Gatos jugando sobre la alfombra

Luis Libra

Atención: poeta en obras
´
Juegan dos gatos sobre la alfombra,
ya ajenos
a la ausencia de su otro hermano
(Blanquito, el más cariñoso, nació con la noche
acariciando a pisotones su pequeña vida)

El sol artrósico de octubre
amenaza con explotar las ventanas
y la puerta entreabierta.

El plasma con netflix sobre el mueble de cristal
me cuenta las novedades destacadas de mi mundo en HI-FI
& on line.

Factores combinados del momento me traen a la memoria a aquella chica,
a aquella atractiva y dulce chica amante de los gatos,

porque para ser sinceros hubo más de una chica amante de los gatos.

Y es que en el mundo han existido tantas chicas
amantes de los gatos y tantos Luises
como para, poniéndolos tumbados y cogidos
entre ellos de los tobillos, hacer un puente hasta la luna;
tantas chicas (amantes de los gatos) y tantos Luises
como pepitas de oro en cualquier río virgen
antes de la Conquista del Far West,
y más que bisontes abatidos en dicha época por mera diversión,
por colonos de bajo coeficiente sensible e intelectual
(la gran mayoría)

Y no es por nada, pero que se jodan los colonos.

Ellos no están ahora aquí, en este instante,
disfrutando de una cerveza fría como las noches boreales de Noruega,
viendo a dos gatitos supervivientes
peleándose de broma sobre mi alfombra
y frente a una tele cojonuda
al alcance del 29% de habitantes de este planeta.

Tampoco follaron con ninguna chica amante de los gatos
entre burbujas y profiteroles, mientras sonaban los Queen
en la minicadena de aquel chalecito sin sombras
ni crudas aritméticas en futuro de la sierra.
Y por supuesto jamás imaginaron que poco más de un siglo después
los asesinos en serie de bisontes americanos se enfrentarían
a multas de miles de dólares, incluso a penas de cárcel.

Lo dicho: el sol sigue empujando la puerta,
los gatos se cansaron de la alfombra,
hace mil años que no sé nada de aquella chica,
y -por dar un final algo lírico a este extraño poema-
una masa nunca vista de nubes negras
asoma hoy como el mismísimo infierno,
como una estampida de mil bisontes fantasma

acercándose por el maldito horizonte.

_______
 
Última edición:
Cómo me gusta este poema, querido Luis. Cuántas veces hemos caído en la misma trampa y cuánto seguimos echándolas de menos. Un abrazo. Luis


Entre que hay trampas más dulces que otras, y que los humanos somos un poco masocas por naturaleza... . Muchas gracias, Luis, me alegra que te gustara este poema. Un abrazo.
 
Los bisnietos de los colonos se rajan de
Kabul, y los bisontes están en Yellostone...
o como se llame.
Pero los gatos, la chica que los amaba, los tienes
tú al alcance de la mano.
Muy bueno,
Abrazos Luis.
 
Bueno, bueno, para un Matusalén que sigue disfrutando con chicas amantes de los gatos...

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Juegan dos gatos sobre la alfombra,
evidentemente ajenos
a la ausencia de su otro hermano
(Blanquito, el más cariñoso, nació con la noche
acariciando a pisotones su pequeña vida)

El sol intruso, pero poderoso, de octubre
amenaza con explotar las ventanas
y la puerta entreabierta.

El plasma -con netflix- sobre el mueble de cristal
me cuenta las novedades destacadas de mi mundo en HI-FI
& on line.

Factores combinados del momento me traen a la memoria a aquella chica
(a aquella atractiva y dulce chica amante de los gatos),

porque para ser sinceros hubo más de una chica amante de los gatos.

Y es que en el mundo han existido tantas chicas (amantes de los gatos)
y tantos Luises como para, poniéndolos tumbados y cogidos
entre ellos de los tobillos, hacer un puente hasta la luna;
tantas chicas (amantes de los gatos) y tantos Luises como pepitas de oro
en cualquier río virgen
antes de la Conquista del Far West,
y más que bisontes abatidos en dicha época por mera diversión,
por colonos de bajo coeficiente sensible e intelectual
(la inmensa mayoría)

Y no es por nada, pero que se jodan los colonos.

