Rock alrededor del reloj

Luis Libra

Atención: poeta en obras
ROCK AROUND THE CLOCK

Ahí van, solos, únicos,
pasados de transaminasas, divorciados de cuentos
y princesas o príncipes cegatos a los escombros
de sus galones y encantos.

Ahí van los honrados perdedores
con los flaps gastados y sus canas por bandera,
con el suero de sus poemas mediocres,
con las cuentas siempre en el alambre.

Recorriendo los reinos paliativos de la visa,
escrutando las ofertas del mes,
las novedades que confunden al ocaso
de sus ayer explosivas existencias
y colorean por un rato el stock de sombras.

Dignos perdedores que se resisten como tigres
siberianos a tirar la toalla (¡eso nunca!)

Ritualmente se iluminan como soles
con la luna de las farolas esas noches muy jodidas
y empatizan con algún felino sintecho
al mirarse a los ojos -un respeto cariñoso
y mutuo adquirido entre viejos perdedores-

Doctorados en la escabrosa ciencia
de la supervivencia social, houdinis
del disimulo y los silencios amaestrados.

Soportan estoicos las fiestas de sus jóvenes vecinos
del piso de arriba los sábados sin fin.

Ellos, solos, a punto de la siguiente derrota,
a un paso de la mutación inevitable
en ser leve, ingrávido a los terremotos
e incendios transformadores del mundo,

cuando en el ascensor se cruzan con su vecina
embarazada del piso de arriba, esa chica de 32
con el brillo de la vida en 16K,
le dicen buenas tardes y le sonríen, le sonríen
de verdad, se alegran de su felicidad, de su juventud,
de toda la juventud y felicidad de la galaxia;

le sonríen explayando sus corazones
de poeta mediocre, de honorable perdedor,

y evitan comentar sobre lo conveniente
y ante todo gratificante
de revisar su gusto musical,

-y es que, qué coño vale la vida
sin que unas buenas guitarras eléctricas
te hayan desvirgado el alma, la sangre,
al menos una vez, al menos una -


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ROCK AROUND THE CLOCK

Ahí van, solos, únicos,
pasados de transaminasas, divorciados de cuentos
y princesas o príncipes cegatos a los escombros
de sus galones y encantos.

Ahí van los honrados perdedores
con los flaps gastados y sus canas por bandera,
con el suero de sus poemas mediocres,
con las cuentas siempre en el alambre.

Recorriendo los reinos urbanos de la visa,
escrutando las ofertas del mes,
las novedades que confunden al ocaso
de sus ayer explosivas existencias
y colorean por un rato las sombras.

Dignos perdedores que se resisten como tigres
siberianos a tirar la toalla (¡eso nunca!)

Ritualmente se iluminan como soles
con la luna de las farolas esas noches muy jodidas
y empatizan con los viejos felinos sintecho
al mirarse a los ojos -un respeto cariñoso
y mutuo adquirido entre viejos perdedores-

Doctorados en la ciencia de la supervivencia social,
houdinis del disimulo y los silencios amaestrados.

Soportan estoicos las fiestas de sus jóvenes vecinos
del piso de arriba los sábados sin fin.

Ellos, solos, a punto de la siguiente derrota,
a un paso de la mutación inevitable
en ser leve, ingrávido a los terremotos
e incendios transformadores del mundo,

cuando en el ascensor se cruzan con su vecina
embarazada del piso de arriba, esa chica de 32
con el brillo de la vida en 16K,
le dicen buenas tardes y le sonríen, le sonríen
de verdad, se alegran de su felicidad, de su juventud,
de toda la juventud y felicidad de la galaxia;

le sonríen explayando sus corazones
de poeta mediocre, de honorable perdedor,

y evitan comentar sobre lo conveniente
y sobre todo gratificante
de revisar su gusto musical,
-y es que, qué coño vale la vida
sin que unas buenas guitarras eléctricas
te hayan desvirgado el alma, la sangre,
al menos una vez, al menos una -


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así somos los fracasados, perdedores, Luis… yo siempre me consideré un perdedor honorable. Y no solo por el rock, sino porque la vida te hace entender que solo tienes 2 opciones. O te la juegas en tu vida o eres un cadáver

y esto me hace acordar a una frase: “ Muéstrame un jugador y yo te mostraré un perdedor, muéstrame un héroe y te mostraré un cadáver. " ... Mario Puzo. ¿Y quién quiere morir? Ahora, con el tema del rock y nuestro cuarto de hora; qué te puedo decir… compañero. Algunos dirían que son épocas y como nosotros en su tiempo fuimos mal mirados por nuestros abuelos y bisabuelos por esa música que oíamos revoltosa, subversiva hoy sucede algo parecido. Y con respecto a esto me interesaría saber tu opinión, sin más que ser una charla.


