Antares
Poeta adicto al portal
Revienta el latido
en un pecho angustiado.
El beso que llega en cadena.
Y otro…
Y otro…
Un muro levantado
para las no nacidas amapolas en el mar.
Soy isla a la que azotan tempestades.
Cortinas enredadas en rejas
y ojos que no quieren ver,
no deben ver.
No odies mi indiferencia,
se llama dolor a tu ausencia.
No oigo tu silbido y aún así,
parece que me susurras.
Una imagen que llena ese
espacio vacuo, y duele.
El silencio fuera y
dentro de mi las discordias
entre la honestidad de pensamiento y lujuriosos deseos.
Loca balanza que como mandato
hacen decidir sin criterios.
Adicta a la nostalgia,
me aferro a los parques en otoño
con su esplendorosa melancolía.
Piélagos que subliman la orilla
de los no besos, de las no miradas.
Alma hambrienta que anhela
la semivida oscura que a nada lleva.
Cien poemas que son tuyos,
y una adicción que se descuelga del péndulo del destino.
Y ahora…
¿Qué contará la historia de nosotros?
en un pecho angustiado.
El beso que llega en cadena.
Y otro…
Y otro…
Un muro levantado
para las no nacidas amapolas en el mar.
Soy isla a la que azotan tempestades.
Cortinas enredadas en rejas
y ojos que no quieren ver,
no deben ver.
No odies mi indiferencia,
se llama dolor a tu ausencia.
No oigo tu silbido y aún así,
parece que me susurras.
Una imagen que llena ese
espacio vacuo, y duele.
El silencio fuera y
dentro de mi las discordias
entre la honestidad de pensamiento y lujuriosos deseos.
Loca balanza que como mandato
hacen decidir sin criterios.
Adicta a la nostalgia,
me aferro a los parques en otoño
con su esplendorosa melancolía.
Piélagos que subliman la orilla
de los no besos, de las no miradas.
Alma hambrienta que anhela
la semivida oscura que a nada lleva.
Cien poemas que son tuyos,
y una adicción que se descuelga del péndulo del destino.
Y ahora…
¿Qué contará la historia de nosotros?