Cuaderno de notas

I.

Su extraño corazón de hojas.


Nadie quiso habitar ese lugar,
sino el mar
o la noche amanecida

de los locos:

un minotauro desbocado por las sombras,
un ave de luz vencida de improperios.


El hombre tenía en su corazón un pueblo;


fantasmas
desde una ventana donde nadie jamás prendió una lámpara,
con calles y esquinas de un asfalto húmedo,

abandonado

y no lo sabía.

II.

.a Gamoneda.



Un perro de luna
bebe de mi alma.

Baile desmedido:

mi música se enciende
en el perro asustado.

Y ahora bebes de mí, tú,
que haz perdido el rumbo.

III.

¿ Cómo haré para escaparme?
si todas las cárceles están abiertas.
Si todas las llaves son inútiles.

IV.

Olvidarlo todo.


¿Dónde estará la casa?
Su puerta abierta.
El ir donde la siesta,
verdosa,
espera,
entre árboles negros.

He de buscar en el atardecer mi propio rostro.

V.

De un papel llevado en el blue jeans...


sobre mi cabeza
baila el universo.
Pájaros y liebres se
apelotonan entre la sangre y
la comisura de mis labios.

Ayer un gorrión de barrio hizo
su nido en la cúspide de
mi hueso fémur.
Por mi pecho camina una mujer
(desnuda) descalza.
En mis pupilas negras ladra un perro

ciego.

VI.

Estás enroscada en mi alma


en un sinfín elástico.

No soy nada.

Pero aún así
deseo que me mires,
quiero
estar más allá del silencio de las bocas.

En tu lengua
silenciosa
vive mi nombre.

Soy verdadero
en la luz
que me das.

Soy sólo sí
entre tú y yo
podemos perdernos.

Como una fotografía.

VII.

Es el fin
y es lo único que importa.

El miedo también se olvida.

a Golem
 
Última edición:
I.

Su extraño corazón de hojas.

Nadie quiso habitar ese lugar,
sino el mar
o la noche amanecida

de los locos:

un minotauro desbocado por las sombras,
un ave de luz vencida de improperios.


El hombre tenía en su corazón un pueblo;


fantasmas
desde una ventana donde nadie jamás prendió una lámpara,
con calles y esquinas de un asfalto húmedo,

abandonado

y no lo sabía.

II.

.a Gamoneda.


Un perro de luna
bebe de mi alma.

Baile desmedido:

mi música se enciende
en el perro asustado.

Y ahora bebes de mí, tú,
que haz perdido el rumbo.

III.

¿ Cómo haré para escaparme?
si todas las cárceles están abiertas.
Si todas las llaves son inútiles.

IV.

Estás enroscada en mi alma
en un sinfín elástico.

No soy nadie.

Pero aún así
deseo que me mires,
quiero
estar más allá del silencio de las bocas.

En tu lengua
silenciosa
vive mi nombre.

Soy verdadero
en la luz
que me das.

Soy sólo sí
entre tú y yo
podemos perdernos.

Como una fotografía.

IV.

Es el fin
y es lo único que importa.

El miedo también se olvida.

V.

De un papel llevado en el blue jeans...

sobre mi cabeza
baila el universo.
Pájaros y liebres se
apelotonan entre la sangre y
la comisura de mis labios.

Ayer un gorrión de barrio hizo
su nido en la cúspide de
mi hueso fémur.
Por mi pecho camina una mujer
(desnuda) descalza.
En mis pupilas negras ladra un perro

ciego.

VI.

Olvidarlo todo.

¿Dónde estará la casa?
Su puerta abierta.
El ir donde la siesta,
verdosa,
espera,
entre árboles negros.

He de buscar en el atardecer mi propio rostro.

...

a Golem
Re guauuuuu!!

Te aplaudo de pie.
Abrazote gus
 
...

Es el fin
y es lo único que importa.

El miedo también se olvida.

a Golem
....


Una gran sentencia del corazón que aprendió a respirar en el tiempo de las letras... mis aplausos poeta.
 
Última edición:
I.

Su extraño corazón de hojas.


Nadie quiso habitar ese lugar,
sino el mar
o la noche amanecida

de los locos:

un minotauro desbocado por las sombras,
un ave de luz vencida de improperios.


