Camy
Camelia Miranda
La impronta deslinda
aroma a deseo;
límpida visión,
que a espaldas del tiempo
aprehendió cada sensación procurada.
Y de esa suavidad labio a labio,
del intercambio y el sabor que lo distingue,
con cada uno se emprende un nuevo viaje,
ganándonos el perfecto premio nobel.
Juan Luis Guerra
lo expresa con tal lirismo,
dejando patentado el vuelo
de aquellas golondrinas.
Es que ni la ausencia le agrede
y aunque por ahora, no se puedan dar;
de querer besar,
al menos un salvoconducto
pretende ese espacio paralelo
entre tapabocas…
¡Los ojos hablan por sí solos!
La fe se mantiene…
(la paciencia también tiene memoria)