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Ayer estuve con mi padre

César Guevar

Poeta que considera el portal su segunda casa
De casi 90 años “falta un mes”
me dijo

Estaba solo

En la semioscuridad agreste,
hosca
del camino que termina sin color.

En la infame blancura
del precipicio
(tanto color fundido)

Conversamos.
Lo hice hablar de pasados remotos
Los recuerda todos
con la certeza de quien los vivió.

Había una luz de neón sobre las veintidós
mil cuatrocientas noventa y seis trincheras
abiertas en su rostro

Solo y un aparato de radio
“Le dije al locutor que mencionara los autores de las canciones…”
Me contó sobre la Fiesta –prohibida- de Serrat,
sobre La Llorona de los muertos mexicanos en batalla
Tenía los ojos entrecerrados (era ya casi de noche)
“Me hicieron caso, ahora todos los locutores los nombran”.

Fue a la misa pública de ramos con una silla de madera
“me arden las plantas de los pies…”
“… La gente me la quería llevar pero yo
les decía que no, que me servía para apoyarme en ella”

Encorvado como un garfio de harina

Los minutos iban
Y lo caro de la vida, y el peor gobierno que yo nunca
y la iglesia, y el cura me dijo, después de la caída, “Dios te cuida de verdad, F…”
(Papá, nunca más te montes en una silla)
(¿Cómo te está yendo con la crema dental?)
“Bien, y dura bastante…”.

Llegó la hora de dejarlo otra vez en su soledad de emisoras de radio
(yo le había llevado una chicha)

Cuando ya me iba me dijo, con picardía de viejo muy viejo niño adulto:
“¡Voy a enchicharme…!”


No puedo recordar si le pedí la bendición.





Abril tenía que ser... 2023. C.G.
 
Última edición:
Me emocionó leer tus versos, César, recreaste tan bella, humana y amorosamente el encuentro que mantuviste con tu papá, que alegría además que a sus casi 90 años hayas podido tener una buena y lúcida conversación. Eres genial Poeta, lograste crear un clima maravilloso que disfruté y me sentí parte como lectora de ese encuentro. Felicitaciones por tu poema, por tu padre y por regalarnos un emotivo poema.

Te dejo mi abrazo con cariño y admiración y esta canción de regalo.

 
De casi 90 años “falta un mes”
me dijo

Estaba solo

En la semioscuridad oscura
hosca
del camino que termina sin color.

En la claridad ruin,
infame
del precipicio
(tanto color fundido)

Conversamos.
Lo hice hablar de pasados remotos
Los recuerda todos
con la certeza de quien los vivió.

Había una luz de neón sobre las veintidós
mil cuatrocientas noventa y una trincheras
abiertas en su rostro

Solo y un aparato de radio
“Le dije al locutor que mencionara los autores de las canciones…”
Me contó sobre la Fiesta –prohibida- de Serrat,
sobre La Llorona de los muertos mexicanos en batalla
Tenía los ojos entrecerrados (era ya casi de noche)
“Me hicieron caso, ahora todos los locutores los nombran”.

Fue a la misa pública de ramos con una silla de madera
“me arden las plantas de los pies…”
“… La gente me la quería llevar pero yo
les decía que no, que me servía para apoyarme en ella”

Encorvado como un garfio de harina

Los minutos iban
Y lo caro de la vida, y el peor gobierno que yo nunca
y la iglesia, y el cura me dijo, después de la caída, “Dios te cuida de verdad, F…”
(Papá, nunca más te montes en una silla)
(¿Cómo te está yendo con la crema dental?)
“Bien, y dura bastante…”.

Llegó la hora de dejarlo otra vez en su soledad de emisoras de radio
(yo le había llevado una chicha)

Cuando ya me iba me dijo, con picardía de viejo muy viejo niño adulto:
“¡Voy a enchicharme…!”


No puedo recordar si le pedí la bendición.





Abril tenía que ser... 2023. C.G.
Hermosos versos plenos de poesía y sentimientos como tributo a tu querido padre.
Un abrazo poeta.
 
Me emocionó leer tus versos, César, recreaste tan bella, humana y amorosamente el encuentro que mantuviste con tu papá, que alegría además que a sus casi 90 años hayas podido tener una buena y lúcida conversación. Eres genial Poeta, lograste crear un clima maravilloso que disfruté y me sentí parte como lectora de ese encuentro. Felicitaciones por tu poema, por tu padre y por regalarnos un emotivo poema.

Te dejo mi abrazo con cariño y admiración y esta canción de regalo.


Gracias a ti por la sensibilidad de dejarte tocar por este relato. Y por el hermoso mensaje con el que premias el encuentro de dos hombres.

