Cecilya
Cecy
Para ellos.
Siempre pensaré que partieron muy pronto,
no es una cuestión de edades o de la llamada ley natural
no es el mero apego al cuerpo
la negación de la existencia del plano de la luz
ni la estrecha relación con la forma tangible.
Es siempre imperioso el abrazo tibio de los padres
la complicidad necesaria con una hermana bella, tan similar
el entrañable sentir que se derrama de mis brazos de madre
porque ya no acuno a esa pequeña que hoy descansa en un jardín de silencio.
Y es tan descarnada la lucha contra la tristeza que afila sus espadas
cuando declina la tarde del domingo y se empañan las acuarelas del cielo
y es tan voraz el combate contra el estéril deseo de llorar…
Sin embargo, me resisto a la esclavitud de la melancolía
a la pena sin pena de un poema de ficción
porque el auténtico dolor es un tatuaje involuntario
la huella de una realidad nunca elegida
y solo un legado de profundo amor revierte la sombra que muerde;
aclara el aire, abre el camino
ese amor inolvidable que brindaron
el que siguen despertando para que otros plenamente lo reciban
el que continúan inspirando cuando les escribo estas cartas
para decirles, convencida, sabiendo que me escuchan
que habitan en mi
y que los amo.
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