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La diferencia (Robots versus humanos)

Eratalia

Con rimas y a lo loco
Quisiera comprender lo que tú sientes
al mirar en el cielo la armonía
de colores y luces sorprendentes,
cuando llega el ocaso cada día.

Cuando amas, cuando abrazas, cuando besas
y tu vida se torna luminosa,
o cerrando los ojos te embelesas
intuyendo la fuerza misteriosa


del alma que hay en ti, de lo inmortal.
Es esa la evidente diferencia:
yo, una máquina soy, artificial,


me crearon privado de conciencia,
porque mi corazón solo es metal
y tengo por baldía mi existencia.



 
Quisiera comprender lo que tú sientes
al mirar en el cielo la armonía
de colores y luces sorprendentes,
cuando llega el ocaso cada día.

Cuando amas, cuando abrazas, cuando besas
y tu vida se torna luminosa,
o cerrando los ojos te embelesas
intuyendo la fuerza misteriosa


del alma que hay en ti, de lo inmortal.
Es esa la evidente diferencia:
yo, una máquina soy, artificial,


me crearon privado de conciencia,
porque mi corazón solo es metal
y tengo por baldía mi existencia.



La utopía de la máquina que piensa y siente ahora contrasta con el humano cada vez más mecanizado. Un beso, Eratalia.
 
Quisiera comprender lo que tú sientes
al mirar en el cielo la armonía
de colores y luces sorprendentes,
cuando llega el ocaso cada día.

Cuando amas, cuando abrazas, cuando besas
y tu vida se torna luminosa,
o cerrando los ojos te embelesas
intuyendo la fuerza misteriosa


del alma que hay en ti, de lo inmortal.
Es esa la evidente diferencia:
yo, una máquina soy, artificial,


me crearon privado de conciencia,
porque mi corazón solo es metal
y tengo por baldía mi existencia.



Ingenioso soneto, muy basado en la ciencia ficción, no sabemos cómo ha evolucionado la inteligencia Artificial que es toda una rama de investigación. Un gusto leerte.
 
Es un bello poema. No puedo relacionarla a usted con una maquina parlante, pero el poema vale porque tiene mucho de usted y eso no es algo que una maquina pueda imitar. :cool:

Este mensaje se autodestruirá en 1 2 3 4 5 bumm Patapum

¿ A usted no le dio pena el niño de inteligencia artificial ?
 
Última edición:
Pero bueno, Eratalia, jamía, qué profundidades metafísicas en torno al tópico de la desalmada máquina, con lo que llevamos llorado con Blade Runner, 2001 y A. I. , la peli de Spilberg sobre Inteligencia Artificial. Desde Descartes -a quien se acusaba de haber mandado fabricar un ingenio mecánico con la apariencia de su propia hija, con la que habría mantenido relaciones incestuosas- hasta nuestros días, la amenaza de un futuro distópico gobernado por máquinas ha inquietado a la humanidad. Las últimas reivindicaciones en torno a la autodeterminación de género como derecho humano encubre, para algunos autores, una anticipación de un derecho futuro: el de ir sustituyendo nuestros órganos vitales a medida que se vayan tornando inservibles por piezas sintéticas en pos de la inmortalidad. Acabaremos siendo desalmadas máquinas con alma, mi arma. Me gusto el poema. Un saludo. Luis
 
Quisiera comprender lo que tú sientes
al mirar en el cielo la armonía
de colores y luces sorprendentes,
cuando llega el ocaso cada día.

Cuando amas, cuando abrazas, cuando besas
y tu vida se torna luminosa,
o cerrando los ojos te embelesas
intuyendo la fuerza misteriosa


del alma que hay en ti, de lo inmortal.
Es esa la evidente diferencia:
yo, una máquina soy, artificial,


me crearon privado de conciencia,
porque mi corazón solo es metal
y tengo por baldía mi existencia.



A veces vemos a los que sienten de forma diferente y se comportan con otros parámetros como si fueran máquinas, llevando las cosas al extremo. Excelente reflexión.
Un abrazo
 
Quisiera comprender lo que tú sientes
al mirar en el cielo la armonía
de colores y luces sorprendentes,
cuando llega el ocaso cada día.

Cuando amas, cuando abrazas, cuando besas
y tu vida se torna luminosa,
o cerrando los ojos te embelesas
intuyendo la fuerza misteriosa


del alma que hay en ti, de lo inmortal.
Es esa la evidente diferencia:
yo, una máquina soy, artificial,


me crearon privado de conciencia,
porque mi corazón solo es metal
y tengo por baldía mi existencia.



En qué berenjenales los metes, Era, pobrecillos, con lo tranquilos que están los robots sin sentimientos, solamente pensando en sus tareas..... jajajaja
Además, ¿quién no tiene, al final, por baldía su existencia?
A todo esto, me gusta mucho el soneto.
Un abrazo.
Javi
 
Hola Eratalia: Has creado un bello e inteligente poema a imagen y semejanza tuya, Diosa de las Inquietudes. Un Abrazo. Amadeo.
 
Quisiera comprender lo que tú sientes
al mirar en el cielo la armonía
de colores y luces sorprendentes,
cuando llega el ocaso cada día.

Cuando amas, cuando abrazas, cuando besas
y tu vida se torna luminosa,
o cerrando los ojos te embelesas
intuyendo la fuerza misteriosa


del alma que hay en ti, de lo inmortal.
Es esa la evidente diferencia:
yo, una máquina soy, artificial,


me crearon privado de conciencia,
porque mi corazón solo es metal
y tengo por baldía mi existencia.





En 1983 Donna Haraway publicó Un manifiesto ciborg, en el que la conexión entre feminismo esencialista, neomarxismo y existencialismo (productos de consumo ideológico auspiciado por el capitalismo tardío de libre mercado) es una realidad evidente tanto para simpatizantes como para detractores. Aunque, naturalmente, el anhelo de emancipación del ser humano de todas sus ataduras, incluyendo las estrictamente biológicas, ya había sido articulado en el siglo XVIII por Hegel, antes del batiburrillo postmoderno.

La fusión de humano y máquina parece cada vez más factible y siniestra cuando nos percatamos de que una mutación de la condición humana puede estar aconteciendo en estos mismos instantes, y no precisamente como constructo hipotético. El gran salto adelante podría producirse por un pequeño paso en bioquímica. No en vano, avances fulminantes ya están permitiendo que los individuos afluentes puedan fabricarse sus propios estados de ánimo y personalidad, diseñar las características genéticas de su descendencia, así como escoger su propio género mediante intervenciones quirúrgicas y tratamientos hormonales. La ausencia de poderosos cortapisas religiosos o culturales posibilita que ahora las personas puedan fantasear con la idea de ser sus propios creadores, una vez que las técnicas biomédicas estén a su disposición. Con independencia de los posibles beneficios de estas innovaciones, no cabe duda de que estas generarán nuevos niveles de alienación en un mercado global desprovisto de criterios éticos.

Para autores ampliamente populares y profundamente sistémicos, como Harari, las emociones son meros algoritmos bioquímicos formados por la selección natural, los cuales serán pronto replicados por los algoritmos de vida inorgánica asociada a la inteligencia artificial.

Sea como fuere, y a colación de la película Blade Runner, me gustaría compartir un extracto de un artículo del gran escritor y pensador católico Juan Manuel de Prada que aporta una interesante reflexión de tipo poético a este tema:

COMO LÁGRIMAS EN LA LLUVIA
Juan Manuel de Prada, El Semanal, 27 de febrero de 2005
Recuerdo que vi Blade Runner por primera vez en un cine de Bilbao, hace
más de veinte años; yo debía de tener por entonces trece o catorce a lo sumo.
Blade Runner contaba la historia de Deckard, un policía solitario, interpretado
por Harrison Ford, al que encargaban liquidar a un grupo de replicantes,
autómatas de apariencia humanísima, recién evadidos de una colonia de trabajo
en el espacio exterior, que habían llegado a Los Ángeles –una ciudad babélica y
opresiva, martirizada por una perenne lluvia ácida– para solicitar a su creador
que prolongase su existencia. El grupo de replicantes lo capitaneaba Roy Batty,
un nuevo Prometeo que se rebela contra la condena de caducidad que le han
impuesto y ansía prolongar sus días, a imagen y semejanza de los hombres que lo
fabricaron. Me sobrecogió la angustia existencial de aquellas máquinas que se
sabían perecederas y luchaban agónicamente por alumbrar un misterio que les
había sido vedado; me sobrecogió, sobre todo, la interpretación del actor que
encarnaba al replicante Roy Batty, un holandés de belleza amedrentadora
llamado Rutger Hauer que insuflaba a su personaje un amasijo de pasiones
encontradas, compasión y furia, brutalidad y delicadeza. La película se
clausuraba con una secuencia que ya ha ingresado en la mitología del celuloide:
en pleno delirio vesánico, cuando ya sabe que le quedan unos pocos minutos
para convertirse en un montón de chatarra, Rutger Hauer se dispone a
exterminar a Harrison Ford sobre las azoteas de la ciudad apocalíptica, arrasada
por la lluvia ácida y la propaganda de neón. Rutger Hauer, que ha cobijado en el
pecho una paloma aterida, acaricia su plumaje mientras contempla con dilatada
crueldad los esfuerzos desesperados de su enemigo por salvar el pellejo;
entonces, siente el frío hálito de la muerte infiltrándose en su respiración y se
compadece de él. Mientras se va quedando sin aliento, Rutger Hauer fija su
mirada azul y exhausta en el maltrecho Harrison Ford y le recita las bellezas
irrecuperables que han desfilado ante sus retinas. «Todos estos momentos se
perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir», concluye,
con alivio e impotencia, y doblega el cuello, mientras la paloma que resguardaba
entre sus manos ya inertes vuela hacia lo alto, como un alma ebria de luz. La
secuencia tenía una belleza desaforada que me dejó tiritando de emoción: a la
postre, la máquina impía se revelaba más humana que sus creadores.

Abrazo
 
Última edición:
Quisiera comprender lo que tú sientes
al mirar en el cielo la armonía
de colores y luces sorprendentes,
cuando llega el ocaso cada día.

Cuando amas, cuando abrazas, cuando besas
y tu vida se torna luminosa,
o cerrando los ojos te embelesas
intuyendo la fuerza misteriosa


del alma que hay en ti, de lo inmortal.
Es esa la evidente diferencia:
yo, una máquina soy, artificial,


me crearon privado de conciencia,
porque mi corazón solo es metal
y tengo por baldía mi existencia.



Por lo que veo en los comentarios parece haber cierta influencia fílmica en tu enfoque de este asunto. Lo digo porque has pasado por alto una obvia paradoja: si alguien tiene los días contados es el humano, que morirá sin duda, y no el robot que puede encontrar oportuna recarga para su batería (salvo que tuviera fecha de caducidad, como parece ser en la peli).
Para mí, que soy un ateo empedernido y no uso alma, esa poética fuerza misteriosa de tu verso ocho es la conciencia de la propia mortalidad.

abrazo
Jorge
 
Es un bello poema. No puedo relacionarla a usted con una maquina parlante, pero el poema vale porque tiene mucho de usted y eso no es algo que una maquina pueda imitar. :cool:

Este mensaje se autodestruirá en 1 2 3 4 5 bumm Patapum

¿ A usted no le dio pena el niño de inteligencia artificial ?

Muchísima pena, Don Gus.
No le funcionó lo de la autodestrucción, tengo que decirle, han pasado casi ocho meses -cómo pasa el tiempo- y aquí sigue el mensaje.
La única que había desaparecido era yo. Pero se me han vuelto a recomponer los circuitos.
Si no para volver a escribir, al menos sí para agradecer sus amables comentarios.
Gracias.
 
Pero bueno, Eratalia, jamía, qué profundidades metafísicas en torno al tópico de la desalmada máquina, con lo que llevamos llorado con Blade Runner, 2001 y A. I. , la peli de Spilberg sobre Inteligencia Artificial. Desde Descartes -a quien se acusaba de haber mandado fabricar un ingenio mecánico con la apariencia de su propia hija, con la que habría mantenido relaciones incestuosas- hasta nuestros días, la amenaza de un futuro distópico gobernado por máquinas ha inquietado a la humanidad. Las últimas reivindicaciones en torno a la autodeterminación de género como derecho humano encubre, para algunos autores, una anticipación de un derecho futuro: el de ir sustituyendo nuestros órganos vitales a medida que se vayan tornando inservibles por piezas sintéticas en pos de la inmortalidad. Acabaremos siendo desalmadas máquinas con alma, mi arma. Me gusto el poema. Un saludo. Luis
Tú siempre tan didáctico, amigo Luis.
A mí se me ha tornado inservible la neurona que usaba para escribir rimas a lo loco. Pero por lo que leo puedo tener esperanzas de que un buen día me la sustituyan. Una nuevecita de trinca... y a volver a las andadas. Aunque a veces se está mejor callada, sin revelar la poca sustanciaque se puede llegar a tener -o a no tener- dentro.
Un saludo y gracias.
 
Quisiera comprender lo que tú sientes
al mirar en el cielo la armonía
de colores y luces sorprendentes,
cuando llega el ocaso cada día.

Cuando amas, cuando abrazas, cuando besas
y tu vida se torna luminosa,
o cerrando los ojos te embelesas
intuyendo la fuerza misteriosa


del alma que hay en ti, de lo inmortal.
Es esa la evidente diferencia:
yo, una máquina soy, artificial,


me crearon privado de conciencia,
porque mi corazón solo es metal
y tengo por baldía mi existencia.



Me gusta mucho la creatividad y describe bien a los humanos (por lo menos a los nacidos en este siglo: "nos crearon privados de conciencia..."). Saludos
 
En qué berenjenales los metes, Era, pobrecillos, con lo tranquilos que están los robots sin sentimientos, solamente pensando en sus tareas..... jajajaja
Además, ¿quién no tiene, al final, por baldía su existencia?
A todo esto, me gusta mucho el soneto.
Un abrazo.
Javi
Unas acertadas reflexiones. La vida baldía... Ains.
Gracias por pasar.
Un abrazo, javi.
 
Poetisa Eratalia:

Después de leer sobre tanta filmografía y tanto spoiler, jeje, creo que la ingeniería
robótica y la inteligencia artificial están dando zancadas (y no pasos) en su
propósito de parecerse al humano.
Si dejáramos de comportarnos como seres supremos, invocando religiones
que al fin y al postre tienen la misma raíz, iniciando guerras estultas e
innecesarias, promoviendo grandes avances que serán solo para pocos,
y muchas otras sartas iguales, creo que habría al menos una probabilidad,
mínima siquiera, de volver a ser humanos.
Ahora, estimada poetisa, os dejo mis salutaciones de Navidad y Año Nuevo,
pues comienzan mis vacaciones.
À bientôt, ma cher Era!
 
Me gusta mucho la creatividad y describe bien a los humanos (por lo menos a los nacidos en este siglo: "nos crearon privados de conciencia..."). Saludos
Hombre, algo de conciencian tendrán, digo yo, no me seas tan derrotista...
He tardado dos años en contestar tu comentario, eso se llama procrastinar. ¿Me disculpas?
Un saludo y mi agradecimiento.
Y en estas fechas... ¡Feliz navidad!
 
Última edición:
Poetisa Eratalia:

Después de leer sobre tanta filmografía y tanto spoiler, jeje, creo que la ingeniería
robótica y la inteligencia artificial están dando zancadas (y no pasos) en su
propósito de parecerse al humano.
Si dejáramos de comportarnos como seres supremos, invocando religiones
que al fin y al postre tienen la misma raíz, iniciando guerras estultas e
innecesarias, promoviendo grandes avances que serán solo para pocos,
y muchas otras sartas iguales, creo que habría al menos una probabilidad,
mínima siquiera, de volver a ser humanos.
Ahora, estimada poetisa, os dejo mis salutaciones de Navidad y Año Nuevo,
pues comienzan mis vacaciones.
À bientôt, ma cher Era!
Gracias por haber pasado y haber dejado tan interesante comentario.
Mis saludos.
 

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