Oculto aprendes la lección del miedo
decorando tu nicho en un portal
con el mundo al alcance de tu dedo
y un parche, corta y pega, residual.
Tu guerra o tu política da igual
cuando quieres salir campante al ruedo,
vulnerable, desnudo y sin aval.
Fundamentas con odio un nuevo credo.
Sigues ciego a tus malos referentes
y te desvives en constante alarma
cuando por nada creas oponentes.
¿Te sientes superior usando un arma?
¿Pero a qué precio somos diferentes
ignorando la vieja ley del karma?