• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

No quiero que te vayas

Anamer

Poeta veterano en el portal
Equipo Revista "Eco y latido"

azules1.png


En el espacio que hay entre tu piel y mi piel

no caben los silencios.
Apenas el gemido de la tarde que precede la tormenta
y un hilo de luz que se refleja en el lago de tus ojos.


Yo amo esa manera tuya de amarme

cuando vistes mi soledad con tus besos,
con tus alas extendidas hacia el horizonte
en tu palabra donde nace la dulzura
que mece mi corazón.


¡Si yo pudiera contenerte en el ardor de

la distancia!

¡Si mi voz se hiciera transparente
para arrullar tu alma!

Me sobran los días que se resbalan por mis dedos

y es allí, donde escucho tus latidos
donde palpas mis caderas al pie de la tarde
tan cálidas, tan anchas,
donde esas manos tuyas me dibujan
y ya no quiero que te vayas.

Ana Mercedes Villalobos

Copyright1.gif
 

Archivos adjuntos

  • Copyright1.gif
    Copyright1.gif
    2 KB · Visitas: 796
  • azules1.png
    azules1.png
    193,6 KB · Visitas: 841
En el espacio que hay entre tu piel y mi piel
no caben los silencios.
Apenas el gemido de la tarde que precede la tormenta
y un hilo de luz que se refleja en el lago de tus ojos.

Amé todo el poema, yo soy tu fan y esto es oficial, Ana :), pero el inicio que cito ya presagia toda esa hermosura tan propia de tus trabajos, tan delicados, tan enaltecedores del amor que todavía persiste en un mundo que atenta contra él todo el tiempo, con la entronización de lo efímero, con un bombardeo de valores cambiados... en fin, me pongo un poco filosófica pero quiero decir que tu manera de cuidar ese "tesoro antiguo" es única.
Abrazos con un cariño que espero que te llegue.

PD: me gusta mucho tu nueva foto y también la imagen que adorna tu poema.
 
Última edición:
Enamorados versos que palpitan al ritmo del corazón. Un encanto recorrer su romántico poema, gracias por compartir, saludos!!
 
Ver el archivos adjunto 57439

En el espacio que hay entre tu piel y mi piel

no caben los silencios.
Apenas el gemido de la tarde que precede la tormenta
y un hilo de luz que se refleja en el lago de tus ojos.


Yo amo esa manera tuya de amarme

cuando vistes mi soledad con tus besos,
con tus alas extendidas hacia el horizonte
en tu palabra donde nace la dulzura
que mece mi corazón.


¡Si yo pudiera contenerte en el ardor de

la distancia!

¡Si mi voz se hiciera transparente
para arrullar tu alma!

Me sobran los días que se resbalan por mis dedos

y es allí, donde escucho tus latidos
donde palpas mis caderas al pie de la tarde
tan cálidas, tan anchas,
donde esas manos tuyas me dibujan
y ya no quiero que te vayas.

Ana Mercedes Villalobos

Ver el archivos adjunto 57438
Una sensualidad muy delicada fluye a lo largo de tu poema, amiga poetisa, es un placer disfrutar de tus versos románticos.
Mi amistad poética Amarilys
 
Ver el archivos adjunto 57439

En el espacio que hay entre tu piel y mi piel

no caben los silencios.
Apenas el gemido de la tarde que precede la tormenta
y un hilo de luz que se refleja en el lago de tus ojos.


Yo amo esa manera tuya de amarme

cuando vistes mi soledad con tus besos,
con tus alas extendidas hacia el horizonte
en tu palabra donde nace la dulzura
que mece mi corazón.


¡Si yo pudiera contenerte en el ardor de

la distancia!

¡Si mi voz se hiciera transparente
para arrullar tu alma!

Me sobran los días que se resbalan por mis dedos

y es allí, donde escucho tus latidos
donde palpas mis caderas al pie de la tarde
tan cálidas, tan anchas,
donde esas manos tuyas me dibujan
y ya no quiero que te vayas.

Ana Mercedes Villalobos

Ver el archivos adjunto 57438
Woooow que belleza!!! Ternura, romanticismo, delicadeza, sensualidad y pasión se unen en cada verso para que nos regales un fabuloso poema do de el amor y los anhelos se hacen uno en el atardecer. Maravilloso poema, Anamer, vayan mis aplausos para ti. Saludos Daniel
 
Ver el archivos adjunto 57439

En el espacio que hay entre tu piel y mi piel

no caben los silencios.
Apenas el gemido de la tarde que precede la tormenta
y un hilo de luz que se refleja en el lago de tus ojos.


Yo amo esa manera tuya de amarme

cuando vistes mi soledad con tus besos,
con tus alas extendidas hacia el horizonte
en tu palabra donde nace la dulzura
que mece mi corazón.


¡Si yo pudiera contenerte en el ardor de

la distancia!

¡Si mi voz se hiciera transparente
para arrullar tu alma!

Me sobran los días que se resbalan por mis dedos

y es allí, donde escucho tus latidos
donde palpas mis caderas al pie de la tarde
tan cálidas, tan anchas,
donde esas manos tuyas me dibujan
y ya no quiero que te vayas.

