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Hablé de ti, cuando hablé del mundo

Chema Ysmer

Poeta que considera el portal su segunda casa


No hablé de esa verdad de plástico y ceniza

dispuesta a abrir el cuello de hombres, sin descanso,

de aquellas diferencias que falsean imágenes

de barro en los espejos

producto de la luz exenta de raíces

fáciles de untar con un cuchillo en mano,

que resbalan solas,

pieles de jabón de olor intenso,

limpieza de exteriores sin alfombras,

esquinas olvidadas por los suelos.


No hablé de telas de la araña sin destino,

de múltiples extremos que el viento ata o desata,

no hablé de la derrota

del barco que no flota

al poco de zarpar y el agua empuja

la vida y la muerte de igual forma;

no hablé de Dios por no creer que exista

ni de palomas de papel que invita el ocio;

no hablé de todo eso por no querer hacerlo

y ahora que callo escucho la única respuesta:

hablé de ti, cuando hablé del mundo,

con tierra entre las uñas

sin limpieza,

sin nada que objetar a este silencio.
 

No hablé de esa verdad de plástico y ceniza

dispuesta a abrir el cuello de hombres, sin descanso,

de aquellas diferencias que falsean imágenes

de barro en los espejos

producto de la luz exenta de raíces

fáciles de untar con un cuchillo en mano,

que resbalan solas,

pieles de jabón de olor intenso,

limpieza de exteriores sin alfombras,

esquinas olvidadas por los suelos.


No hablé de telas de la araña sin destino,

de múltiples extremos que el viento ata o desata,

no hablé de la derrota

del barco que no flota

al poco de zarpar y el agua empuja

la vida y la muerte de igual forma;

no hablé de Dios por no creer que exista

ni de palomas de papel que invita el ocio;

no hablé de todo eso por no querer hacerlo

y ahora que callo escucho la única respuesta:

hablé de ti, cuando hablé del mundo,

con tierra entre las uñas

sin limpieza,

sin nada que objetar a este silencio.

Una excelente propuesta poética, amigo Chema, disfruté mucho su lectura. Un fraternal abrazo, y mis mejores deseos.
 

No hablé de esa verdad de plástico y ceniza

dispuesta a abrir el cuello de hombres, sin descanso,

de aquellas diferencias que falsean imágenes

de barro en los espejos

producto de la luz exenta de raíces

fáciles de untar con un cuchillo en mano,

que resbalan solas,

pieles de jabón de olor intenso,

limpieza de exteriores sin alfombras,

esquinas olvidadas por los suelos.


No hablé de telas de la araña sin destino,

de múltiples extremos que el viento ata o desata,

no hablé de la derrota

del barco que no flota

al poco de zarpar y el agua empuja

la vida y la muerte de igual forma;

no hablé de Dios por no creer que exista

ni de palomas de papel que invita el ocio;

no hablé de todo eso por no querer hacerlo

y ahora que callo escucho la única respuesta:

hablé de ti, cuando hablé del mundo,

con tierra entre las uñas

sin limpieza,

sin nada que objetar a este silencio.


Surrealidad a la materia y el medio, simplemente muy bueno, me gusto; el como manejas el tiempo y la imagen da un toque intenso. Me gusto mucho leerte, saludos desde Colombia.
 

No hablé de esa verdad de plástico y ceniza

dispuesta a abrir el cuello de hombres, sin descanso,

de aquellas diferencias que falsean imágenes

de barro en los espejos

producto de la luz exenta de raíces

fáciles de untar con un cuchillo en mano,

que resbalan solas,

pieles de jabón de olor intenso,

limpieza de exteriores sin alfombras,

esquinas olvidadas por los suelos.


No hablé de telas de la araña sin destino,

de múltiples extremos que el viento ata o desata,

no hablé de la derrota

del barco que no flota

al poco de zarpar y el agua empuja

la vida y la muerte de igual forma;

no hablé de Dios por no creer que exista

ni de palomas de papel que invita el ocio;

no hablé de todo eso por no querer hacerlo

y ahora que callo escucho la única respuesta:

hablé de ti, cuando hablé del mundo,

con tierra entre las uñas

sin limpieza,

sin nada que objetar a este silencio.

No hablé de esa verdad de plástico y ceniza

dispuesta a abrir el cuello de hombres, sin descanso,

de aquellas diferencias que falsean imágenes

de barro en los espejos

producto de la luz exenta de raíces

fáciles de untar con un cuchillo en mano,

que resbalan solas,

pieles de jabón de olor intenso,

limpieza de exteriores sin alfombras,

esquinas olvidadas por los suelos.


No hablé de telas de la araña sin destino,

de múltiples extremos que el viento ata o desata,

no hablé de la derrota

del barco que no flota

al poco de zarpar y el agua empuja

la vida y la muerte de igual forma;

no hablé de Dios por no creer que exista

ni de palomas de papel que invita el ocio;

no hablé de todo eso por no querer hacerlo

y ahora que callo escucho la única respuesta:

hablé de ti, cuando hablé del mundo,

con tierra entre las uñas

sin limpieza,

sin nada que objetar a este silencio.
Quedo remarcado que al hablar de ellas los demas elementos pierden su esencia.
el silencia asi rema entre esos instantes donde la oracion de lo importante
se prensa en una inhalacion de tiempos. bellissimo.
saludos amables de luzyabsenta
 

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