Tu mirada

penabad57

Poeta veterano en el portal
Cuando tú miras el mundo
penetra en ti
con su luz
y su misterio de relojes encendidos.

Hay una pausa en tus párpados
y en el iris un ruiseñor que canta.

Cuando miras la calle es el espejo quien te mira,
el horizonte se acerca con paisajes mudos
para que tú veas el color de su edad en las persianas.

Si ves un árbol caído
se alza su sombra
y renace con vertebras vírgenes.

Si tú miras la noche
un relámpago ilumina la penumbra
con venas de azul que se posan en tu cuerpo.

Al penetrar tu mirada en mí
creas un hilo indescifrable donde los pasos se suceden,
los tuyos, los míos
como las huellas de un ángel.

Aún dormida
tú ves horarios invisibles,
cartas no escritas
que dictas con tus ojos
al posarse en los míos.

Cuando tú lees
los poemarios crecen
y se preguntan si hay un dios
en esa luz que, lentamente, llega de tus pupilas.

A veces observas distraída el baile de las olas
o en un café tu reflejo en el cristal.

A veces callas y yo no sé lo que ves
porque no me lo dice tu mirada
que ve lo mismo que la mía, acaso.
 
Última edición:
Cuando tú miras el mundo
penetra en ti
con su luz
y su misterio de relojes encendidos.

Hay una pausa en tus párpados
y en el iris un ruiseñor que canta.

Cuando miras la calle es la ventana quien te mira,
el horizonte se acerca con paisajes mudos
para que tú veas el color de su edad en las persianas.

Si ves un árbol caído
se alza su sombra
y renace con vertebras vírgenes.

Si tú miras la noche
un relámpago ilumina la penumbra
con venas de azul que se posan en tu cuerpo.

Al penetrar tu mirada en mí
creas un hilo indescifrable donde los pasos se suceden,
los tuyos, los míos
como las huellas de un ángel.

Aún dormida
tú ves horarios invisibles,
cartas no escritas
que dictas con tus ojos
al posarse en los míos.

Cuando tú lees
los poemarios crecen
y se preguntan si hay un dios
en esa luz que, lentamente, llega de tus pupilas.

A veces observas distraída el baile de las olas
o en un café tu reflejo en el cristal.

A veces callas y yo no sé lo que ves
porque no me lo dice tu mirada
que ve lo mismo que la mía, acaso.
Es a través de sus ojos que logras percibir el mundo.
Un abrazo, penabad.
 
Versos enamorados con imágenes que exaltan la naturaleza milagrosa del mirar de la amada, ojos que hechizan al poeta que divaga sobre el embrujo y poder de ese mirar que lo atrapa y maravilla. Siempre es grato pasar por sus creativos versos poeta.
 
Cuando tú miras el mundo
penetra en ti
con su luz
y su misterio de relojes encendidos.

Hay una pausa en tus párpados
y en el iris un ruiseñor que canta.

Cuando miras la calle es el espejo quien te mira,
el horizonte se acerca con paisajes mudos
para que tú veas el color de su edad en las persianas.

Si ves un árbol caído
se alza su sombra
y renace con vertebras vírgenes.

Si tú miras la noche
un relámpago ilumina la penumbra
con venas de azul que se posan en tu cuerpo.

Al penetrar tu mirada en mí
creas un hilo indescifrable donde los pasos se suceden,
los tuyos, los míos
como las huellas de un ángel.

Aún dormida
tú ves horarios invisibles,
cartas no escritas
que dictas con tus ojos
al posarse en los míos.

Cuando tú lees
los poemarios crecen
y se preguntan si hay un dios
en esa luz que, lentamente, llega de tus pupilas.

A veces observas distraída el baile de las olas
o en un café tu reflejo en el cristal.

A veces callas y yo no sé lo que ves
porque no me lo dice tu mirada
que ve lo mismo que la mía, acaso.


Está retratado de un modo muy dulce y profundo ese poder que posee la mirada. Es una delicia hallar en un poema una serenidad, una armonía como de música en la que las palabras no golpean, sino que van fluyendo.
Y además emociona al leer y releer.
Un abrazo.
 
Cuando tú miras el mundo
penetra en ti
con su luz
y su misterio de relojes encendidos.

Hay una pausa en tus párpados
y en el iris un ruiseñor que canta.

Cuando miras la calle es el espejo quien te mira,
el horizonte se acerca con paisajes mudos
para que tú veas el color de su edad en las persianas.

Si ves un árbol caído
se alza su sombra
y renace con vertebras vírgenes.

Si tú miras la noche
un relámpago ilumina la penumbra
con venas de azul que se posan en tu cuerpo.