Hoy un trapero :D símbolo cultural, te diría… te respondería: “"Las luces me aflojan los ojos porque estoy quemando María" "No me traigan la botella, mejor tráete la caja / Y si ella está en pareja, la verdad, me la re baja". Y la moda es la poesía actual, esta poesía… :D yo diría; pobre de nuestras vidas…

pd: soy agradecido, y te doy las gracias porque tu poema me inspiró a hallarle un final algo que había escrito hace 2 días.

abrazos Luis.




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ROCK AROUND THE CLOCK

Ahí van, solos, únicos,
pasados de transaminasas, divorciados de cuentos
y princesas o príncipes cegatos a los escombros
de sus galones y encantos.

Ahí van los honrados perdedores
con los flaps gastados y sus canas por bandera,
con el suero de sus poemas mediocres,
con las cuentas siempre en el alambre.

Recorriendo los reinos urbanos de la visa,
escrutando las ofertas del mes,
las novedades que confunden al ocaso
de sus ayer explosivas existencias
y colorean por un rato las sombras.

Dignos perdedores que se resisten como tigres
siberianos a tirar la toalla (¡eso nunca!)

Ritualmente se iluminan como soles
con la luna de las farolas esas noches muy jodidas
y empatizan con los viejos felinos sintecho
al mirarse a los ojos -un respeto cariñoso
y mutuo adquirido entre viejos perdedores-

Doctorados en la ciencia de la supervivencia social,
houdinis del disimulo y los silencios amaestrados.

Soportan estoicos las fiestas de sus jóvenes vecinos
del piso de arriba los sábados sin fin.

Ellos, solos, a punto de la siguiente derrota,
a un paso de la mutación inevitable
en ser leve, ingrávido a los terremotos
e incendios transformadores del mundo,

cuando en el ascensor se cruzan con su vecina
embarazada del piso de arriba, esa chica de 32
con el brillo de la vida en 16K,
le dicen buenas tardes y le sonríen, le sonríen
de verdad, se alegran de su felicidad, de su juventud,
de toda la juventud y felicidad de la galaxia;

le sonríen explayando sus corazones
de poeta mediocre, de honorable perdedor,

y evitan comentar sobre lo conveniente
y sobre todo gratificante
de revisar su gusto musical,
-y es que, qué coño vale la vida
sin que unas buenas guitarras eléctricas
te hayan desvirgado el alma, la sangre,
al menos una vez, al menos una -


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¡Ay, ya me vi, me vi, me vi!
Haremos lo que nos hicieron: pedir que revisemos nuestro gusto musical.
No lo sé, será cuestión de... ¿quedarnos sordos?:confused: o machacarnos los oídos o des/oírla.
Un abrazo, Luis.
 
Yo soy de los que en los viejos rockeros ve a personas muy mayores disfrazadas. Tengo esa distorsión cognitiva, así que me resulta muy difícil mirarme en el espejo. Gracias por el poema. Es brutal. Un saludo. Luis
 
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Ahí van, solos, únicos,
pasados de transaminasas, divorciados de cuentos
y princesas o príncipes cegatos a los escombros
de sus galones y encantos.

Ahí van los honrados perdedores
con los flaps gastados y sus canas por bandera,
con el suero de sus poemas mediocres,
con las cuentas siempre en el alambre.

Recorriendo los reinos urbanos de la visa,
escrutando las ofertas del mes,
las novedades que confunden al ocaso
de sus ayer explosivas existencias
y colorean por un rato las sombras.

Dignos perdedores que se resisten como tigres
siberianos a tirar la toalla (¡eso nunca!)