A él le encanta esa canción. Me hace cantársela cada cumpleaños, cada día del padre que logramos pasar juntos... Y yo ya soy casi tan viejo cómo él, jajajajj. Muchas gracias por haberla traído también.

Que estés pasando una feliz Semana Santa, Mar_ con Alma de lobezna.
 
De casi 90 años “falta un mes”
me dijo

Estaba solo

En la semioscuridad agreste,
hosca
del camino que termina sin color.

En la infame blancura
del precipicio
(tanto color fundido)

Conversamos.
Lo hice hablar de pasados remotos
Los recuerda todos
con la certeza de quien los vivió.

Había una luz de neón sobre las veintidós
mil cuatrocientas noventa y seis trincheras
abiertas en su rostro

Solo y un aparato de radio
“Le dije al locutor que mencionara los autores de las canciones…”
Me contó sobre la Fiesta –prohibida- de Serrat,
sobre La Llorona de los muertos mexicanos en batalla
Tenía los ojos entrecerrados (era ya casi de noche)
“Me hicieron caso, ahora todos los locutores los nombran”.

Fue a la misa pública de ramos con una silla de madera
“me arden las plantas de los pies…”
“… La gente me la quería llevar pero yo
les decía que no, que me servía para apoyarme en ella”

Encorvado como un garfio de harina

Los minutos iban
Y lo caro de la vida, y el peor gobierno que yo nunca
y la iglesia, y el cura me dijo, después de la caída, “Dios te cuida de verdad, F…”
(Papá, nunca más te montes en una silla)
(¿Cómo te está yendo con la crema dental?)
“Bien, y dura bastante…”.

Llegó la hora de dejarlo otra vez en su soledad de emisoras de radio
(yo le había llevado una chicha)

Cuando ya me iba me dijo, con picardía de viejo muy viejo niño adulto:
“¡Voy a enchicharme…!”


No puedo recordar si le pedí la bendición.





Abril tenía que ser... 2023. C.G.

Cesar, emociona tu obra. el encuentro y ese rastro maravilloso
para elevar esa conversación entre lo mas humano y alegre.
una gran posibilidad para recrear sus huellas cuando el
recuerdo se anuda a uno mismo. me gusto.
saludos amables de luzyabsenta
 
De casi 90 años “falta un mes”
me dijo

Estaba solo

En la semioscuridad agreste,
hosca
del camino que termina sin color.

En la infame blancura
del precipicio
(tanto color fundido)

Conversamos.
Lo hice hablar de pasados remotos
Los recuerda todos
con la certeza de quien los vivió.

Había una luz de neón sobre las veintidós
mil cuatrocientas noventa y seis trincheras
abiertas en su rostro

Solo y un aparato de radio
“Le dije al locutor que mencionara los autores de las canciones…”
Me contó sobre la Fiesta –prohibida- de Serrat,
sobre La Llorona de los muertos mexicanos en batalla
Tenía los ojos entrecerrados (era ya casi de noche)
“Me hicieron caso, ahora todos los locutores los nombran”.

Fue a la misa pública de ramos con una silla de madera
“me arden las plantas de los pies…”
“… La gente me la quería llevar pero yo
les decía que no, que me servía para apoyarme en ella”

Encorvado como un garfio de harina

Los minutos iban
Y lo caro de la vida, y el peor gobierno que yo nunca
y la iglesia, y el cura me dijo, después de la caída, “Dios te cuida de verdad, F…”
(Papá, nunca más te montes en una silla)
(¿Cómo te está yendo con la crema dental?)
“Bien, y dura bastante…”.

Llegó la hora de dejarlo otra vez en su soledad de emisoras de radio
(yo le había llevado una chicha)

Cuando ya me iba me dijo, con picardía de viejo muy viejo niño adulto:
“¡Voy a enchicharme…!”


No puedo recordar si le pedí la bendición.





Abril tenía que ser... 2023. C.G.
Ayyyyy César qué letras más preciosas y entrañables le dedicas a tu amado padre, ayyy si yo pudiera gozar de la compañía del mío cuán feliz sería pero ya partió hace 21 años, por eso disfruta cuanto puedas de tu viejito padre que rebosa amor y al referirte sus experiencias y recuerdos te está rociando de él.
Encantada de leerte siempre mi querido y admirado poeta y mi entrañable amigo, miles de besos para tu papá y para ti.....muáááááckssssss
 
Cesar, emociona tu obra. el encuentro y ese rastro maravilloso
para elevar esa conversación entre lo mas humano y alegre.
una gran posibilidad para recrear sus huellas cuando el
recuerdo se anuda a uno mismo. me gusto.
saludos amables de luzyabsenta

Muchas gracias por sus palabras, mi compa y maestro siempre. Sí, el recuerdo a veces se anuda y exige ser poema. Qué bueno que le gustó.

