a ciudades en el frío,

a sus calles zurcidas entre sombras resignadas

a la inanición de las distancias infinitas,

codo a codo.


Pero todos los sucesos que engendra tu mirada,

accionan los sueños del opiómano, los colores que el futuro

aún no adivinaba en las semillas.

Y de los mundos imposibles, los moldes de nosotros

traducen los intrínsecos detalles de este hogar,

regazo de la madre donde somos.


Sin habernos conocido, sin habernos pronunciado,

como un silencio voyerista,

tú, lista para un abrazo a mi medida y yo llenando mis abismos de tu nombre,

conmemorábamos el sabor de las frutas conocidas

y de aquel café con galletas por la tarde…,

déjà vu de los cuerpos necesarios, para siempre de las palabras comestibles.


En el territorio de mis ojos, tus designios van dando color a las cosechas,

mientras siembro verbos en los tuyos,

y hago reír tus dudas de las dudas de costumbre.



Y el baño fresco cuando dices “te esperaba”, reinicia en los relojes

después de la jornada, el sueño común de no morir después de muertos.


Y nos creemos renaciendo de diluvios,

como olivos en mundos que aún no nos sabían.


Entonces, el espacio sideral se compone de todas las luces apagadas,

mientras tu voz suave propulsando nuestras naves,

devela los insectos de la luz y sus guaridas;

y las geodésicas de nuestros dedos en el barro,

apuntando a Ararats todos los días,

ensayan cada día, exactamente pronunciarnos.
Un deleite pasar por tus letras. Me encantó.
Abrazo fraternal.
 
Mis híbridas especies zozobraban en los miedos,

en las aguas que no te reflejaban.

Los pozos de la ausencia, los húmedos vacíos, sin tu nombre,

desataban el filo de su voz rotunda.

Los puntos de fuga, los índices de ajenas perspectivas al imán inédito del labio,

apuntaban a ciudades en el frío,

a sus calles zurcidas entre sombras resignadas

a la inanición de las distancias infinitas,

codo a codo.


Pero todos los sucesos que engendra tu mirada,

accionan los sueños del opiómano, los colores que el futuro

aún no adivinaba en las semillas.

Y de los mundos imposibles, los moldes de nosotros

traducen los intrínsecos detalles de este hogar,

regazo de la madre donde somos.


Sin habernos conocido, sin habernos pronunciado,

como un silencio voyerista,

tú, lista para un abrazo a mi medida y yo llenando mis abismos de tu nombre,

conmemorábamos el sabor de las frutas conocidas

y de aquel café con galletas por la tarde…,

déjà vu de los cuerpos necesarios, para siempre de las palabras comestibles.


En el territorio de mis ojos, tus designios van dando color a las cosechas,

mientras siembro verbos en los tuyos,

y hago reír tus dudas de las dudas de costumbre.



Y el baño fresco cuando dices “te esperaba”, reinicia en los relojes

después de la jornada, el sueño común de no morir después de muertos.


Y nos creemos renaciendo de diluvios,

como olivos en mundos que aún no nos sabían.


Entonces, el espacio sideral se compone de todas las luces apagadas,

mientras tu voz suave propulsando nuestras naves,

devela los insectos de la luz y sus guaridas;

y las geodésicas de nuestros dedos en el barro,

apuntando a Ararats todos los días,

ensayan cada día, exactamente pronunciarnos.

Excelente, verdaderamente sustancioso y rotundo poema. Un placer leer tu arte amigo Monje Mont, enhorabuena. Un abrazo.
 
Mis híbridas especies zozobraban en los miedos,

en las aguas que no te reflejaban.

Los pozos de la ausencia, los húmedos vacíos, sin tu nombre,

desataban el filo de su voz rotunda.

Los puntos de fuga, los índices de ajenas perspectivas al imán inédito del labio,

apuntaban a ciudades en el frío,

a sus calles zurcidas entre sombras resignadas

a la inanición de las distancias infinitas,

codo a codo.


Pero todos los sucesos que engendra tu mirada,

accionan los sueños del opiómano, los colores que el futuro

aún no adivinaba en las semillas.

Y de los mundos imposibles, los moldes de nosotros

traducen los intrínsecos detalles de este hogar,

regazo de la madre donde somos.


Sin habernos conocido, sin habernos pronunciado,

como un silencio voyerista,

tú, lista para un abrazo a mi medida y yo llenando mis abismos de tu nombre,

conmemorábamos el sabor de las frutas conocidas

y de aquel café con galletas por la tarde…,

déjà vu de los cuerpos necesarios, para siempre de las palabras comestibles.


En el territorio de mis ojos, tus designios van dando color a las cosechas,

mientras siembro verbos en los tuyos,

y hago reír tus dudas de las dudas de costumbre.



Y el baño fresco cuando dices “te esperaba”, reinicia en los relojes

después de la jornada, el sueño común de no morir después de muertos.


Y nos creemos renaciendo de diluvios,

como olivos en mundos que aún no nos sabían.


Entonces, el espacio sideral se compone de todas las luces apagadas,

mientras tu voz suave propulsando nuestras naves,

devela los insectos de la luz y sus guaridas;

y las geodésicas de nuestros dedos en el barro,

apuntando a Ararats todos los días,

ensayan cada día, exactamente pronunciarnos.
Con imágenes casi surrealistas y metáforas particulares sus versos nos van llevando camino a ese paroxismo que siente el ávido lector por llegar al desenlace de este maravilloso y romántico poema. Felicitaciones y aplausos de pie para está magistral poesía, Monje Mont, saludos Daniel
 
Tus letras intercalan elevadas metáforas con la simpleza amorosa de las imágenes cotidianas que son aquellas más cercanas al corazón.
Es muy agradable tener este tiempo para leerte, ya que tus temas elaborados requieren relectura.
Admirable.
Un abrazo.
Siempre agradezco tus profundos comentarios que enriquecen mis poemas. Gracias por tu apoyo estimada poeta. Que estés bien. Un abrazo.
 
Monje un poema que me encantó desde la primera letra, es muy hermosa la manera como
nos vas describiendo ese encuentro, esa vivencia, hasta llevarnos a la materialización final
de esos mapas amorosos que vas creando. Yo soy una gran fan tuya, me encanta tu forma
de interpretar los sentimientos y dejarlos estampados en tus versos. Gracias por ello.
Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
 

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