Ritualmente se iluminan como soles
con la luna de las farolas esas noches muy jodidas
y empatizan con los viejos felinos sintecho
al mirarse a los ojos -un respeto cariñoso
y mutuo adquirido entre viejos perdedores-

Doctorados en la ciencia de la supervivencia social,
houdinis del disimulo y los silencios amaestrados.

Soportan estoicos las fiestas de sus jóvenes vecinos
del piso de arriba los sábados sin fin.

Ellos, solos, a punto de la siguiente derrota,
a un paso de la mutación inevitable
en ser leve, ingrávido a los terremotos
e incendios transformadores del mundo,

cuando en el ascensor se cruzan con su vecina
embarazada del piso de arriba, esa chica de 32
con el brillo de la vida en 16K,
le dicen buenas tardes y le sonríen, le sonríen
de verdad, se alegran de su felicidad, de su juventud,
de toda la juventud y felicidad de la galaxia;

le sonríen explayando sus corazones
de poeta mediocre, de honorable perdedor,

y evitan comentar sobre lo conveniente
y sobre todo gratificante
de revisar su gusto musical,
-y es que, qué coño vale la vida
sin que unas buenas guitarras eléctricas
te hayan desvirgado el alma, la sangre,
al menos una vez, al menos una -


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Dios, como me resuenan algunos muchos tantos versos de este poema. Resonancia de rock. Un gusto leerte. Luciana.
 

Pienso como tú, Danie. Y es que no me creo a los "ganadores". ¿Quién puede presumir de ser un ganador en la vida?, ... diría que un mentiroso o alguien con los sentimientos defectuosos y la empatía guardada en algún cajón de la cocina.
Alguien que ignora o tiene una "fórmula mágica" para superar definitivamente el sufrimiento propio y ajeno, para ser muy feliz por encima de las injusticias y mierda que llenan este mundo... Vale sí, se puede llevar de peor o mejor manera, ¿pero considerarse un "ganador" de la vida?. ¿Quién no ha perdido a seres muy queridos?, ¿quién no ha perdido esperanza, ilusión, factores muy valiosos de sí mismo...?, ¿quién no la ha cagado hasta el fondo cien veces, ... o perjudicado a alguien adrede o sin querer mil veces?. En fin, supongo que también depende de las expectativas que tengas sobre ti mismo o sobre lo que persigues en la vida. Quizás alguien muy conformista, inalterable -o budista- puede simplemente no considerarse ganador ni perdedor, o sea, un ser vivo que ha tenido la suerte de nacer y de existir, y lo demás forma parte del destino; no sé.
Otra cosa es ser un buen o un mal perdedor. Seguramente ese punto es clave para poder ser más o menos feliz, pues tener la capacidad de poder ser un "buen perdedor" ya te hace un poco ganador, ¿no? ;)

Sobre la música, qué te puedo decir, para mí es la "reina" indiscutible de las artes, es magia pura. Evidentemente los estilos musicales, los gustos y las modas evolucionan y cambian. No sé cómo hubieran reaccionado en la edad media si de repente escucharan una balada de los Scorpions, yo creo primero alucinarían y luego les acabaría encantando :D
Lo que sí pienso es que la música nos afecta siempre en relación al momento de haberla escuchado, y con el paso del tiempo asociamos de manera sensible y más o menos inconsciente una canción a ese o esos momentos pasados en que la escuchamos, produciendo una alteración química-psíquica en nosotros. Por supuesto también para que una canción o una música nos guste debe coincidir con nuestros gustos o afinidades musicales previas.
Por eso hay que tener mucho cuidado al hablar de buena o mala música. "Técnicamente" un tema musical puede ser mejor o peor, pero ese "factor técnico" no afecta a su principal cometido, que no es otro que hacer sentir placer y/o emoción al escucharlo. Y por eso hay que respetar todos los gustos musicales (o casi todos ;))

Muchas gracias por tu visita al poema, Danie. Un abrazo.
 
¡Ay, ya me vi, me vi, me vi!
Haremos lo que nos hicieron: pedir que revisemos nuestro gusto musical.
No lo sé, será cuestión de... ¿quedarnos sordos?:confused: o machacarnos los oídos o des/oírla.
Un abrazo, Luis.