Dondequiera que esté, le deseo todo lo mejor.
 
Ayyyyy César qué letras más preciosas y entrañables le dedicas a tu amado padre, ayyy si yo pudiera gozar de la compañía del mío cuán feliz sería pero ya partió hace 21 años, por eso disfruta cuanto puedas de tu viejito padre que rebosa amor y al referirte sus experiencias y recuerdos te está rociando de él.
Encantada de leerte siempre mi querido y admirado poeta y mi entrañable amigo, miles de besos para tu papá y para ti.....muáááááckssssss

Todavía lo tengo, sí. Te cuento que mi papá es muchas cosas; entre ellas, un libro de un millón interminable de páginas deseosas de ser leídas. Lamento que ya el tuyo no esté contigo en este plano. Trato de hacer como dices: disfrutar de su presencia. Trato.

Gracias por los besos que nos envías, bella amiga. Todo, pero todo bien todo... lo bueno para ti.
 
De casi 90 años “falta un mes”
me dijo

Estaba solo

En la semioscuridad agreste,
hosca
del camino que termina sin color.

En la infame blancura
del precipicio
(tanto color fundido)

Conversamos.
Lo hice hablar de pasados remotos
Los recuerda todos
con la certeza de quien los vivió.

Había una luz de neón sobre las veintidós
mil cuatrocientas noventa y seis trincheras
abiertas en su rostro

Solo y un aparato de radio
“Le dije al locutor que mencionara los autores de las canciones…”
Me contó sobre la Fiesta –prohibida- de Serrat,
sobre La Llorona de los muertos mexicanos en batalla
Tenía los ojos entrecerrados (era ya casi de noche)
“Me hicieron caso, ahora todos los locutores los nombran”.

Fue a la misa pública de ramos con una silla de madera
“me arden las plantas de los pies…”
“… La gente me la quería llevar pero yo
les decía que no, que me servía para apoyarme en ella”

Encorvado como un garfio de harina

Los minutos iban
Y lo caro de la vida, y el peor gobierno que yo nunca
y la iglesia, y el cura me dijo, después de la caída, “Dios te cuida de verdad, F…”
(Papá, nunca más te montes en una silla)
(¿Cómo te está yendo con la crema dental?)
“Bien, y dura bastante…”.

Llegó la hora de dejarlo otra vez en su soledad de emisoras de radio
(yo le había llevado una chicha)

Cuando ya me iba me dijo, con picardía de viejo muy viejo niño adulto:
“¡Voy a enchicharme…!”


No puedo recordar si le pedí la bendición.





Abril tenía que ser... 2023. C.G.

Te quedó de maravilla hermanaso, me sentí ahí junto a ustedes. No le pregunte pero segurito que era de los de cervecería de caracas :D, panita del patón carrasquel quizá !! Yo extraño a veces al mío, ese fue compinche de Alberto arvelo torrealba. Me quedo con la satisfacción de que fuimos felices !! Te dejo un saludo con el afecto de siempre.
 
Última edición:
Te quedó de maravilla hermanaso, me sentí ahí junto a ustedes. No le pregunte pero segurito que era de los de cervecería de caracas :D, panita del patón carrasquel quizá !! Yo extraño a veces al mío, ese fue compinche de Alberto arvelo torrealba. Me quedo con la satisfacción de que fuimos felices !! Te dejo un saludo con el afecto de siempre.

Jajajaj. No. Conoció al Cervecería Caracas, pero siempre fue aficionado a los Tiburones, dice él que incluso desde los tiempos en que todavía no eran Tiburones, sino Pampero. No obstante, también visitó, por supuesto, el viejo estadio de San Agustín (el Estadio del Cervecería Caracas). De si conoció o no al Patón, le tengo que preguntar. No recuerdo yo que fuera él tan aficionado al beisbol como para seguir jugadores; en ese sentido, yo soy más aficionado que él.

Así que tu viejo fue amigo del poeta Arvelo Torrealba... entonces tu papá seguramente también fue poeta, o cuando menos la vena poética te la transmitió a ti. Somos que jode nuestros viejos, ¿verdad? Yo me siento tan diferente del mío pero a la vez con tantas cosas suyas (de las buenas y de las malas...). Me encanta que hayas podido ser feliz con tu papá. Supongo que eso es lo más importante.

Muchas gracias por haber venido hasta estas letras, mi pana. Salud y felicidad para ti, doquiera que te encuentres.
 

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