Quiebres

Rosmery Pinilla Acosta

Moder.Surreal, Melanc. Imágen
Miembro del equipo
Moderadores
"Todo hombre debe aprender a chapotear en el barro de lo cotidiano."
Gustavo Cavicchia
Quiebres

La vida de a poco te traga.

La costumbre de los días que se clava en la
apariencia de los relojes se quiebra en el reflejo
que en su concavidad permuta la nada.
Es allí, justo allí en la balanza muda,
en la banalidad del vacío que te preguntas:
¿Qué haces aquí?
¿Dónde está la montaña inacabable del
ser que se retuerce desde su centro mismo?
Y me permito quebrarme de hastío,
mientras,
la sensación atemporal arde en un llanto
que no se detiene en la cortina de los ojos,
más bien se agazapa al aire,
a la gran duda,
al pienso luego o existo o al revés
¡ya no sé cómo es la sentencia!
Te condensa como la pisada
de un elefante
al paroxismo, a la apnea que te rompe
los latidos al borde de la cama.
¡Ay la vida, carajo que arde la vida!
 
"Todo hombre debe aprender a chapotear en el barro de lo 4cotidiano."
Gustavo Cavicchia
Quiebres

La vida de a poco te traga.

La costumbre de los días que se clava en la
apariencia de los relojes se quiebra en el reflejo
que en su concavidad permuta la nada.
Es allí, justo allí en la balanza muda,
en la banalidad del vacío que te preguntas:
¿Qué haces aquí?
¿Dónde está la montaña inacabable del
ser que se retuerce desde su centro mismo?
Y me permito quebrarme de hastío,
mientras,
la sensación atemporal arde en un llanto
que no se detiene en la cortina de los ojos,
más bien se agazapa al aire,
a la gran duda,
al pienso luego o existo o al revés
¡ya no sé cómo es la sentencia!
Te condensa como la pisada
de un elefante
al paroxismo, a la apnea que te rompe
los latidos al borde de la cama.
¡Ay la vida, carajo que arde la vida!
Creo que hacemos lss paces con la vida cuando al fin le hallamos un propósito. Un beso, Rosmery.
 
Gus te dije que tenía algo en el horno, el poema Salvavidas del compañero @Ortunyo y tu comentario le dieron el ingrediente que le faltaba.
Les doy las gracias a ambos por mostrarme un poco más de la vida.
Les admiro-
A vos linda por todo. Es un poema con mucha fuerza. Nacer y parir deben de doler por igual, los dos son necesarios para la vida, los dos inevitables, y sí, la vida arde, que hermosa metáfora.;)
 
"Todo hombre debe aprender a chapotear en el barro de lo cotidiano."
Gustavo Cavicchia
Quiebres

La vida de a poco te traga.

La costumbre de los días que se clava en la
apariencia de los relojes se quiebra en el reflejo
que en su concavidad permuta la nada.
Es allí, justo allí en la balanza muda,
en la banalidad del vacío que te preguntas:
¿Qué haces aquí?
¿Dónde está la montaña inacabable del
ser que se retuerce desde su centro mismo?
Y me permito quebrarme de hastío,
mientras,
la sensación atemporal arde en un llanto
que no se detiene en la cortina de los ojos,
más bien se agazapa al aire,
a la gran duda,
al pienso luego o existo o al revés
¡ya no sé cómo es la sentencia!
Te condensa como la pisada
de un elefante
al paroxismo, a la apnea que te rompe
los latidos al borde de la cama.
¡Ay la vida, carajo que arde la vida!

Intensa siempre mi Querida Amiga y Poeta @Rosmery Pinilla Acosta , tal como dices, la vida debe arder o no sería vida, si quema o si congela, igual se siente, esos quiebres que permiten saberse vivo, sentirse vivo, y vivir... en el plexo solar, en la boca del estómago, en el nudo en la garganta, su geografía, su localización profunda asiéndose fuerte... Muchas Gracias por compartir tu Arte. Siempre es un gusto para mi poder leerte y sentirlo. Te saludo con gran cariño y admiración deseando para ti, un sinfín de hermosos días
 
"Todo hombre debe aprender a chapotear en el barro de lo cotidiano."
Gustavo Cavicchia
Quiebres

La vida de a poco te traga.

