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Crecí entre primaveras de agua clara

El regreso de Alfonsina

Poeta que considera el portal su segunda casa



Crecí entre primaveras de agua clara,
de lluvia en chirimiri, de marinas,
de nortes de leyenda, de una playa
de verdes caracoles y olas limpias.

El faro de la noche, aliento y ráfaga,
cubría la quietud de las orillas,
crecientes con la luna mis pisadas
alzaban "puerto y luz" como consigna:

Bebí de aquel maná de sus entrañas,
de noble pescador, de ancla maciza,
de redes, sardineras, de regatas
que alargan horizontes a la vista.

Velero soy de piélagos de calma
(su rosa de los vientos me acaricia)
y trago de su sal fornida y brava
si impone la galerna sus derivas.

Crecí entre primaveras de agua clara,
mi curso sigue el curso de la ría
y vago en sueño; sueño la mañana
que el mar me acoja eterna como hija.



 
Última edición:


Crecí entre primaveras de agua clara,
de lluvia en chirimiri, de marinas,
de nortes de leyenda, de una playa
de verdes caracoles y olas limpias.

El faro de la noche, aliento y ráfaga,
cubría la quietud de las orillas,
crecientes con la luna mis pisadas
alzaban "puerto y luz" como consigna:

Bebí de aquel maná de sus entrañas,
de noble pescador, de ancla maciza,
de redes, sardineras, de regatas
que alargan horizontes a la vista.

Velero soy de piélagos de calma
(su rosa de los vientos me acaricia)
y trago de su sal fornida y brava
si impone la galerna sus derivas.

Crecí entre primaveras de agua clara,
mi curso sigue el curso de la ría
y vago en sueño; sueño la mañana
que el mar me acoja eterna como su hija.




Me encanta tu estilo tan definido. No hay duda de la autora de estos versos. Imagino a una niña creciendo feliz en esas aguas y la mujer adulta mirando atrás en el tiempo y sabiendo quién es reflejada en el mar.


Me has dado unas ganas enormes de volver a mar, y mi preferido también es el del norte con sus olas, sus sardineras y hasta sus galernas.

Creo que sería mejor eliminar el "su" antes de hija en ese último verso.

Un abrazo, Eva.
Sergio.
 
Última edición:


Crecí entre primaveras de agua clara,
de lluvia en chirimiri, de marinas,
de nortes de leyenda, de una playa
de verdes caracoles y olas limpias.

El faro de la noche, aliento y ráfaga,
cubría la quietud de las orillas,
crecientes con la luna mis pisadas
alzaban "puerto y luz" como consigna:

Bebí de aquel maná de sus entrañas,
de noble pescador, de ancla maciza,
de redes, sardineras, de regatas
que alargan horizontes a la vista.

Velero soy de piélagos de calma
(su rosa de los vientos me acaricia)
y trago de su sal fornida y brava
si impone la galerna sus derivas.

Crecí entre primaveras de agua clara,
mi curso sigue el curso de la ría
y vago en sueño; sueño la mañana
que el mar me acoja eterna como su hija.



Querida Eva, tienes el don de la poesía que transmite tanto, que uno pude sentir la brisa marina, y todo ese paisaje que nos compartes.
Uno no puede mas que agradecer esta lectura que nos lleva hasta tí.
Se lo que se siente, porque el mar también es mi vida, creo que no tengo ninguna foto donde el mar no esté conmigo.
Me gusta mucho tu estilo Eva, y me alegro de que estés aquí.
Un abrazo.
Isabel
 
Última edición:


Crecí entre primaveras de agua clara,
de lluvia en chirimiri, de marinas,
de nortes de leyenda, de una playa
de verdes caracoles y olas limpias.

El faro de la noche, aliento y ráfaga,
cubría la quietud de las orillas,
crecientes con la luna mis pisadas
alzaban "puerto y luz" como consigna:

Bebí de aquel maná de sus entrañas,
de noble pescador, de ancla maciza,
de redes, sardineras, de regatas
que alargan horizontes a la vista.

