Hay cosas que no se tratan, o no se entienden y nadie las habla.
Somos muchos miles de millones que no creemos en "la vacuna", ¿se preguntan por qué? Pero la esencia del asunto, sin palabrerías, denostaciones y ligerezas que rayan en el reductio ad absurdum, ¿por qué, si hay una pequeña posibilidad, mucha gente prefiere arriesgarse a morir? Algo debe haber, y debe ser algo más profundo que simplezas tan ya expresadas, sin tanta soberbia por pensar diferente, sin tanta "moralidad".
¿Cuál es la causa primaria de este asunto? ¿La confianza? ¿La verdad? No lo creó, algo hay, más profundo, que puede condicionar ambos tipos de pensamiento (anti vacunas y vacunas) y nadie se preocupa por ello, simplemente los que confían en las vacunas llaman a los otros: "idiotas despreciables desconsiderados", y los que no confían llaman a los otros: "estúpidos borregos sin cerebro". Con gran gusto les doy la razón a ambos, faltaba más, pero ¿Qué obliga, motiva y mueve a cientos de personas a no creer en algo que según las condiciones "debemos creer"? ¿Es lo mismo que obliga a los que creen porque es necesario?
Considero, desde el humilde hoyo en el que vivo, que el meollo debe ser la saturación: saturación de información, saturación de sentidos, saturación de ideales. Es como llenar envases vacíos con temas eclécticos en miles de combinaciones perdidas sin recuerdos y experiencias. Tanto ver te vuelve ciego, tanto sentir insensible, tan cerca de la locura.
Ayer leí que de la pandemia una cosa, antier otra, hoy leí pro vacunas que insultaban para hacerme sentir mal por mi pensar, ayer anti vacunas que ofendían con verdades que ya no valen. Estoy tan saturado que me ocasiona desconfiar tanto, que me obligan a no hacer nada, ya no me importa la verdad, decido no hacer, paralizarme y detenerme un momento y confirmar, que aunque haya una posibilidad de morir, pues esa posibilidad está latente desde que nací, así que por decisión propia, y en respeto a mi propia libertad, prefiero morir a vacunarme. Es tan respetable como quienes deciden postergar lo inevitable con un piquete de un turbio líquido tan saturado de mentiras. Pero respeto la libertad de todos, y defenderé el derecho que cada uno tiene a decidir sobre si mismo.
Tengo tanto derecho a la locura
como todos a respirar.
Merezco arriesgar mi suerte
y aunque de Tanatos tan fuerte
derecho a decidir mi hablar.
Si es tu sino ser eterno
felicito tu optimismo
si decides bueno o malo
eso no importa
al final todo es lo mismo
No peleare contigo
estimado lector casual
piensa que si me arriesgo
en otros menesteres
tú te arriesgas igual.
Aceptemos que este mundo
tan ciego y tan saturado
a nadie convencerás
que piense como tus hados.
Así que un simple abrazo
desde aquí yo te postergo
y si ya te vacunaste
te felicito, serás eterno.
Abrazos.