Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Murió de muerte natural. Salió a las nueve de la mañana de su casa, tenía que allegarse a la ciudad para hacer unas compras, ir al banco y agenciarse de su ración de tabaco semanal. Sí, fumaba y además bebía cada vez que tenía que comer.
Era un día como otro, sin augurios, ni urgencias, ni otras vistas que no fueran las normales. Llovía.
Bien es cierto que en el último examen médico de su empresa le salió alto el colesterol y la tensión por las nubes. Pero bueno, no era la primera vez que se disparaban las alarmas y los resultados cuando visitaba a los de las batas blancas.
Solo fue un instante: sonó su móvil, miró la pantalla, descolgó y se le acabó la carretera. Dio unas cuantas vueltas de campana.
Naturalmente murió.
Era un día como otro, sin augurios, ni urgencias, ni otras vistas que no fueran las normales. Llovía.
Bien es cierto que en el último examen médico de su empresa le salió alto el colesterol y la tensión por las nubes. Pero bueno, no era la primera vez que se disparaban las alarmas y los resultados cuando visitaba a los de las batas blancas.
Solo fue un instante: sonó su móvil, miró la pantalla, descolgó y se le acabó la carretera. Dio unas cuantas vueltas de campana.
Naturalmente murió.