Ya le dije a Danie que hay que respetar todos los gustos musicales, incluso puedo entender (con dificultad) que a alguien le guste el reguetón, pero que no le guste el mejor rock de los 80 no tiene perdón :confused:; eso sí, si la única música que existiera en el mundo fuera el reguetón, el ser humano merecería la extinción (aún más de lo que ya la merece) o al menos un virus que nos dejara sordos para los restos, como los cangrejos :).
Gracias por tu visita, Romi. Otro abrazo para ti.
 
Yo soy de los que en los viejos rockeros ve a personas muy mayores disfrazadas. Tengo esa distorsión cognitiva, así que me resulta muy difícil mirarme en el espejo. Gracias por el poema. Es brutal. Un saludo. Luis

No me parece una distorsión cognitiva, es más estoy de acuerdo, aunque también es cierto que a partir de los cuarenta y tantos los rockeros ya se suelen considerar a sí mismos viejos rockeros, quizás es que el "espíritu" del rock&roll consume a sus devotos de manera importante, jeje.
Gracias a ti por tu visita y comentario. Un abrazo.
 
ROCK AROUND THE CLOCK

Ahí van, solos, únicos,
pasados de transaminasas, divorciados de cuentos
y princesas o príncipes cegatos a los escombros
de sus galones y encantos.

Ahí van los honrados perdedores
con los flaps gastados y sus canas por bandera,
con el suero de sus poemas mediocres,
con las cuentas siempre en el alambre.

Recorriendo los reinos urbanos de la visa,
escrutando las ofertas del mes,
las novedades que confunden al ocaso
de sus ayer explosivas existencias
y colorean por un rato las sombras.

Dignos perdedores que se resisten como tigres
siberianos a tirar la toalla (¡eso nunca!)

Ritualmente se iluminan como soles
con la luna de las farolas esas noches muy jodidas
y empatizan con los viejos felinos sintecho
al mirarse a los ojos -un respeto cariñoso
y mutuo adquirido entre viejos perdedores-

Doctorados en la ciencia de la supervivencia social,
houdinis del disimulo y los silencios amaestrados.

Soportan estoicos las fiestas de sus jóvenes vecinos
del piso de arriba los sábados sin fin.

Ellos, solos, a punto de la siguiente derrota,
a un paso de la mutación inevitable
en ser leve, ingrávido a los terremotos
e incendios transformadores del mundo,

cuando en el ascensor se cruzan con su vecina
embarazada del piso de arriba, esa chica de 32
con el brillo de la vida en 16K,
le dicen buenas tardes y le sonríen, le sonríen
de verdad, se alegran de su felicidad, de su juventud,
de toda la juventud y felicidad de la galaxia;

le sonríen explayando sus corazones
de poeta mediocre, de honorable perdedor,

y evitan comentar sobre lo conveniente
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-y es que, qué coño vale la vida
sin que unas buenas guitarras eléctricas
te hayan desvirgado el alma, la sangre,
al menos una vez, al menos una -


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Darling, si te refieres a la canción de Bill Haley; la traducción correcta sería "Rock todo el día" o "Rockeando todo el día". Pero bueno, el título es cuestión personal tuya.
A mí el reguetón y la lavanda me han salvado la vida xdddd. Porque encontrar poetas punkys o metaleros ( o de Xtreem) es chungo, les tiran mucho también los plastas de los cantautores. Pero en fin tendré que escuchar "send me angel" otra vez , a ver si hay suerte.

Sweet kisses.
 
Darling, si te refieres a la canción de Bill Haley; la traducción correcta sería "Rock todo el día" o "Rockeando todo el día". Pero bueno, el título es cuestión personal tuya.
A mí el reguetón y la lavanda me han salvado la vida xdddd. Porque encontrar poetas punkys o metaleros ( o de Xtreem) es chungo, les tiran mucho también los plastas de los cantautores. Pero en fin tendré que escuchar "send me angel" otra vez , a ver si hay suerte.

Sweet kisses.

Sí, creo que es "rockeando a todas horas" o algo así, pero yo he utilizado el título de la canción en su doble sentido (el literal y el de la famosa canción), pero aprovecho para preguntarte cómo se escribe (literalmente) en inglés "rock alrededor del reloj", si es que se escribe de otra manera.
 