La costumbre de los días que se clava en la
apariencia de los relojes se quiebra en el reflejo
que en su concavidad permuta la nada.
Es allí, justo allí en la balanza muda,
en la banalidad del vacío que te preguntas:
¿Qué haces aquí?
¿Dónde está la montaña inacabable del
ser que se retuerce desde su centro mismo?
Y me permito quebrarme de hastío,
mientras,
la sensación atemporal arde en un llanto
que no se detiene en la cortina de los ojos,
más bien se agazapa al aire,
a la gran duda,
al pienso luego o existo o al revés
¡ya no sé cómo es la sentencia!
Te condensa como la pisada
de un elefante
al paroxismo, a la apnea que te rompe
los latidos al borde de la cama.
¡Ay la vida, carajo que arde la vida!
Gran poema.
Felicitaciones
No se de donde vamos a sacar tantos "salvavidas".
Un abrazo fuerte
 
Te estuve escribiendo bastante sobre este poema, pero lo borré: muy largo y trágico el mensaje. Y tus buenos versos no merecen eso.

Sí, hay que chapotear bien duro, a veces de manera muy poco grata. Pero de vez en cuando, solo de vez en cuando, la vida le coloca a uno cerca un buen durazno (sea manzana, fresa, ciruela, naranja... la fruta que más te guste). Aprender a no dejarlo pasar y a tomarse el tiempo para disfrutarlo, es todo un camino. Te confieso que yo he perdido unos cuantos.

Un abrazo desde esta vecindad que tanto se empeñan los políticos en echarnos a perder, bella.
 
"Todo hombre debe aprender a chapotear en el barro de lo cotidiano."
Gustavo Cavicchia
Quiebres

La vida de a poco te traga.

La costumbre de los días que se clava en la
apariencia de los relojes se quiebra en el reflejo
que en su concavidad permuta la nada.
Es allí, justo allí en la balanza muda,
en la banalidad del vacío que te preguntas:
¿Qué haces aquí?
¿Dónde está la montaña inacabable del
ser que se retuerce desde su centro mismo?
Y me permito quebrarme de hastío,
mientras,
la sensación atemporal arde en un llanto
que no se detiene en la cortina de los ojos,
más bien se agazapa al aire,
a la gran duda,
al pienso luego o existo o al revés
¡ya no sé cómo es la sentencia!
Te condensa como la pisada
de un elefante
al paroxismo, a la apnea que te rompe
los latidos al borde de la cama.
¡Ay la vida, carajo que arde la vida!
Excelentes, reflexivas y poéticas letras.
Un abrazo.
 
"Todo hombre debe aprender a chapotear en el barro de lo cotidiano."
Gustavo Cavicchia
Quiebres

La vida de a poco te traga.

La costumbre de los días que se clava en la
apariencia de los relojes se quiebra en el reflejo
que en su concavidad permuta la nada.
Es allí, justo allí en la balanza muda,
en la banalidad del vacío que te preguntas:
¿Qué haces aquí?
¿Dónde está la montaña inacabable del
ser que se retuerce desde su centro mismo?
Y me permito quebrarme de hastío,
mientras,
la sensación atemporal arde en un llanto
que no se detiene en la cortina de los ojos,
más bien se agazapa al aire,
a la gran duda,
al pienso luego o existo o al revés
¡ya no sé cómo es la sentencia!
Te condensa como la pisada
de un elefante
al paroxismo, a la apnea que te rompe
los latidos al borde de la cama.
¡Ay la vida, carajo que arde la vida!
Es muy tragona esta vida, en cuanto que te descuidas ya te está digeriendo y llevándote por los caminos más enrevesados sin que te valga ningún mapa que te oriente.
Gracias por tu poema, mis felicitaciones y abrazos cariñosos.
 
"Todo hombre debe aprender a chapotear en el barro de lo cotidiano."
Gustavo Cavicchia
Quiebres

La vida de a poco te traga.

