"Todo hombre debe aprender a chapotear en el barro de lo cotidiano."
Gustavo Cavicchia
QuiebresGustavo Cavicchia
La vida de a poco te traga.
La costumbre de los días que se clava en la
apariencia de los relojes se quiebra en el reflejo
que en su concavidad permuta la nada.
Es allí, justo allí en la balanza muda,
en la banalidad del vacío que te preguntas:
¿Qué haces aquí?
¿Dónde está la montaña inacabable del
ser que se retuerce desde su centro mismo?
Y me permito quebrarme de hastío,
mientras,
la sensación atemporal arde en un llanto
que no se detiene en la cortina de los ojos,
más bien se agazapa al aire,
a la gran duda,
al pienso luego o existo o al revés
¡ya no sé cómo es la sentencia!
Te condensa como la pisada
de un elefante
al paroxismo, a la apnea que te rompe
los latidos al borde de la cama.
¡Ay la vida, carajo que arde la vida!