Sí, creo que es "rockeando a todas horas" o algo así, pero yo he utilizado el título de la canción en su doble sentido (el literal y el de la famosa canción), pero aprovecho para preguntarte cómo se escribe (literalmente) en inglés "rock alrededor del reloj", si es que se escribe de otra manera.

Se escribiría así, pero no te entenderían. xdddd
 
ROCK AROUND THE CLOCK

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pasados de transaminasas, divorciados de cuentos
y princesas o príncipes cegatos a los escombros
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con los flaps gastados y sus canas por bandera,
con el suero de sus poemas mediocres,
con las cuentas siempre en el alambre.

Recorriendo los reinos urbanos de la visa,
escrutando las ofertas del mes,
las novedades que confunden al ocaso
de sus ayer explosivas existencias
y colorean por un rato las sombras.

Dignos perdedores que se resisten como tigres
siberianos a tirar la toalla (¡eso nunca!)

Ritualmente se iluminan como soles
con la luna de las farolas esas noches muy jodidas
y empatizan con los viejos felinos sintecho
al mirarse a los ojos -un respeto cariñoso
y mutuo adquirido entre viejos perdedores-

Doctorados en la ciencia de la supervivencia social,
hudinis del disimulo y los silencios amaestrados.

Soportan estoicos las fiestas de sus jóvenes vecinos
del piso de arriba los sábados sin fin.

Ellos, solos, a punto de la siguiente derrota,
a un paso de la mutación inevitable
en ser leve, ingrávido a los terremotos
e incendios transformadores del mundo,

cuando en el ascensor se cruzan con su vecina
embarazada del piso de arriba, esa chica de 32
con el brillo de la vida en 16K,
le dicen buenas tardes y le sonríen, le sonríen
de verdad, se alegran de su felicidad, de su juventud,
de toda la juventud y felicidad de la galaxia;

le sonríen explayando sus corazones
de poeta mediocre, de honorable perdedor,

y evitan comentar sobre lo conveniente
y sobre todo gratificante
de revisar su gusto musical,
-y es que, qué coño vale la vida
sin que unas buenas guitarras eléctricas
te hayan desvirgado el alma, la sangre,
al menos una vez, al menos una -


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Casi un himno. Cada vez menos, pero dejarse, se dejan ver... Pues casi donde te quedaste ayer: Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar...
Qué bueno, Luis. Va contigo.
Un fuerte abrazo
 
ROCK AROUND THE CLOCK

Ahí van, solos, únicos,
pasados de transaminasas, divorciados de cuentos
y princesas o príncipes cegatos a los escombros
de sus galones y encantos.

Ahí van los honrados perdedores
con los flaps gastados y sus canas por bandera,
con el suero de sus poemas mediocres,
con las cuentas siempre en el alambre.

Recorriendo los reinos urbanos de la visa,
escrutando las ofertas del mes,
las novedades que confunden al ocaso
de sus ayer explosivas existencias
y colorean por un rato las sombras.

Dignos perdedores que se resisten como tigres
siberianos a tirar la toalla (¡eso nunca!)

Ritualmente se iluminan como soles
con la luna de las farolas esas noches muy jodidas
y empatizan con los viejos felinos sintecho
al mirarse a los ojos -un respeto cariñoso
y mutuo adquirido entre viejos perdedores-

Doctorados en la ciencia de la supervivencia social,
houdinis del disimulo y los silencios amaestrados.

Soportan estoicos las fiestas de sus jóvenes vecinos
del piso de arriba los sábados sin fin.

Ellos, solos, a punto de la siguiente derrota,
a un paso de la mutación inevitable
en ser leve, ingrávido a los terremotos
e incendios transformadores del mundo,

cuando en el ascensor se cruzan con su vecina
embarazada del piso de arriba, esa chica de 32
con el brillo de la vida en 16K,
le dicen buenas tardes y le sonríen, le sonríen
de verdad, se alegran de su felicidad, de su juventud,
de toda la juventud y felicidad de la galaxia;

le sonríen explayando sus corazones
de poeta mediocre, de honorable perdedor,

y evitan comentar sobre lo conveniente
y sobre todo gratificante
de revisar su gusto musical,
-y es que, qué coño vale la vida
sin que unas buenas guitarras eléctricas
te hayan desvirgado el alma, la sangre,
al menos una vez, al menos una -


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¡Qué maravilla de poema, compañero! Me ha dejado absolutamente noqueado.
Gracias por tu arte, Luis. Un abrazo.
 
