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Cien poemas y una adicción

Antares

Poeta adicto al portal
Revienta el latido
en un pecho angustiado.
El beso que llega en cadena.
Y otro…
Y otro…

Un muro levantado
para las no nacidas amapolas en el mar.
Soy isla a la que azotan tempestades.

Cortinas enredadas en rejas
y ojos que no quieren ver,
no deben ver.
No odies mi indiferencia,
se llama dolor a tu ausencia.

No oigo tu silbido y aún así,
parece que me susurras.
Una imagen que llena ese
espacio vacuo, y duele.

El silencio fuera y
dentro de mi las discordias
entre la honestidad de pensamiento y lujuriosos deseos.
Loca balanza que como mandato
hacen decidir sin criterios.

Adicta a la nostalgia,
me aferro a los parques en otoño
con su esplendorosa melancolía.

Piélagos que subliman la orilla
de los no besos, de las no miradas.
Alma hambrienta que anhela
la semivida oscura que a nada lleva.

Cien poemas que son tuyos,
y una adicción que se descuelga del péndulo del destino.

Y ahora…
¿Qué contará la historia de nosotros?
 
Revienta el latido
en un pecho angustiado.
El beso que llega en cadena.
Y otro…
Y otro…

Un muro levantado
para las no nacidas amapolas en el mar.
Soy isla a la que azotan tempestades.

Cortinas enredadas en rejas
y ojos que no quieren ver,
no deben ver.
No odies mi indiferencia,
se llama dolor a tu ausencia.

No oigo tu silbido y aún así,
parece que me susurras.
Una imagen que llena ese
espacio vacuo, y duele.

El silencio fuera y
dentro de mi las discordias
entre la honestidad de pensamiento y lujuriosos deseos.
Loca balanza que como mandato
hacen decidir sin criterios.

Adicta a la nostalgia,
me aferro a los parques en otoño
con su esplendorosa melancolía.

Piélagos que subliman la orilla
de los no besos, de las no miradas.
Alma hambrienta que anhela
la semivida oscura que a nada lleva.

Cien poemas que son tuyos,
y una adicción que se descuelga del péndulo del destino.

Y ahora…
¿Qué contará la historia de nosotros?
Hola, Antares.
Cuando la nostalgia se vuelve adicción llueven poesías.
Buen poema!
Me ha gustado mucho.
Abrazo grande!
 
Revienta el latido
en un pecho angustiado.
El beso que llega en cadena.
Y otro…
Y otro…

Un muro levantado
para las no nacidas amapolas en el mar.
Soy isla a la que azotan tempestades.

Cortinas enredadas en rejas
y ojos que no quieren ver,
no deben ver.
No odies mi indiferencia,
se llama dolor a tu ausencia.

No oigo tu silbido y aún así,
parece que me susurras.
Una imagen que llena ese
espacio vacuo, y duele.

El silencio fuera y
dentro de mi las discordias
entre la honestidad de pensamiento y lujuriosos deseos.
Loca balanza que como mandato
hacen decidir sin criterios.

Adicta a la nostalgia,
me aferro a los parques en otoño
con su esplendorosa melancolía.

Piélagos que subliman la orilla
de los no besos, de las no miradas.
Alma hambrienta que anhela
la semivida oscura que a nada lleva.

Cien poemas que son tuyos,
y una adicción que se descuelga del péndulo del destino.

Y ahora…
¿Qué contará la historia de nosotros?
Bello poema y ciertamente esa adicción se alimenta así misma en nuestras continuas evocaciones, donde si, es así, volvemos a respirar esos momentos.
Me encantó.
Un placer leerte
Excelente día.
 
Rosmary, gracias por tu certero comentario. Efectivamente en este poema he querido reflejar la lucha por salir de la adicción de los amores tóxicos, esa fortaleza que aunque no sea olvido es necesaria para llevar una vida plena y sana.
Saludos compañera poetisa.
 
Preciosos versos. Imágenes y alegoría hermosamente poéticas se disfrutan en estas letras tuyas. Sensibilidad y sensualidad femeninas al extremo vuelcas en este poema. Un verdadero placer haberte leído. Un fuerte abrazo, Yolanda.
 
