Camy
Camelia Miranda
Hurga el zumbido de la noche
que se encaja en tus manos ausentes
y descuelga del insomnio
aquellos cuadros de tu lengua desnuda.
Descorcha el impulso de tu huerta
que sacuda los huesos de sus hojas
y tense cada vértebra de tu mirada,
como un séquito de su sombra.
¡Clama desde tus vertientes!
hasta hacer llamas en la garganta
y libra en la cumbre de tu boca
el ábaco de todos los versos callados,
estertor de níveas páginas,
franquicia directa al lienzo
abonándote generosamente con su alquimia inédita,
pero tan voraz, que te quite el aliento,
más allá de tus límites
y especialmente…
abrazadora.
¡Acrisola la bruma!
y deja germinar de nuevo tus odas
en el universo íntimo de sus márgenes;
de pérgolas y epítetos,
de orientes pulcros, de ensenada prolija,
de jinetes que exorcicen tus leguas de silencio
y finalmente,
derroquen la gravedad
que frena el coito de tu sentir…
¡Surca tus estrellas!
y descuelga de una vez,
aquellos cuadros de tu lengua desnuda...
01-03-2021