Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
No hablé de esa verdad de plástico y ceniza
dispuesta a abrir el cuello de hombres, sin descanso,
de aquellas diferencias que falsean imágenes
de barro en los espejos
producto de la luz exenta de raíces
fáciles de untar con un cuchillo en mano,
que resbalan solas,
pieles de jabón de olor intenso,
limpieza de exteriores sin alfombras,
esquinas olvidadas por los suelos.
No hablé de telas de la araña sin destino,
de múltiples extremos que el viento ata o desata,
no hablé de la derrota
del barco que no flota
al poco de zarpar y el agua empuja
la vida y la muerte de igual forma;
no hablé de Dios por no creer que exista
ni de palomas de papel que invita el ocio;
no hablé de todo eso por no querer hacerlo
y ahora que callo escucho la única respuesta:
hablé de ti, cuando hablé del mundo,
con tierra entre las uñas
sin limpieza,
sin nada que objetar a este silencio.