Esa imagen de chica embarazada rebosante de vida se presentó estos días en mi cabeza. Hoy releyéndote pude recordar de donde la había sacado. Creo que eso dice algo del poema. Es que mi ex estuvo embarazada no hace mucho. No es por quitarte mérito literario. Tú sabes que para hacer esto hay que escribir de la realidad vamos no solo de pura fantasía.
 
Casi un himno. Cada vez menos, pero dejarse, se dejan ver... Pues casi donde te quedaste ayer: Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar...
Qué bueno, Luis. Va contigo.
Un fuerte abrazo

Bueno, pero haber pasado por el momento en que se hizo la mejor música de todos los tiempos (los 70 y 80 son irrepetibles) al menos es un aliciente :).
Me alegra que te haya gustado, Rosa. Gracias y un abrazo grandote, compi.
 
Esa imagen de chica embarazada rebosante de vida se presentó estos días en mi cabeza. Hoy releyéndote pude recordar de donde la había sacado. Creo que eso dice algo del poema. Es que mi ex estuvo embarazada no hace mucho. No es por quitarte mérito literario. Tú sabes que para hacer esto hay que escribir de la realidad vamos no solo de pura fantasía.

Completamente de acuerdo contigo, Pablo. Precisamente la vecina embarazada es real; y es que sí, cuando nos inspiramos en la realidad cercana los poemas alcanzan una veracidad que de algún modo y por algún motivo se suele transmitir de manera más potente a los lectores. Supongo que por eso incluso la literatura de ficción copia a menudo a personajes reales.
Un cordial saludo compañero.
 
Creo que TOOL fue uno de los grupos de Rock progresivo que más me inspiró a la hora de escribir, hablando de música, ese sonido, que deja el alma despierta.

Saludos

Sí, diría que la música es el arte más sensible y "mágico" de todas las artes, y con diferencia.
También es un muy potente inspirador; y supongo que nuestro estilo de poesía tiene bastante relación con la música que nos gusta, (en mi caso mi gusto por el punk-rock seguramente ha influido en mi predominante tendencia al realismo)
Gracias por tu comentario, Martín. Saludos de vuelta.
 
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pasados de transaminasas, divorciados de cuentos
y princesas o príncipes cegatos a los escombros
de sus galones y encantos.

Ahí van los honrados perdedores
con los flaps gastados y sus canas por bandera,
con el suero de sus poemas mediocres,
con las cuentas siempre en el alambre.

Recorriendo los reinos paliativos de la visa,
escrutando las ofertas del mes,
las novedades que confunden al ocaso
de sus ayer explosivas existencias
y colorean por un rato el stock de sombras.

Dignos perdedores que se resisten como tigres
siberianos a tirar la toalla (¡eso nunca!)

Ritualmente se iluminan como soles
con la luna de las farolas esas noches muy jodidas
y empatizan con algún felino sintecho
al mirarse a los ojos -un respeto cariñoso
y mutuo adquirido entre viejos perdedores-

Doctorados en la escabrosa ciencia
de la supervivencia social, houdinis
del disimulo y los silencios amaestrados.

Soportan estoicos las fiestas de sus jóvenes vecinos
del piso de arriba los sábados sin fin.

Ellos, solos, a punto de la siguiente derrota,
a un paso de la mutación inevitable
en ser leve, ingrávido a los terremotos
e incendios transformadores del mundo,

cuando en el ascensor se cruzan con su vecina
embarazada del piso de arriba, esa chica de 32
con el brillo de la vida en 16K,
le dicen buenas tardes y le sonríen, le sonríen
de verdad, se alegran de su felicidad, de su juventud,
de toda la juventud y felicidad de la galaxia;

le sonríen explayando sus corazones
de poeta mediocre, de honorable perdedor,

y evitan comentar sobre lo conveniente
y ante todo gratificante
de revisar su gusto musical,

-y es que, qué coño vale la vida
sin que unas buenas guitarras eléctricas
te hayan desvirgado el alma, la sangre,
al menos una vez, al menos una -