El hombre tenía en su corazón un pueblo;


fantasmas
desde una ventana donde nadie jamás prendió una lámpara,
con calles y esquinas de un asfalto húmedo,

abandonado

y no lo sabía.

II.

.a Gamoneda.



Un perro de luna
bebe de mi alma.

Baile desmedido:

mi música se enciende
en el perro asustado.

Y ahora bebes de mí, tú,
que haz perdido el rumbo.

III.

¿ Cómo haré para escaparme?
si todas las cárceles están abiertas.
Si todas las llaves son inútiles.

IV.

Olvidarlo todo.


¿Dónde estará la casa?
Su puerta abierta.
El ir donde la siesta,
verdosa,
espera,
entre árboles negros.

He de buscar en el atardecer mi propio rostro.

V.

De un papel llevado en el blue jeans...


sobre mi cabeza
baila el universo.
Pájaros y liebres se
apelotonan entre la sangre y
la comisura de mis labios.

Ayer un gorrión de barrio hizo
su nido en la cúspide de
mi hueso fémur.
Por mi pecho camina una mujer
(desnuda) descalza.
En mis pupilas negras ladra un perro

ciego.

VI.

Estás enroscada en mi alma


en un sinfín elástico.

No soy nada.

Pero aún así
deseo que me mires,
quiero
estar más allá del silencio de las bocas.

En tu lengua
silenciosa
vive mi nombre.

Soy verdadero
en la luz
que me das.

Soy sólo sí
entre tú y yo
podemos perdernos.

Como una fotografía.

VII.

Es el fin
y es lo único que importa.

El miedo también se olvida.

a Golem
Afortunadas letras, mi estimado Mendocino
Te diste tu lujo aquí, eh
Lo leo y lo releo y agradezco que lo hayas compartido
Saludos y un abrazo
 
El miedo se pierde, pero uno de masoquista siempre sale en su búsqueda, pero creo querido Gus que es un aliciente màs, el grano de pimienta que le da el sabor a esto que llamamos vida.
Me gustó como plasmaste el miedo en todas sus caras y en sus pequeños, grandes alcances.
Un abrazo fuerte con todo mi cariño.
 
I.

Su extraño corazón de hojas.


Nadie quiso habitar ese lugar,
sino el mar
o la noche amanecida

de los locos:

un minotauro desbocado por las sombras,
un ave de luz vencida de improperios.


El hombre tenía en su corazón un pueblo;


fantasmas
desde una ventana donde nadie jamás prendió una lámpara,
con calles y esquinas de un asfalto húmedo,

abandonado

y no lo sabía.

II.

.a Gamoneda.



Un perro de luna
bebe de mi alma.

Baile desmedido:

mi música se enciende
en el perro asustado.

Y ahora bebes de mí, tú,
que haz perdido el rumbo.

III.

¿ Cómo haré para escaparme?
si todas las cárceles están abiertas.
Si todas las llaves son inútiles.

IV.

Olvidarlo todo.


¿Dónde estará la casa?
Su puerta abierta.
El ir donde la siesta,
verdosa,
espera,
entre árboles negros.

He de buscar en el atardecer mi propio rostro.

V.

De un papel llevado en el blue jeans...


sobre mi cabeza
baila el universo.
Pájaros y liebres se
apelotonan entre la sangre y
la comisura de mis labios.

Ayer un gorrión de barrio hizo
su nido en la cúspide de
mi hueso fémur.
Por mi pecho camina una mujer
(desnuda) descalza.
En mis pupilas negras ladra un perro

ciego.

VI.

Estás enroscada en mi alma


en un sinfín elástico.

No soy nada.

Pero aún así
deseo que me mires,
quiero
estar más allá del silencio de las bocas.

En tu lengua
silenciosa
vive mi nombre.

Soy verdadero
en la luz
que me das.

Soy sólo sí
entre tú y yo
podemos perdernos.

Como una fotografía.

VII.

Es el fin
y es lo único que importa.

El miedo también se olvida.

a Golem
Gustavo gracias por compartir esta profunda cosecha.
Un abrazo.
 
I.

Su extraño corazón de hojas.


Nadie quiso habitar ese lugar,
sino el mar
o la noche amanecida

de los locos:

un minotauro desbocado por las sombras,
un ave de luz vencida de improperios.