Velero soy de piélagos de calma
(su rosa de los vientos me acaricia)
y trago de su sal fornida y brava
si impone la galerna sus derivas.

Crecí entre primaveras de agua clara,
mi curso sigue el curso de la ría
y vago en sueño; sueño la mañana
que el mar me acoja eterna como su hija.




Aplaudo tu inspiración, Eva. ¡Preciosos versos!
Saludos.
 


Crecí entre primaveras de agua clara,
de lluvia en chirimiri, de marinas,
de nortes de leyenda, de una playa
de verdes caracoles y olas limpias.

El faro de la noche, aliento y ráfaga,
cubría la quietud de las orillas,
crecientes con la luna mis pisadas
alzaban "puerto y luz" como consigna:

Bebí de aquel maná de sus entrañas,
de noble pescador, de ancla maciza,
de redes, sardineras, de regatas
que alargan horizontes a la vista.

Velero soy de piélagos de calma
(su rosa de los vientos me acaricia)
y trago de su sal fornida y brava
si impone la galerna sus derivas.

Crecí entre primaveras de agua clara,
mi curso sigue el curso de la ría
y vago en sueño; sueño la mañana
que el mar me acoja eterna como su hija.



Un precioso poema marinero, todo un placer de lectura, aún noto en mi piel la brisa del mar. Un abrazo con todo mi afecto.
Miguel
 
Me encantó este romance heroico doble de tus legendarias costas, estimada Eva. Efímero como es en la arena el rastro de nuestro pie, es indeleble en el pie el de la arena.

Acerca del último verso coincido con Sergio, ese innecesario «su» arruina la métrica. Me quedé pensando también en el «eterna», que pudo ser «eterno».

abrazo
Jorge



Crecí entre primaveras de agua clara,
de lluvia en chirimiri, de marinas,
de nortes de leyenda, de una playa
de verdes caracoles y olas limpias.

El faro de la noche, aliento y ráfaga,
cubría la quietud de las orillas,
crecientes con la luna mis pisadas
alzaban "puerto y luz" como consigna:

Bebí de aquel maná de sus entrañas,
de noble pescador, de ancla maciza,
de redes, sardineras, de regatas
que alargan horizontes a la vista.

Velero soy de piélagos de calma
(su rosa de los vientos me acaricia)
y trago de su sal fornida y brava
si impone la galerna sus derivas.

Crecí entre primaveras de agua clara,
mi curso sigue el curso de la ría
y vago en sueño; sueño la mañana
que el mar me acoja eterna como su hija.



 
Un deleite la lectura de este romance en donde la las imágenes poéticas y un léxico de lujo hacen alarde.
Un gusto enorme dejarte mi huellita .
Abrazo.



Crecí entre primaveras de agua clara,
de lluvia en chirimiri, de marinas,
de nortes de leyenda, de una playa
de verdes caracoles y olas limpias.

El faro de la noche, aliento y ráfaga,
cubría la quietud de las orillas,
crecientes con la luna mis pisadas
alzaban "puerto y luz" como consigna:

Bebí de aquel maná de sus entrañas,
de noble pescador, de ancla maciza,
de redes, sardineras, de regatas
que alargan horizontes a la vista.

Velero soy de piélagos de calma
(su rosa de los vientos me acaricia)
y trago de su sal fornida y brava
si impone la galerna sus derivas.

Crecí entre primaveras de agua clara,
mi curso sigue el curso de la ría
y vago en sueño; sueño la mañana
que el mar me acoja eterna como su hija.



 


Crecí entre primaveras de agua clara,
de lluvia en chirimiri, de marinas,
de nortes de leyenda, de una playa
de verdes caracoles y olas limpias.