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Imposible no comenzar a leerte sin el Bill Haley tronando "¡One, two, three o'clock!...". Pero luego todo es otro Bill: Piano Man. Y esa chica embarazada que obliga a reflexionar si el camino elegido, el más común, fue el correcto. Ya sabes, carnalote, las lecturas son ejercicios emocionales, siempre subjetivos, y por eso tan llenadores de eso que buscamos. Y yo aquí encontré algo tan valioso de significado como la razón de permanecer. Los perdedores del sistema hacen mejores poemas, menos libros.
Hoy solo uno porque me voy de parranda.
Pero igual te abrazo, cabrón e inmenso.
 
Imposible no comenzar a leerte sin el Bill Haley tronando "¡One, two, three o'clock!...". Pero luego todo es otro Bill: Piano Man. Y esa chica embarazada que obliga a reflexionar si el camino elegido, el más común, fue el correcto. Ya sabes, carnalote, las lecturas son ejercicios emocionales, siempre subjetivos, y por eso tan llenadores de eso que buscamos. Y yo aquí encontré algo tan valioso de significado como la razón de permanecer. Los perdedores del sistema hacen mejores poemas, menos libros.
Hoy solo uno porque me voy de parranda.
Pero igual te abrazo, cabrón e inmenso.

Preciosa canción la de Piano man, había una versión española de Ana Belén que no está mal.
La razón de permanecer, sí, supongo que cuando se ha amado la vida con intensidad a menudo queda algún motivo -aunque sea el único- por el que querer permanecer, aunque solo sea para recordar lo bueno vivido; y el amor a la música (como el del protagonista del poema) es también amor a la vida. Pero, por supuesto, también creo muy respetables las razones para lo contrario.
Y sí, los "ganadores del sistema" son más proclives a los hits del verano y a los best sellers de autoayuda y/o con final feliz que a escribir buena poesía, está claro, (¿escribimos a medias uno de autoayuda, mi bro? :D). Otro gran abrazo y muy felices parrandas :cool:
 
ROCK AROUND THE CLOCK

Ahí van, solos, únicos,
pasados de transaminasas, divorciados de cuentos
y princesas o príncipes cegatos a los escombros
de sus galones y encantos.

Ahí van los honrados perdedores
con los flaps gastados y sus canas por bandera,
con el suero de sus poemas mediocres,
con las cuentas siempre en el alambre.

Recorriendo los reinos paliativos de la visa,
escrutando las ofertas del mes,
las novedades que confunden al ocaso
de sus ayer explosivas existencias
y colorean por un rato el stock de sombras.

Dignos perdedores que se resisten como tigres
siberianos a tirar la toalla (¡eso nunca!)

Ritualmente se iluminan como soles
con la luna de las farolas esas noches muy jodidas
y empatizan con algún felino sintecho
al mirarse a los ojos -un respeto cariñoso
y mutuo adquirido entre viejos perdedores-

Doctorados en la escabrosa ciencia
de la supervivencia social, houdinis
del disimulo y los silencios amaestrados.

Soportan estoicos las fiestas de sus jóvenes vecinos
del piso de arriba los sábados sin fin.

Ellos, solos, a punto de la siguiente derrota,
a un paso de la mutación inevitable
en ser leve, ingrávido a los terremotos
e incendios transformadores del mundo,

cuando en el ascensor se cruzan con su vecina
embarazada del piso de arriba, esa chica de 32
con el brillo de la vida en 16K,
le dicen buenas tardes y le sonríen, le sonríen
de verdad, se alegran de su felicidad, de su juventud,
de toda la juventud y felicidad de la galaxia;

le sonríen explayando sus corazones
de poeta mediocre, de honorable perdedor,

y evitan comentar sobre lo conveniente
y ante todo gratificante
de revisar su gusto musical,

-y es que, qué coño vale la vida
sin que unas buenas guitarras eléctricas
te hayan desvirgado el alma, la sangre,
al menos una vez, al menos una -


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Hola Luis, me gusta tu poema. Soy muy melómano de todos los estilos, menos el reguetón. Poseo una colección de 6000 vinilos que inicié a los 16, de ellos al menos 50 son de Heavy...
Un abrazo.
Paco
 

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