El hombre tenía en su corazón un pueblo;


fantasmas
desde una ventana donde nadie jamás prendió una lámpara,
con calles y esquinas de un asfalto húmedo,

abandonado

y no lo sabía.

II.

.a Gamoneda.



Un perro de luna
bebe de mi alma.

Baile desmedido:

mi música se enciende
en el perro asustado.

Y ahora bebes de mí, tú,
que haz perdido el rumbo.

III.

¿ Cómo haré para escaparme?
si todas las cárceles están abiertas.
Si todas las llaves son inútiles.

IV.

Olvidarlo todo.


¿Dónde estará la casa?
Su puerta abierta.
El ir donde la siesta,
verdosa,
espera,
entre árboles negros.

He de buscar en el atardecer mi propio rostro.

V.

De un papel llevado en el blue jeans...


sobre mi cabeza
baila el universo.
Pájaros y liebres se
apelotonan entre la sangre y
la comisura de mis labios.

Ayer un gorrión de barrio hizo
su nido en la cúspide de
mi hueso fémur.
Por mi pecho camina una mujer
(desnuda) descalza.
En mis pupilas negras ladra un perro

ciego.

VI.

Estás enroscada en mi alma


en un sinfín elástico.

No soy nada.

Pero aún así
deseo que me mires,
quiero
estar más allá del silencio de las bocas.

En tu lengua
silenciosa
vive mi nombre.

Soy verdadero
en la luz
que me das.

Soy sólo sí
entre tú y yo
podemos perdernos.

Como una fotografía.

VII.

Es el fin
y es lo único que importa.

El miedo también se olvida.

a Golem
Un poema que trasciende. Unos versos que te llevan a lugares imposibles, a misterios intuídos, palabras que juegan a construir sensaciones, mundos limitados. Todo un choque para los sentidos. Un cordial saludo.
 
A ver, dígale a esa mujer (desnuda) que deje la caminata y se acueste, no vaya a suceder que le reviente alguna costilla con sus tacones descalzos (como sea la Martita...).

Pasando al plano serio, me gustó cada número. Las cárceles más fieras son las abiertas, por cierto. De ellas sí que cuesta escapar. Por eso le recomiendo ajo y agua: a-joderse y aguantarse hasta que por fin se cierren las puertas y usted se pueda escapar decentemente.

Un poema excelente, mi compa. EXCELENTE.
 
I.

Su extraño corazón de hojas.


Nadie quiso habitar ese lugar,
sino el mar
o la noche amanecida

de los locos:

un minotauro desbocado por las sombras,
un ave de luz vencida de improperios.


El hombre tenía en su corazón un pueblo;


fantasmas
desde una ventana donde nadie jamás prendió una lámpara,
con calles y esquinas de un asfalto húmedo,

abandonado

y no lo sabía.

II.

.a Gamoneda.



Un perro de luna
bebe de mi alma.

Baile desmedido:

mi música se enciende
en el perro asustado.

Y ahora bebes de mí, tú,
que haz perdido el rumbo.

III.

¿ Cómo haré para escaparme?
si todas las cárceles están abiertas.
Si todas las llaves son inútiles.

IV.

Olvidarlo todo.


¿Dónde estará la casa?
Su puerta abierta.
El ir donde la siesta,
verdosa,
espera,
entre árboles negros.

He de buscar en el atardecer mi propio rostro.

V.

De un papel llevado en el blue jeans...


sobre mi cabeza
baila el universo.
Pájaros y liebres se
apelotonan entre la sangre y
la comisura de mis labios.

Ayer un gorrión de barrio hizo
su nido en la cúspide de
mi hueso fémur.
Por mi pecho camina una mujer
(desnuda) descalza.
En mis pupilas negras ladra un perro

ciego.

VI.

Estás enroscada en mi alma


en un sinfín elástico.

No soy nada.

Pero aún así
deseo que me mires,
quiero
estar más allá del silencio de las bocas.

En tu lengua
silenciosa
vive mi nombre.

Soy verdadero
en la luz
que me das.

Soy sólo sí
entre tú y yo
podemos perdernos.

Como una fotografía.

VII.

Es el fin
y es lo único que importa.

El miedo también se olvida.

a Golem
Deja sin palabras! Muchas gracias por compartir belleza!
 


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