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La poeta
¿Cómo olvidar esos días
cuando la luna me hablaba
y sobre el mar derramaba
la luz de mi poesía?
Qué grande fue la alegría,
de liberar a mi musa,
que aunque aturdida y confusa,
quiso ser mi inspiración
pero perdí la ocasión
por ser pueril e inconclusa.
Por no saber concretar
me expulsaron del parnaso
-Ay, luna, no tiene caso.
¿Cuándo dejaste de amar?
si ya no te tienta el mar,
-¡Dime! ¿Por qué lo provocas? -
Lo haces rey, mas, lo derrocas
sin ninguna compasión,
y al negarle tu pasión
sus tempestades convocas
Réplica de la Luna
Del furor de sus mareas
¿Por qué me culpas a mí?
¿Qué pecado cometí?
Andas escasa de ideas.
Ay, qué versiones tan feas
las que contáis los fantoches;
para mí son los reproches
para el mar la compasión.
Ya conocéis mi razón:
¡Soy cautiva de la noche!
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