El cuerpo mudo

Pon muy cerca un espejo pequeño y después grande,
algo que pese como una palabra
de plomo.

Tengo el eco de un árbol,
la curiosidad de los patines cuando anticipan horror,
tu cáliz de estruendos,
tu pintura sin naves.

Aquí está el mar con su martillo,
su luz,
su rima de acentos.

Allí tu cuerpo, que fue azul y no habló.
Ese cuerpo que quedo como atrapado en el olvido, mientras los ecos del
olvido se reconfortan en el total recuerdo de las formas metamorfoseadas
por una disciplina interna de sentimentos que desean su caricia.
bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
Pon muy cerca un espejo pequeño y después grande,
algo que pese como una palabra
de plomo.

Tengo el eco de un árbol,
la curiosidad de los patines cuando anticipan horror,
tu cáliz de estruendos,
tu pintura sin naves.

Aquí está el mar con su martillo,
su luz,
su rima de acentos.

Allí tu cuerpo, que fue azul y no habló.

Todo cuadro es una poesía muda. Por suerte tus letras hacen el proceso inverso, ya que son como cuadros que hablan.
Un abrazo y que tengas un sábado feliz.
 
Pon muy cerca un espejo pequeño y después grande,
algo que pese como una palabra
de plomo.

Tengo el eco de un árbol,
la curiosidad de los patines cuando anticipan horror,
tu cáliz de estruendos,
tu pintura sin naves.

Aquí está el mar con su martillo,
su luz,
su rima de acentos.

Allí tu cuerpo, que fue azul y no habló.
Es una delicia poder leerte así, amigo Ramón, con un toque te cripticismo en tus imágenes nítidas y exactas.
Gracias por compartir.
Va mi abrazo cordial.
 

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