Revienta el latido
en un pecho angustiado.
El beso que llega en cadena.
Y otro…
Y otro…

Un muro levantado
para las no nacidas amapolas en el mar.
Soy isla a la que azotan tempestades.

Cortinas enredadas en rejas
y ojos que no quieren ver,
no deben ver.
No odies mi indiferencia,
se llama dolor a tu ausencia.

No oigo tu silbido y aún así,
parece que me susurras.
Una imagen que llena ese
espacio vacuo, y duele.

El silencio fuera y
dentro de mi las discordias
entre la honestidad de pensamiento y lujuriosos deseos.
Loca balanza que como mandato
hacen decidir sin criterios.

Adicta a la nostalgia,
me aferro a los parques en otoño
con su esplendorosa melancolía.

Piélagos que subliman la orilla
de los no besos, de las no miradas.
Alma hambrienta que anhela
la semivida oscura que a nada lleva.

Cien poemas que son tuyos,
y una adicción que se descuelga del péndulo del destino.

Y ahora…
¿Qué contará la historia de nosotros?

Reflejar un amor vivido, llevarlo a la palabra para exponer su ausencia, todo
entre contorsiones de unos sentimientos que todavia sienten la necesidad
de los reflejos transmitidos y vividos. bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
Revienta el latido
en un pecho angustiado.
El beso que llega en cadena.
Y otro…
Y otro…

Un muro levantado
para las no nacidas amapolas en el mar.
Soy isla a la que azotan tempestades.

Cortinas enredadas en rejas
y ojos que no quieren ver,
no deben ver.
No odies mi indiferencia,
se llama dolor a tu ausencia.

No oigo tu silbido y aún así,
parece que me susurras.
Una imagen que llena ese
espacio vacuo, y duele.

El silencio fuera y
dentro de mi las discordias
entre la honestidad de pensamiento y lujuriosos deseos.
Loca balanza que como mandato
hacen decidir sin criterios.

Adicta a la nostalgia,
me aferro a los parques en otoño
con su esplendorosa melancolía.

Piélagos que subliman la orilla
de los no besos, de las no miradas.
Alma hambrienta que anhela
la semivida oscura que a nada lleva.

Cien poemas que son tuyos,
y una adicción que se descuelga del péndulo del destino.

Y ahora…
¿Qué contará la historia de nosotros?

Es un poema muy profundo, con distintos momentos, algunos más suaves y otros de una gran contundencia.
Creo que todas las experiencias son aprendizajes, incluso las más oscuras hablan de entender que por ahí nunca jamás se volverá a pasar, por el propio bien.
Los poemas se vuelven testigos de un amor que se convirtió en historia.
La nostalgia es inevitable, pero cuando un ciclo concluye, lo único que la hace retroceder, es el encuentro de otro motivo más fuerte, más sano o más hermoso y que se lleva todo ese apego a la melancolía.
Me gustan los poemas que me hacen pensar
Fue un gusto leerte, espero que tengas una excelente semana.
 
Revienta el latido
en un pecho angustiado.
El beso que llega en cadena.
Y otro…
Y otro…

Un muro levantado
para las no nacidas amapolas en el mar.
Soy isla a la que azotan tempestades.

Cortinas enredadas en rejas
y ojos que no quieren ver,
no deben ver.
No odies mi indiferencia,
se llama dolor a tu ausencia.

No oigo tu silbido y aún así,
parece que me susurras.
Una imagen que llena ese
espacio vacuo, y duele.

El silencio fuera y
dentro de mi las discordias
entre la honestidad de pensamiento y lujuriosos deseos.
Loca balanza que como mandato
hacen decidir sin criterios.

Adicta a la nostalgia,
me aferro a los parques en otoño
con su esplendorosa melancolía.

Piélagos que subliman la orilla
de los no besos, de las no miradas.
Alma hambrienta que anhela
la semivida oscura que a nada lleva.

Cien poemas que son tuyos,
y una adicción que se descuelga del péndulo del destino.

Y ahora…
¿Qué contará la historia de nosotros?


Hermoso y muy sentido.
Grracias por compartir, ha sido un placer pasar.
Mis saludos más cordiales.
 

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