Cecilya
Cecy
Somos como extranjeros, raros
sobrevivientes de una tierra que no existe más
de una Atlántida de historias que construían mejores mundos
que se quedó habitando en nuestras mentes y a menudo evocamos
quizás muchas, demasiadas veces
como si de esa manera pudiéramos revivirla.
Tu confianza en mis palabras, tu confianza en mí
es la que me inspira y me conduce a escribirte
tu fe inquebrantable
esa fe que atraviesa los años con la naturalidad del viento que jamás se detiene...
Porque me rescataste de la peligrosa costumbre del silencio enraizado
tomaste mi mano derecha entumecida y gélida
y pusiste en ella la pluma, el amor, el aliento
y aunque hoy no tengo aquellas alas, hermano mío
y aunque ya se me apagaron las estrellas, corazón,
igual sé que las ves desde tu propio estado de luz, como si aún brillaran
aunque se hayan convertido en memoria
en un reflejo tibio que intenta proyectar de vez en cuando, algunas sombras dulces.
Espero que mis sombras iluminadas te abracen
que te abriguen siempre
que te cuenten cuan profundo es lo que siento
en un poema, en una carta, en cada manifestación de la vida
en todas esas cosas que todavía importan.
............................