El faro de la noche, aliento y ráfaga,
cubría la quietud de las orillas,
crecientes con la luna mis pisadas
alzaban "puerto y luz" como consigna:

Bebí de aquel maná de sus entrañas,
de noble pescador, de ancla maciza,
de redes, sardineras, de regatas
que alargan horizontes a la vista.

Velero soy de piélagos de calma
(su rosa de los vientos me acaricia)
y trago de su sal fornida y brava
si impone la galerna sus derivas.

Crecí entre primaveras de agua clara,
mi curso sigue el curso de la ría
y vago en sueño; sueño la mañana
que el mar me acoja eterna como su hija.



Un bello poema, puente de ovocación de tus primeros años, esos que marcan y que jamás se olvidan.
Un bello poema estimada amiga y te felicito.
Un abrazo fraterno poeta
 
Me encanta tu estilo tan definido. No hay duda de la autora de estos versos. Imagino a una niña creciendo feliz en esas aguas y la mujer adulta mirando atrás en el tiempo y sabiendo quién es reflejada en el mar.


Me has dado unas ganas enormes de volver a mar, y mi preferido también es el del norte con sus olas, sus sardineras y hasta sus galernas.

Creo que sería mejor eliminar el "su" antes de hija en ese último verso.

Un abrazo, Eva.
Sergio.
Habrá que volver, Sergio, ahora más que nunca. En cuanto se pueda "carretera y manta". Parar aquí, parar allá, bautizarse en las aguas ;) y asomarse a los acantilados, las vistas son preciosas, te ofrecen un horizonte que se te adhiere a la piel.

Tienes toda la razón con lo del "su", gracias por tu aporte y por contribuir resaltando los fallos que ayudan a mejorar.
Paso a retirarlo.

Un abrazo.
Eva
 
Última edición:
Querida Eva, tienes el don de la poesía que transmite tanto, que uno pude sentir la brisa marina, y todo ese paisaje que nos compartes.
Uno no puede mas que agradecer esta lectura que nos lleva hasta tí.
Se lo que se siente, porque el mar también es mi vida, creo que no tengo ninguna foto donde el mar no esté conmigo.
Me gusta mucho tu estilo Eva, y me alegro de que estés aquí.
Un abrazo.
Isabel
Isabel, muchas gracias por tus palabras.
Nos vamos forjando sin apenas darnos cuenta, y dándonosla también, y uno no tiene más que alegrarse. Vivir desde el presente, que ya es todo un lujo, y dejar que lleguen imágenes o escenas pasadas...Y se obra el milagro:)

P.T: me refería a "encontrarse"

Un abrazo.
Eva
 
Última edición:
Me encantó este romance heroico doble de tus legendarias costas, estimada Eva. Efímero como es en la arena el rastro de nuestro pie, es indeleble en el pie el de la arena.

Acerca del último verso coincido con Sergio, ese innecesario «su» arruina la métrica. Me quedé pensando también en el «eterna», que pudo ser «eterno».

abrazo
Jorge
Estimado Musador, la encantada soy yo con lo bien que lo has plasmado:

Efímero como es en la arena el rastro de nuestro pie, es indeleble en el pie el de la arena.

Gracias como siempre por tus aportaciones y por resaltar los errores, como ves ya he quitado el "su".

Respecto a lo segundo que me comentas mi propósito es el de emplear "eterna" con intención metafórica:
" Mi muerte no será tal. Seré eterna" (el mar de por sí ya queda concebido así).

Un abrazo y gracias de nuevo.

Eva
 
Última edición:
Un bello poema, puente de ovocación de tus primeros años, esos que marcan y que jamás se olvidan.
Un bello poema estimada amiga y te felicito.
Un abrazo fraterno poeta
Así es, Manuel. Mira, la pandemia está siendo especialmente difícil para mí; entonces, cuando las cosas se ponen feas procuro escaparme y vuelvo a sentirme "viva y salva"...Y de ahí, ¡a la carga!