Ellos no están ahora aquí, en este instante,
disfrutando de una cerveza fría como las noches boreales de Noruega,
viendo a dos gatitos supervivientes
peleándose de broma sobre mi alfombra
y frente a una tele cojonuda
al alcance del 29% de habitantes de este planeta.

Tampoco follaron con ninguna chica amante de los gatos
entre burbujas y profiteroles, mientras sonaban los Queen
en la minicadena de aquel chalecito sin sombras
ni crudas aritméticas en futuro de la sierra.
Y por supuesto ni de lejos imaginaron que poco más de un siglo después
los furtivos asesinos de bisontes americanos se enfrentarían
a multas de miles de dólares y a penas de cárcel
(aunque en realidad eso casi solo ocurre en USA,
pues la mayor parte del mundo
no ha cambiado demasiado)

Lo dicho: el sol sigue empujando la puerta,
los gatos se cansaron de la alfombra,
hace mil años que no sé nada de aquella chica,
y (por dar un final lírico a este extraño poema)
una masa nunca vista de nubes negras
asoma hoy
como el mismísimo infierno,
como una estampida de mil bisontes fantasma

acercándose
por el maldito horizonte.

________
Cachis, siempre llega algo o alguien que lo j...
Pero, vamos, me llevaste de tal forma, que viví la escena.
Felicidades.
Gracias, Luis.
 
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Juegan dos gatos sobre la alfombra,
evidentemente ajenos
a la ausencia de su otro hermano
(Blanquito, el más cariñoso, nació con la noche
acariciando a pisotones su pequeña vida)

El sol intruso, pero poderoso, de octubre
amenaza con explotar las ventanas
y la puerta entreabierta.

El plasma -con netflix- sobre el mueble de cristal
me cuenta las novedades destacadas de mi mundo en HI-FI
& on line.

Factores combinados del momento me traen a la memoria a aquella chica
(a aquella atractiva y dulce chica amante de los gatos),

porque para ser sinceros hubo más de una chica amante de los gatos.

Y es que en el mundo han existido tantas chicas (amantes de los gatos)
y tantos Luises como para, poniéndolos tumbados y cogidos
entre ellos de los tobillos, hacer un puente hasta la luna;
tantas chicas (amantes de los gatos) y tantos Luises como pepitas de oro
en cualquier río virgen
antes de la Conquista del Far West,
y más que bisontes abatidos en dicha época por mera diversión,
por colonos de bajo coeficiente sensible e intelectual
(la inmensa mayoría)

Y no es por nada, pero que se jodan los colonos.

Ellos no están ahora aquí, en este instante,
disfrutando de una cerveza fría como las noches boreales de Noruega,
viendo a dos gatitos supervivientes
peleándose de broma sobre mi alfombra
y frente a una tele cojonuda
al alcance del 29% de habitantes de este planeta.

Tampoco follaron con ninguna chica amante de los gatos
entre burbujas y profiteroles, mientras sonaban los Queen
en la minicadena de aquel chalecito sin sombras
ni crudas aritméticas en futuro de la sierra.
Y por supuesto ni de lejos imaginaron que poco más de un siglo después
los furtivos asesinos de bisontes americanos se enfrentarían
a multas de miles de dólares y a penas de cárcel
(aunque en realidad eso casi solo ocurre en USA,
pues la mayor parte del mundo
no ha cambiado demasiado)

Lo dicho: el sol sigue empujando la puerta,
los gatos se cansaron de la alfombra,
hace mil años que no sé nada de aquella chica,
y (por dar un final lírico a este extraño poema)
una masa nunca vista de nubes negras
asoma hoy
como el mismísimo infierno,
como una estampida de mil bisontes fantasma

acercándose
por el maldito horizonte.

________

Aún yo soy de los que creen que se puede manejar el subconsciente y que si tenemos la felicidad “entre comillas felicidad” por qué hay desaprovecharla … aunque efímera o no la felicidad “siempre se trata de un ratito” aunque esos 2 gatitos ya se aburran y busquen otro costal para romper

Estupendo este poema que te sacas de la galera; amigo, de eso no hay la menor duda.


Abrazo grande.
 
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Juegan dos gatos sobre la alfombra,
evidentemente ajenos
a la ausencia de su otro hermano
(Blanquito, el más cariñoso, nació con la noche
acariciando a pisotones su pequeña vida)

El sol intruso, pero poderoso, de octubre
amenaza con explotar las ventanas
y la puerta entreabierta.

