Manolo, por Dios... qué barbaridad. Lo de la mojarra todavía me tiene despanzurrándome de la risa. Si Quevedo y Góngora levantaran la cabeza...
Brillas con luz propia, por más que haya a quienes no les guste.
Menuda mojarra tienes...
Descerebrados, pelotudos, oropel tribalista, arteramente, populachero, mersa, colónico, monotónico, impúbero, bufoncillo, bubónico, quístico, cervántico, hez.
Esta, mi estimado y muy querido poeta Don Jorge Salvador, es una muestra del sélecto, depúrado y sútil lenguaje que utiliza ese dios que se ha instalado entre nosotros, para iluminarnos y guiarnos a través de su sabiduría, saber estar, y humildad de las que hace gala este mesías, para que acabemos como él, con las babas cayéndonos por el cachete, al unísono con un insulto tras otro, y a la espera de que alguien nos haga caso.
(Ahora que lo pienso, creo recordar que entre un insulto y otro, alguna vez escribe un poema que nadie le pide, ni entiende por cierto, pero que él lanza como los caramelos caducados de sus cabalgatas de reyes; en un elaborado intento de quedar por encima del autor asaltado. Haciendo, de este modo la labor de Padre Abraham, instruyendo a sus pitufos)
Le quedo a usted muy agradecido por su presencia en el tema, que tan gentilmente tuvo a bien comentar, detalle que no olvidaré, pues cuando las orejas de algo mayor que un hamster se ven asomar, la multitud tiende a imitar a la Vieja del visillo.
Como le decía, esta parece ser la nueva cultura que intenta imponer un personaje, sumido cuanto menos en un complejo de inferioridad manifiesto, que intenta camuflar entre las sombras con las que lidia habitualmente, y reflejadas a través de envidia, prepotencia, soberbia, pedantería, etc... que pone de relieve, en todas y cada una de sus intervenciones. (La búsqueda desesperada de adrenalina, posiblemente sea la culpable, de tan escandalosos ridículos)
Como no quisiera aburrirlo, enunciando las virtudes del susodicho, permítame seguir con una observación de mi propia cosecha, y con su permiso, se lo diré en un dialecto que aprendí en el coño norte, en uno de mis muchos viajes, cuando competía con Michael J. Fox, en aquellas portentosas idas y venidas; al que por cierto le cambié la correa de distribución de su monopatín, en una de mis travesías, todo ello, lógicamente, gracias al LSD, que era realmente el artífice de que pudiera realizar mis viajes.
Dice así:
"Yo no zé que cojone jace aquí er tío eze; zi está tan dijustáo, que coja la puerta, ze vaya por onde ha venío, deje de dar por culo y ziga vendiendo el amoto de que en otro portá, ze trata mejón a la gente y ze está mejón que aquí; en este mundo de ateos, no jacen farta dioze, y si jacen farta loz creamo, jezo, ar meno no tratan de uzurpá el zillón de naide."
Perdone, Don Jorge Salvador, este arrebato, impropio de alguien que pretende superar el casting de aspirante a juntaletras.(Lo de ser mediocre, es un sueño al que solo los dioses aspiran)
Con su permiso, me retiro a flagelarme por los improperios que mi mojarra no soltó.
Siempre a la espera de sus intervenciones, reciba el más afectuoso de los abrazos.
Atentamente:
Don Erre que erre