Gracias por tu visita, compañero.

Un abrazo,
Eva
 
Hermosa tu poesía y ese mar que te motiva y te inspira, amo el mar y a pesar
de esta situación que nos limita tanto, a veces puedo acercarme a la costa y
disfruto ese aroma del mar que me renueva las energías. Gracias por este
mágico compartir de tus letras Eva. Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
 


Crecí entre primaveras de agua clara,
de lluvia en chirimiri, de marinas,
de nortes de leyenda, de una playa
de verdes caracoles y olas limpias.

El faro de la noche, aliento y ráfaga,
cubría la quietud de las orillas,
crecientes con la luna mis pisadas
alzaban "puerto y luz" como consigna:

Bebí de aquel maná de sus entrañas,
de noble pescador, de ancla maciza,
de redes, sardineras, de regatas
que alargan horizontes a la vista.

Velero soy de piélagos de calma
(su rosa de los vientos me acaricia)
y trago de su sal fornida y brava
si impone la galerna sus derivas.

Crecí entre primaveras de agua clara,
mi curso sigue el curso de la ría
y vago en sueño; sueño la mañana
que el mar me acoja eterna como hija.



Leerte siempre es un gusto enorme, Eva. Te dejo mis aplausos. Precioso poema. Saludo cordial.
Azalea.
 
Me encanta el norte de nuestro país, aunque para vacaciones prefiero la costa andaluza o Baleares ;). No soy muy de clásica pero este poema me ha parecido muy bello. Mis felicitaciones, Eva. Un abrazo.
Pues no seré yo la que te quite la idea, tampoco haces mala elección;). Muchas gracias, Luis. Un abrazo.
Eva
 
Gracias Eva por este hermoso poema donde las aguas claras y transparentes llegan a ese mar más brillantes si cabe, ese mar eterno que te abrirá un espacio en el tiempo donde tus versos marcarán el horizonte.
Como no podía ser de otra manera, me ha encantado.
Un beso. José I.
Gracias a ti por leer al detalle poniendo siempre las palabras justas para hacer sentirse bien.
Me alegra mucho que te haya gustado.
Un beso, José I.
Eva
 
Hermosa tu poesía y ese mar que te motiva y te inspira, amo el mar y a pesar
de esta situación que nos limita tanto, a veces puedo acercarme a la costa y
disfruto ese aroma del mar que me renueva las energías. Gracias por este
mágico compartir de tus letras Eva. Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
Muchas gracias a ti, Anamer. Es que el mar tiene ese poder y ahora desde el encierro nos hace ver aún más esa dimensión. Ojalá que puedas seguir disfrutando de tu mar, seguro que es precioso.
Un abrazo.
Eva
 


Crecí entre primaveras de agua clara,
de lluvia en chirimiri, de marinas,
de nortes de leyenda, de una playa
de verdes caracoles y olas limpias.

El faro de la noche, aliento y ráfaga,
cubría la quietud de las orillas,
crecientes con la luna mis pisadas
alzaban "puerto y luz" como consigna:

Bebí de aquel maná de sus entrañas,
de noble pescador, de ancla maciza,
de redes, sardineras, de regatas
que alargan horizontes a la vista.

Velero soy de piélagos de calma
(su rosa de los vientos me acaricia)
y trago de su sal fornida y brava
si impone la galerna sus derivas.

Crecí entre primaveras de agua clara,
mi curso sigue el curso de la ría
y vago en sueño; sueño la mañana
que el mar me acoja eterna como hija.





Yo también he crecido bajo ese manto de fina lluvia, rodeada de un verde que inspira vida y sorprendida por una mar que en un momentito arroja toda su virulencia pero que en un momentito también, se calma ya desahogada...
Me ha encantado revivir con tu poema, esas imágenes que llevamos en lo más profundo.

Exquisita obra. Un abrazo!

Palmira
 
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