La costumbre de los días que se clava en la
apariencia de los relojes se quiebra en el reflejo
que en su concavidad permuta la nada.
Es allí, justo allí en la balanza muda,
en la banalidad del vacío que te preguntas:
¿Qué haces aquí?
¿Dónde está la montaña inacabable del
ser que se retuerce desde su centro mismo?
Y me permito quebrarme de hastío,
mientras,
la sensación atemporal arde en un llanto
que no se detiene en la cortina de los ojos,
más bien se agazapa al aire,
a la gran duda,
al pienso luego o existo o al revés
¡ya no sé cómo es la sentencia!
Te condensa como la pisada
de un elefante
al paroxismo, a la apnea que te rompe
los latidos al borde de la cama.
¡Ay la vida, carajo que arde la vida!

Excelentes reflexiones, querida amiga Rosmery, una sustanciosa y enriquecedora lectura.. . todo un placer leer tu obra. Un abrazo, y mis mejores deseos.
 
"Todo hombre debe aprender a chapotear en el barro de lo cotidiano."
Gustavo Cavicchia
Quiebres

La vida de a poco te traga.

La costumbre de los días que se clava en la
apariencia de los relojes se quiebra en el reflejo
que en su concavidad permuta la nada.
Es allí, justo allí en la balanza muda,
en la banalidad del vacío que te preguntas:
¿Qué haces aquí?
¿Dónde está la montaña inacabable del
ser que se retuerce desde su centro mismo?
Y me permito quebrarme de hastío,
mientras,
la sensación atemporal arde en un llanto
que no se detiene en la cortina de los ojos,
más bien se agazapa al aire,
a la gran duda,
al pienso luego o existo o al revés
¡ya no sé cómo es la sentencia!
Te condensa como la pisada
de un elefante
al paroxismo, a la apnea que te rompe
los latidos al borde de la cama.
¡Ay la vida, carajo que arde la vida!
Con agudos clavos existencialistas has armado esta proeza, mi querida Ros. La receta de sus elementos causales (el devenir, el tiempo, la duda, el hastío) junto con su articulación formal se resuelve en un discurso trascendental sobre lo encabronadamente difícil que es dotar de trascendencia misma al estado-ser en estas parcelas de la posmodernidad.

Ciertamente no puedo ser parcial en mis pobres juicios, pero de haberlo leído con otra rúbrica diría lo mismo: es magnífico. Te agradezco que lo compartieras y que no demoraras demasiado en la entrega. Abrazos fraternales a granel.
 
"La vida arde" en cada una de sus magníficas metáforas, en la dualidad de sus versos y en la alta calidad lírica de está inmensa poesía. Vaya un aplauso y saludo para usted.
 
Intensa siempre mi Querida Amiga y Poeta @Rosmery Pinilla Acosta , tal como dices, la vida debe arder o no sería vida, si quema o si congela, igual se siente, esos quiebres que permiten saberse vivo, sentirse vivo, y vivir... en el plexo solar, en la boca del estómago, en el nudo en la garganta, su geografía, su localización profunda asiéndose fuerte... Muchas Gracias por compartir tu Arte. Siempre es un gusto para mi poder leerte y sentirlo. Te saludo con gran cariño y admiración deseando para ti, un sinfín de hermosos días
En ese ardor es donde encontramos el picante de vivirla.
Mil gracias por la calidez de tu compañía estimada Grace. Recibe un abrazo con mi cariño en él.
 
La vida duele, cala y hasta cansa, cuanta verdad nos compartes AMADA poeta,
tienes una manera tan hermosa de decir las cosas que por más canija que sea la vida
vale la pena vivirla, para ver que aventura no va a llevar la próxima vez.

Besos, besos, besos de colores en la distancia mi querida amgia, se te quiere.
 
"Todo hombre debe aprender a chapotear en el barro de lo cotidiano."
Gustavo Cavicchia
Quiebres

La vida de a poco te traga.