El plasma -con netflix- sobre el mueble de cristal
me cuenta las novedades destacadas de mi mundo en HI-FI
& on line.

Factores combinados del momento me traen a la memoria a aquella chica
(a aquella atractiva y dulce chica amante de los gatos),

porque para ser sinceros hubo más de una chica amante de los gatos.

Y es que en el mundo han existido tantas chicas (amantes de los gatos)
y tantos Luises como para, poniéndolos tumbados y cogidos
entre ellos de los tobillos, hacer un puente hasta la luna;
tantas chicas (amantes de los gatos) y tantos Luises como pepitas de oro
en cualquier río virgen
antes de la Conquista del Far West,
y más que bisontes abatidos en dicha época por mera diversión,
por colonos de bajo coeficiente sensible e intelectual
(la inmensa mayoría)

Y no es por nada, pero que se jodan los colonos.

Ellos no están ahora aquí, en este instante,
disfrutando de una cerveza fría como las noches boreales de Noruega,
viendo a dos gatitos supervivientes
peleándose de broma sobre mi alfombra
y frente a una tele cojonuda
al alcance del 29% de habitantes de este planeta.

Tampoco follaron con ninguna chica amante de los gatos
entre burbujas y profiteroles, mientras sonaban los Queen
en la minicadena de aquel chalecito sin sombras
ni crudas aritméticas en futuro de la sierra.
Y por supuesto ni de lejos imaginaron que poco más de un siglo después
los furtivos asesinos de bisontes americanos se enfrentarían
a multas de miles de dólares y a penas de cárcel
(aunque en realidad eso casi solo ocurre en USA,
pues la mayor parte del mundo
no ha cambiado demasiado)

Lo dicho: el sol sigue empujando la puerta,
los gatos se cansaron de la alfombra,
hace mil años que no sé nada de aquella chica,
y (por dar un final lírico a este extraño poema)
una masa nunca vista de nubes negras
asoma hoy
como el mismísimo infierno,
como una estampida de mil bisontes fantasma

acercándose
por el maldito horizonte.

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Ah, los gatos, que bueno que a ti te traen placer. Mi hija dice que su mayor cualidad es que "son suavecitos". Tu poema despliega ternura. Un gusto leerte.
 
Cachis, siempre llega algo o alguien que lo j...
Pero, vamos, me llevaste de tal forma, que viví la escena.
Felicidades.
Gracias, Luis.


Sí, Rosa, siempre hay algo o alguien; y eso de "que me quiten lo bailao", como que es un poco consuelo de tontos ... o de infelices :)
Muchas gracias, compi, me alegra que te resultara interesante. Un abrazo grande.
 
Aún yo soy de los que creen que se puede manejar el subconsciente y que si tenemos la felicidad “entre comillas felicidad” por qué hay desaprovecharla … aunque efímera o no la felicidad “siempre se trata de un ratito” aunque esos 2 gatitos ya se aburran y busquen otro costal para romper

Estupendo este poema que te sacas de la galera; amigo, de eso no hay la menor duda.


Abrazo grande.


Enséñame cómo se maneja el subconsciente, que del mío no me fío ni un pelo, jeje. Y bueno, lo malo de la felicidad es que tarde o temprano se toma sus descansos, y es cuando nos damos cuenta de lo que realmente teníamos, ... la señora felicidad es un culo inquieto ;)
Muchas gracias, Danie, me alegra que te gustara este poema. Un abrazo amigo.
 
Gracias por vuestra amable lectura y likes, Isabel, Luna roja y Eratalia. Abrazos.
 
Ah, los gatos, que bueno que a ti te traen placer. Mi hija dice que su mayor cualidad es que "son suavecitos". Tu poema despliega ternura. Un gusto leerte.


Ahora tengo dos gatas, son hermanas y cogidas de la calle, es curioso lo diferentes que son entre ellas, no solo de apariencia.
Gracias por tu visita y comentario, Luciana. Un abrazo.
 
Los gatos son droga. Ya no tengo, pero el síndrome de abstinencia queda. Besis.



Esto lo veo muy loco, ¿ no? Jajaja.


La verdad yo soy más de perros (y grandes), tuve dos y aunque me encantan no quiero más. Ahora tengo dos "loquillas" que molan mucho, son dos terremotos! :)

Y bueno, yo creo que el poema entero es muy loco, jeje

Beso.
 

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