Ana Mercedes Villalobos

Ver el archivos adjunto 57438
Bellísimo poema querida Anamer!.. Una muy inspirada obra de amor con versos tan apasionados, dulces y sensuales, que he disfrutado mucho, un amor así , lo queremos para siempre. Un absoluto placer leerte y disfrutar tu maravillosa poesía.
Amables saludos.
Inés.
 
Amé todo el poema, yo soy tu fan y esto es oficial, Ana :), pero el inicio que cito ya presagia toda esa hermosura tan propia de tus trabajos, tan delicados, tan enaltecedores del amor que todavía persiste en un mundo que atenta contra él todo el tiempo, con la entronización de lo efímero, con un bombardeo de valores cambiados... en fin, me pongo un poco filosófica pero quiero decir que tu manera de cuidar ese "tesoro antiguo" es única.
Abrazos con un cariño que espero que te llegue.

PD: me gusta mucho tu nueva foto y también la imagen que adorna tu poema.

Me encanta esa manera tuya de filosofar sobre el amor y esos valores que están en peligro de extinción
en estos momentos, estoy de acuerdo contigo, por eso me gusta escribir y dejar un poquito de esperanza
en mis versos, porque el amor es lo que mueve el mundo y a los seres que aún creemos en él. Me alegra
que seas mi fan, porque yo soy tu fan también, a veces me siento como si fuéramos una extensión la una
de la otra :) por la manera como sentimos y como lo expresamos y me gusta. Gracias por tus atenciones
y gentilezas y sobretodo por ser como eres y dejarte ver tal cual. Besitos cariñosos apretados en tus mejillas.
 
Ver el archivos adjunto 57439

En el espacio que hay entre tu piel y mi piel

no caben los silencios.
Apenas el gemido de la tarde que precede la tormenta
y un hilo de luz que se refleja en el lago de tus ojos.


Yo amo esa manera tuya de amarme

cuando vistes mi soledad con tus besos,
con tus alas extendidas hacia el horizonte
en tu palabra donde nace la dulzura
que mece mi corazón.


¡Si yo pudiera contenerte en el ardor de

la distancia!

¡Si mi voz se hiciera transparente
para arrullar tu alma!

Me sobran los días que se resbalan por mis dedos

y es allí, donde escucho tus latidos
donde palpas mis caderas al pie de la tarde
tan cálidas, tan anchas,
donde esas manos tuyas me dibujan
y ya no quiero que te vayas.

Ana Mercedes Villalobos

Ver el archivos adjunto 57438

La sensualidad convertida en verso, qué maravilla mi querida Ana con esas imágenes que hacen de la imaginación el deseo.
Verdadero placer disfrutar de tan hermosos sentimientos.
Fuerte abrazo con los mejores deseos.
 
Ver el archivos adjunto 57439

En el espacio que hay entre tu piel y mi piel

no caben los silencios.
Apenas el gemido de la tarde que precede la tormenta
y un hilo de luz que se refleja en el lago de tus ojos.


Yo amo esa manera tuya de amarme

cuando vistes mi soledad con tus besos,
con tus alas extendidas hacia el horizonte
en tu palabra donde nace la dulzura
que mece mi corazón.


¡Si yo pudiera contenerte en el ardor de

la distancia!

¡Si mi voz se hiciera transparente
para arrullar tu alma!

Me sobran los días que se resbalan por mis dedos

y es allí, donde escucho tus latidos
donde palpas mis caderas al pie de la tarde
tan cálidas, tan anchas,
donde esas manos tuyas me dibujan
y ya no quiero que te vayas.

Ana Mercedes Villalobos

Ver el archivos adjunto 57438
Qué romántico y bonito! Un placer leerte, Anamer.
Abrazo fraternal.
 
Ver el archivos adjunto 57439

En el espacio que hay entre tu piel y mi piel

no caben los silencios.
Apenas el gemido de la tarde que precede la tormenta
y un hilo de luz que se refleja en el lago de tus ojos.


Yo amo esa manera tuya de amarme

cuando vistes mi soledad con tus besos,
con tus alas extendidas hacia el horizonte
en tu palabra donde nace la dulzura
que mece mi corazón.


¡Si yo pudiera contenerte en el ardor de

la distancia!

¡Si mi voz se hiciera transparente
para arrullar tu alma!

Me sobran los días que se resbalan por mis dedos

y es allí, donde escucho tus latidos
donde palpas mis caderas al pie de la tarde
tan cálidas, tan anchas,
donde esas manos tuyas me dibujan
y ya no quiero que te vayas.

Ana Mercedes Villalobos

Ver el archivos adjunto 57438
Una ensoñación que borra cualquier distancia.
Besos, Ana Mercedes.
 
Ver el archivos adjunto 57439

En el espacio que hay entre tu piel y mi piel

no caben los silencios.
Apenas el gemido de la tarde que precede la tormenta
y un hilo de luz que se refleja en el lago de tus ojos.


Yo amo esa manera tuya de amarme

cuando vistes mi soledad con tus besos,
con tus alas extendidas hacia el horizonte
en tu palabra donde nace la dulzura
que mece mi corazón.