La costumbre de los días que se clava en la
apariencia de los relojes se quiebra en el reflejo
que en su concavidad permuta la nada.
Es allí, justo allí en la balanza muda,
en la banalidad del vacío que te preguntas:
¿Qué haces aquí?
¿Dónde está la montaña inacabable del
ser que se retuerce desde su centro mismo?
Y me permito quebrarme de hastío,
mientras,
la sensación atemporal arde en un llanto
que no se detiene en la cortina de los ojos,
más bien se agazapa al aire,
a la gran duda,
al pienso luego o existo o al revés
¡ya no sé cómo es la sentencia!
Te condensa como la pisada
de un elefante
al paroxismo, a la apnea que te rompe
los latidos al borde de la cama.
¡Ay la vida, carajo que arde la vida!
Intensidad y profundidad en tu reflexivas letras, la vida tal cual es en su cruda realidad, y sí, la vida arde. Me ha encantado leerte estimada Rosmery, va un abrazo y mi afecto..
 
Te estuve escribiendo bastante sobre este poema, pero lo borré: muy largo y trágico el mensaje. Y tus buenos versos no merecen eso.

Sí, hay que chapotear bien duro, a veces de manera muy poco grata. Pero de vez en cuando, solo de vez en cuando, la vida le coloca a uno cerca un buen durazno (sea manzana, fresa, ciruela, naranja... la fruta que más te guste). Aprender a no dejarlo pasar y a tomarse el tiempo para disfrutarlo, es todo un camino. Te confieso que yo he perdido unos cuantos.

Un abrazo desde esta vecindad que tanto se empeñan los políticos en echarnos a perder, bella.

Sabes @César Guevar me hubiese encantado leer el compendio que tenías sólo para saciar un poco la sed de esto de vivir, pero me doy por bien servida el hecho que te hayas tomado el tiempo de leer y comentar; y sí, bien lo dices hay tiempos de tiempos, pero para mi una buena manzana estaría bien, jajaja.
Gracias por todo, un abrazo vecino mío.
 
¡Ay la vida, carajo que arde la vida!
Así es Rosmery, la vida arde y nos consume. Mas, mientras nos vamos convirtiendo en las cenizas que seremos, dejamos gloriosas muestras de nuestro paso por la existencia. Preciosos y reflexivos versos. Un fuerte abrazo.
 
Es muy tragona esta vida, en cuanto que te descuidas ya te está digeriendo y llevándote por los caminos más enrevesados sin que te valga ningún mapa que te oriente.
Gracias por tu poema, mis felicitaciones y abrazos cariñosos.

La muy condenada ni brújula presta bien lo has dicho.
Gracias por el tiempo José María. Va un abrazo de vuelta.
 
"Todo hombre debe aprender a chapotear en el barro de lo cotidiano."
Gustavo Cavicchia
Quiebres

La vida de a poco te traga.

La costumbre de los días que se clava en la
apariencia de los relojes se quiebra en el reflejo
que en su concavidad permuta la nada.
Es allí, justo allí en la balanza muda,
en la banalidad del vacío que te preguntas:
¿Qué haces aquí?
¿Dónde está la montaña inacabable del
ser que se retuerce desde su centro mismo?
Y me permito quebrarme de hastío,
mientras,
la sensación atemporal arde en un llanto
que no se detiene en la cortina de los ojos,
más bien se agazapa al aire,
a la gran duda,
al pienso luego o existo o al revés
¡ya no sé cómo es la sentencia!
Te condensa como la pisada
de un elefante
al paroxismo, a la apnea que te rompe
los latidos al borde de la cama.
¡Ay la vida, carajo que arde la vida!
Muy buenos versos Rosmery, leyéndolos he tenido la percepción de que equivocadamente pensamos que como la vida es un transcurrir de días con sus respectivos relojes, costumbres y obligaciones, creemos ingenuamente que esa regularidad nos va a durar siempre. Y como bien dices la vida se quiebra y arde.
Encantada de leerte, saludos hasta tu espacio
 
Como un lienzo has ido pintado suavemente y describiendo los sinsabores de los colores y dobleces de la vida, Me sabe de borderline y esa impotencia que se hace el cenetro de un universo propio y del que cada giro del reloj sigue esa via lactea fatal. No se porque me gusta tanto este tipo de poesia . Saludos Rosemary
 

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