Camy
Camelia Miranda
Hay un preludio en tu viaje oportuno,
sin brechas, ni contrastes.
Desde los exaltados nimbus,
un cántaro inagotable…
y
caes,
-me invitas-
con esa vigorosa humedad
me haces parte de tu historia;
cuando resbalas,
zigzagueas,
salpicas.
Tan cautivante
¡Libre!
Y te contemplo….
Porque eres ese concierto en vivo
que ciñe el impulso de mirarte.
Un baño que refresca
la memoria de estaciones,
sed de milenios;
empapando las raíces
alimentando las lágrimas del olvido,
de la alegría,
de las pérdidas,
del abrazo.
Y es que el milagro de tu música
inédita,
pulcra,
-me bautiza-
y también,
sana con su fórmula,
el dolor de las heridas;
dando paso al verde,
a la renovación del alma.
y a nuevos lazos de risas.
Con tu caída tan perfecta,
me haces protagonista
y a la vez,
receptáculo de tu incolora bondad.
Y yo,
inalterablemente,
me prendo,
de tus gotas…