¡Si yo pudiera contenerte en el ardor de

la distancia!

¡Si mi voz se hiciera transparente
para arrullar tu alma!

Me sobran los días que se resbalan por mis dedos

y es allí, donde escucho tus latidos
donde palpas mis caderas al pie de la tarde
tan cálidas, tan anchas,
donde esas manos tuyas me dibujan
y ya no quiero que te vayas.

Ana Mercedes Villalobos

Ver el archivos adjunto 57438
Y seguramente el interpelado tampoco tendrá ganas de irse si está con las manos llenas dibujando prodigios.
Te pierdes del radar, querida Anita, pero siempre te encuentro de nuevo para mi beneplácito.
Gracias por compartir momentos de felicidad. Abrazo afectuoso.
 
Ver el archivos adjunto 57439

En el espacio que hay entre tu piel y mi piel

no caben los silencios.
Apenas el gemido de la tarde que precede la tormenta
y un hilo de luz que se refleja en el lago de tus ojos.


Yo amo esa manera tuya de amarme

cuando vistes mi soledad con tus besos,
con tus alas extendidas hacia el horizonte
en tu palabra donde nace la dulzura
que mece mi corazón.


¡Si yo pudiera contenerte en el ardor de

la distancia!

¡Si mi voz se hiciera transparente
para arrullar tu alma!

Me sobran los días que se resbalan por mis dedos

y es allí, donde escucho tus latidos
donde palpas mis caderas al pie de la tarde
tan cálidas, tan anchas,
donde esas manos tuyas me dibujan
y ya no quiero que te vayas.

Ana Mercedes Villalobos

Ver el archivos adjunto 57438

Me encantó y punto !!
 
Ver el archivos adjunto 57439

En el espacio que hay entre tu piel y mi piel

no caben los silencios.
Apenas el gemido de la tarde que precede la tormenta
y un hilo de luz que se refleja en el lago de tus ojos.


Yo amo esa manera tuya de amarme

cuando vistes mi soledad con tus besos,
con tus alas extendidas hacia el horizonte
en tu palabra donde nace la dulzura
que mece mi corazón.


¡Si yo pudiera contenerte en el ardor de

la distancia!

¡Si mi voz se hiciera transparente
para arrullar tu alma!

Me sobran los días que se resbalan por mis dedos

y es allí, donde escucho tus latidos
donde palpas mis caderas al pie de la tarde
tan cálidas, tan anchas,
donde esas manos tuyas me dibujan
y ya no quiero que te vayas.

Ana Mercedes Villalobos

Ver el archivos adjunto 57438

Llegar a esas parcelas donde la caricia de los sentimientos remarca espacios
desde donde declamar esa solicitud de amor, ese ruego de que las sensacioes
no desaparezcan, pues eje de vida instintiva. bella llamada de halago hacia
el amado. me gusto mucho. saludos afectuosos de luzyabsenta
 
Ver el archivos adjunto 57439

En el espacio que hay entre tu piel y mi piel

no caben los silencios.
Apenas el gemido de la tarde que precede la tormenta
y un hilo de luz que se refleja en el lago de tus ojos.


Yo amo esa manera tuya de amarme

cuando vistes mi soledad con tus besos,
con tus alas extendidas hacia el horizonte
en tu palabra donde nace la dulzura
que mece mi corazón.


¡Si yo pudiera contenerte en el ardor de

la distancia!

¡Si mi voz se hiciera transparente
para arrullar tu alma!

Me sobran los días que se resbalan por mis dedos

y es allí, donde escucho tus latidos
donde palpas mis caderas al pie de la tarde
tan cálidas, tan anchas,
donde esas manos tuyas me dibujan
y ya no quiero que te vayas.

Ana Mercedes Villalobos

Ver el archivos adjunto 57438
Cuando uno es feliz, no se quiere que termine nunca. Cuando se está con quien se ama, no se desea la separación. Tus palabras dulces y apasionadas hacen un canto de esta verdad.
Versos penetrantes, versos vivos.
Versos qué llegan hasta las entrañas. Muchos besos Ana.
 
Da gusto leerla compañera Mercedes, y sentir muy dentro nuestro toda esa sensibilidad lírica
que hoy por hoy logra con su espléndida poesía. Felicitaciones por su bello y profundo trabajo.
Cordialmente:

Muchas gracias compañero Iván, es todo un honor contar con tu inmensa presencia en mis letras,
tus palabras me halagan y me estimulan a seguir por este camino que amo. Besitos cariñosos que
se aprieten en tus mejillas.
 
Woooow que belleza!!! Ternura, romanticismo, delicadeza, sensualidad y pasión se unen en cada verso para que nos regales un fabuloso poema do de el amor y los anhelos se hacen uno en el atardecer. Maravilloso poema, Anamer, vayan mis aplausos para ti. Saludos Daniel

Muchas gracias mi querido Daniel, me encanta recibirte en mi ventana con todo
ese derroche de atenciones que me halagan y estimulan. Besitos cariñosos que
se aprieten en tus mejillas.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba