Luis Libra
Atención: poeta en obras
`
Señoras y señores,
a estas alturas no me pidan
demasiadas florituras en mis versos
ya que justo en estos momentos viajo
en una nave espacial a Marte,
junto a un centenar de tipas
y tipos listos, una pareja de chuchos,
otra de mininos y una exnovia
con increíbles dotes telepáticas
y unas piernas de escándalo.
Sean condescendientes con un servidor
y los demás tripulantes
-astronautas vocacionales en sus horas libres-
pues debido a la maltrecha
atmósfera actual de la Tierra,
mi mundo particular y las prisas,
no es el mejor momento, entiendan ustedes,
de pedir peras líricas al olmo.
Disculpen, por cierto, nuestros residuos
y desechos espaciales,
no siempre lanzados con buena puntería.
Imagino que ustedes ya sabrán
que la trayectoria de la materia lanzada
en el espacio entre órbitas convulsas
y ajenas a la gravedad Newtoniana
es caprichosa, y a menudo dicha materia no aterriza
donde las ecuaciones matemáticas predicen.
Sepan que hemos encontrado polizones
no previstos a bordo de la nave.
Que no queda más remedio que racionar
el oxígeno (que tampoco abundaba
a estas alturas de viaje)
Y desgraciadamente nos hemos visto obligados
a deshacernos de todo objeto (o sujeto)
no imprescindible,
extremadamente acaparador y ruidoso.
Comprendan que nuestro fin
primordial es amartizar en el vecino rojo,
perderles un tiempo de vista, a ser posible
encontrar otras vidas un poco más inteligentes
que las ya conocidas
y preparar un saludable hábitat
en el planeta al que nos dirigimos
para que algún día ustedes
puedan acompañarnos
en esta emocionante aventura,
previo pago de algunos fondos
a plazo fijo de empatía, sentido común
y un compromiso ante notario
de no tocar los cojones en exceso
al resto de la nueva comunidad.
También se exigirá a los futuros residentes
la ausencia en su currículum
de obsesivas convicciones ideológicas, patrióticas,
raciales y/o manías incompatibles
con la expectativa acordada de sana armonía.
Gritos los necesarios
(solo por excitación sexual y sin pasarse),
poesía hortera también la justa,
imprescindible amor por el buen rock
y desvaríos, los normales,
fruto de la natural turbación y gusto
por la vida sencilla y el mejor vino,
-además de la inexistencia de frustraciones
personales no canalizadas
que pudieran perturbar el tránsito
hacia nuestra meta galáctica
de paz, buen rollo y felicidad-
Firmado: El capitán, a 1 de Agosto de dos mil
y pico, bajo una lluvia de estrellas, única
y especialmente reveladora
que hoy simboliza y da nuevas alas
a esta, nuestra querida y sublime
-porque no hay otra- humanidad.
_______
Señoras y señores,
a estas alturas no me pidan
demasiadas florituras en mis versos
ya que justo en estos momentos viajo
en una nave espacial a Marte,
junto a un centenar de tipas
y tipos listos, una pareja de chuchos,
otra de mininos y una exnovia
con increíbles dotes telepáticas
y unas piernas de escándalo.
Sean condescendientes con un servidor
y los demás tripulantes
-astronautas vocacionales en sus horas libres-
pues debido a la maltrecha
atmósfera actual de la Tierra,
mi mundo particular y las prisas,
no es el mejor momento, entiendan ustedes,
de pedir peras líricas al olmo.
Disculpen, por cierto, nuestros residuos
y desechos espaciales,
no siempre lanzados con buena puntería.
Imagino que ustedes ya sabrán
que la trayectoria de la materia lanzada
en el espacio entre órbitas convulsas
y ajenas a la gravedad Newtoniana
es caprichosa, y a menudo dicha materia no aterriza
donde las ecuaciones matemáticas predicen.
Sepan que hemos encontrado polizones
no previstos a bordo de la nave.
Que no queda más remedio que racionar
el oxígeno (que tampoco abundaba
a estas alturas de viaje)
Y desgraciadamente nos hemos visto obligados
a deshacernos de todo objeto (o sujeto)
no imprescindible,
extremadamente acaparador y ruidoso.
Comprendan que nuestro fin
primordial es amartizar en el vecino rojo,
perderles un tiempo de vista, a ser posible
encontrar otras vidas un poco más inteligentes
que las ya conocidas
y preparar un saludable hábitat
en el planeta al que nos dirigimos
para que algún día ustedes
puedan acompañarnos
en esta emocionante aventura,
previo pago de algunos fondos
a plazo fijo de empatía, sentido común
y un compromiso ante notario
de no tocar los cojones en exceso
al resto de la nueva comunidad.
También se exigirá a los futuros residentes
la ausencia en su currículum
de obsesivas convicciones ideológicas, patrióticas,
raciales y/o manías incompatibles
con la expectativa acordada de sana armonía.
Gritos los necesarios
(solo por excitación sexual y sin pasarse),
poesía hortera también la justa,
imprescindible amor por el buen rock
y desvaríos, los normales,
fruto de la natural turbación y gusto
por la vida sencilla y el mejor vino,
-además de la inexistencia de frustraciones
personales no canalizadas
que pudieran perturbar el tránsito
hacia nuestra meta galáctica
de paz, buen rollo y felicidad-
Firmado: El capitán, a 1 de Agosto de dos mil
y pico, bajo una lluvia de estrellas, única
y especialmente reveladora
que hoy simboliza y da nuevas alas
a esta, nuestra querida y sublime
-porque no hay otra- humanidad.
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