Pon muy cerca un espejo pequeño y después grande,
algo que pese como una palabra
de plomo.
Tengo el eco de un árbol,
la curiosidad de los patines cuando anticipan horror,
tu cáliz de estruendos,
tu pintura sin naves.
Aquí está el mar con su martillo,
su luz,
su rima de acentos.
Allí tu cuerpo, que fue azul y no habló.
algo que pese como una palabra
de plomo.
Tengo el eco de un árbol,
la curiosidad de los patines cuando anticipan horror,
tu cáliz de estruendos,
tu pintura sin naves.
Aquí está el mar con su martillo,
su luz,
su rima de acentos.
Allí tu cuerpo, que fue azul y no habló.