Al penetrar tu mirada en mí
creas un hilo indescifrable donde los pasos se suceden,
los tuyos, los míos
como las huellas de un ángel.

Aún dormida
tú ves horarios invisibles,
cartas no escritas
que dictas con tus ojos
al posarse en los míos.

Cuando tú lees
los poemarios crecen
y se preguntan si hay un dios
en esa luz que, lentamente, llega de tus pupilas.

A veces observas distraída el baile de las olas
o en un café tu reflejo en el cristal.

A veces callas y yo no sé lo que ves
porque no me lo dice tu mirada
que ve lo mismo que la mía, acaso.
Nada tan mágico como observar el mar habita la mirada del ser amado. Y si perderse en el .
Genial
Gran poema
Saludos
 
Cuando tú miras el mundo
penetra en ti
con su luz
y su misterio de relojes encendidos.

Hay una pausa en tus párpados
y en el iris un ruiseñor que canta.

Cuando miras la calle es el espejo quien te mira,
el horizonte se acerca con paisajes mudos
para que tú veas el color de su edad en las persianas.

Si ves un árbol caído
se alza su sombra
y renace con vertebras vírgenes.

Si tú miras la noche
un relámpago ilumina la penumbra
con venas de azul que se posan en tu cuerpo.

Al penetrar tu mirada en mí
creas un hilo indescifrable donde los pasos se suceden,
los tuyos, los míos
como las huellas de un ángel.

Aún dormida
tú ves horarios invisibles,
cartas no escritas
que dictas con tus ojos
al posarse en los míos.

Cuando tú lees
los poemarios crecen
y se preguntan si hay un dios
en esa luz que, lentamente, llega de tus pupilas.

A veces observas distraída el baile de las olas
o en un café tu reflejo en el cristal.

A veces callas y yo no sé lo que ves
porque no me lo dice tu mirada
que ve lo mismo que la mía, acaso.
Buenas noches
Unas hermosas letras pones a mi paso
Gracias por compartirlas
Un saludo
 
Cuando tú miras el mundo
penetra en ti
con su luz
y su misterio de relojes encendidos.

Hay una pausa en tus párpados
y en el iris un ruiseñor que canta.

Cuando miras la calle es el espejo quien te mira,
el horizonte se acerca con paisajes mudos
para que tú veas el color de su edad en las persianas.

Si ves un árbol caído
se alza su sombra
y renace con vertebras vírgenes.

Si tú miras la noche
un relámpago ilumina la penumbra
con venas de azul que se posan en tu cuerpo.

Al penetrar tu mirada en mí
creas un hilo indescifrable donde los pasos se suceden,
los tuyos, los míos
como las huellas de un ángel.

Aún dormida
tú ves horarios invisibles,
cartas no escritas
que dictas con tus ojos
al posarse en los míos.

Cuando tú lees
los poemarios crecen
y se preguntan si hay un dios
en esa luz que, lentamente, llega de tus pupilas.

A veces observas distraída el baile de las olas
o en un café tu reflejo en el cristal.

A veces callas y yo no sé lo que ves
porque no me lo dice tu mirada
que ve lo mismo que la mía, acaso.
Bellísimo poema!!! Cada verso es una oda al romanticismo, a la paz de saber que la conexión es al unísono en cada latido. Felicitaciones penabad57 por su magnífica poesía, saludos Daniel
 
Cuando tú miras el mundo
penetra en ti
con su luz
y su misterio de relojes encendidos.

Hay una pausa en tus párpados
y en el iris un ruiseñor que canta.

Cuando miras la calle es el espejo quien te mira,
el horizonte se acerca con paisajes mudos
para que tú veas el color de su edad en las persianas.

Si ves un árbol caído
se alza su sombra
y renace con vertebras vírgenes.

Si tú miras la noche
un relámpago ilumina la penumbra
con venas de azul que se posan en tu cuerpo.

Al penetrar tu mirada en mí
creas un hilo indescifrable donde los pasos se suceden,
los tuyos, los míos
como las huellas de un ángel.

Aún dormida
tú ves horarios invisibles,
cartas no escritas
que dictas con tus ojos
al posarse en los míos.

Cuando tú lees
los poemarios crecen
y se preguntan si hay un dios
en esa luz que, lentamente, llega de tus pupilas.

A veces observas distraída el baile de las olas
o en un café tu reflejo en el cristal.

A veces callas y yo no sé lo que ves
porque no me lo dice tu mirada
que ve lo mismo que la mía, acaso.

Una recreacion hechizante donde la mirada contempla con serenidad esos
elementos armonicos que se sienten. los ojos, ese atractivo embrujante,
atrapadores y guia perfecta para la ensimismacion del poeta.
bellissimo. saludos con afecto de luzyabsenta
 

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